J.D. es el umbral.
No es una identidad, es el punto de convergencia donde la narrativa se convierte en evidencia. Este espacio ha sido diseñado como un centro de operaciones para quienes rastrean las anomalías del sistema, eliminando la figura del autor para que nada distraiga al observador de los datos reales que contiene la obra.
El Custodio de estas crónicas no busca reconocimiento; solo protege el acceso a la frecuencia. En el Universo J.D., el autor desaparece para que la historia sea la única prueba de que algo está fallando en nuestra realidad.
La obra es el único camino. El descubrimiento te pertenece a ti.