Relato del avistamiento

- 8 de junio, madrugada, Orizaba, Ver.

En la madrugada del pasado 8 de junio, me encontraba en una fiesta en la colonia El Espinal, en Orizaba, Veracruz. Cerca de la medianoche, un grupo de amigos y yo decidimos salir a comprar provisiones a un OXXO cercano.

Durante el trayecto de regreso, notamos algo inusual en el cielo: una extraña formación de “estrellas” brillaba sobre los cerros, en dirección noroeste, aproximadamente a los 330°. Como aficionado a la astronomía, me llamó la atención ver tantas luces alineadas de una forma tan peculiar. Pensé: es prácticamente imposible que esta constelación exista y que nadie la haya identificado antes. Por un momento me pregunté:
—¿Será acaso la Osa Mayor?

Al detenernos cerca de la casa de una amiga, ya dentro del fraccionamiento, nos percatamos de que aquellas luces se estaban moviendo. Las distancias entre una y otra cambiaban, y su configuración dejó de corresponder con la que vimos inicialmente. Además, no titilaban como estrellas normales: sus destellos refractaban colores tipo RGB. Los movimientos no eran erráticos, sino precisos, con trayectorias en ángulos definidos. Algunas ascendían en el cielo, mientras que otras descendían con suavidad.

Permanecimos ahí observando durante aproximadamente media hora, y en ese tiempo la formación cambió radicalmente. Las luces parecían ejecutar maniobras controladas, como si respondieran a una lógica que escapaba a nuestra comprensión.

Como suele suceder, hubo personas que comenzaron a burlarse al vernos tan concentrados mirando al cielo. Pero quienes lo presenciamos no tenemos duda de que aquello fue, como mínimo, un fenómeno inusual y difícil de explicar con los conocimientos convencionales.

Nos quedamos observando hasta que las luces desaparecieron del firmamento.

A continuación, les comparto el material fotográfico del suceso: