Corría el año 2008 cuando un Alberto, gravemente enfermo, inconscientemente se embarcó en el sueño de hacer el Camino de Santiago, consiguiendo llegar con una bota y una chancla en la que un pie completamente vendado intentaba proteger la gran llaga en la que se había convertido.
Fue cuando se prometió a sí mismo que no se quería morir sin hacer los cinco grandes Caminos.
¡En el año 2024 consiguió cumplir su promesa!