Hemos tenido una hermosa primera semana en Oaxaca. Todavía no hemos ido a recoger el agua, que es lo que espero con ansias. Pero ya hemos ido a muchas partes.
El 15 de mayo nos tocó ir a ayudar a los migrantes. Para mí fue una experiencia muy fuerte, en la que pude apreciar lo que tengo gracias a Dios.
Tuvimos la oportunidad de ir a la iglesia que está en el centro. Por dentro es muy hermosa y es una experiencia inolvidable.
En el proceso, gracias a ARCOS, hemos conocido un grupo de amigos genial. Pudimos conocer a Pamela y a un estudiante que nos ayudó a acostumbrarnos a la cultura de Oaxaca.
Gracias a nuestra Mamá Cris, que nos habló de unos tacos muy buenos cerca de donde vivimos. Pudimos comer tacos al pastor con piña directamente del trompo.
También hemos tenido la dicha de probar unas nieves muy ricas de muchísimos sabores. Ordené una chamoyada con tamarindo que estaba muy buena, pero me quedé con ganas de probar una de leche quemada.
La mejor comida ha sido la de nuestra mamá Cris. Nos ha cocinado muchas cosas, pero una de las mejores fue la ensalada de pollo.