Verdad Universal
Ha sido un período de auge para la ciencia positiva, que exige encontrar la “VERDAD” del universo mediante experimentos que sean posible demostrar a partir de metodologías concretas, los hombres procurarán indagar mejor sus almas, conocerse más profundamente y entrar en mayor comunión con el universo. Correr las cortinas vetadas por creencias de una fe ciega.
La nueva era es la carrera por la “VERDAD” no tiene sentido, la sabiduría no hay que buscarla por fuera, sino dentro de cada cual. Una actitud de apertura al misterio y a lo sagrado, una intuición de la unidad última de la existencia.
Esta nueva era es una carrera por la verdad, se ha podido comprobar que la meditación es un principio muy claro que la existencia que conlleva a la presencia de la energía, la energía positiva es parte creativa y parte negativa, es magnetismo que da origen a fuerzas físicas, que pueden ser corpóreas, siendo el principio de la relatividad de aquí parte el origen del método de la Meditación Universal, por medio de la cual se logra la experiencia INICIATICA preludio de iluminación y puede llevarnos a través de los pasos MANDALA con la cual se capta la realidad cósmica como realización, el ASANA es la postura correcta para meditar, el MUNDRA son los rituales efectuados con el cuerpo y el MANTRA las invocaciones o decretos positivos para la búsqueda de la realización a través de la vibración de la palabra y del equilibrio interior del decretante que se conjugan en la Meditación. Universal, que significa “libre de mente” es su esencia, una herramienta para que las personas se liberen de los caprichos de la mente.
El ser humano, han emanado a la conciencia individual, a partir del Ser Universal, perfectos, dotados, potencialmente, de todos los atributos divinos, análogos a los de Él.
La única diferencia reside en que los del Ser Universal se encuentran desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, y los de los seres individuales, se encuentran dotados de potencialidad que desarrollarán en el eterno presente, sin límites de ninguna naturaleza, en la medida en que se vayan ampliando las percepciones de sus estados de conciencia.
Es decir, los grados evolutivos de la conciencia se expresarán mediante una ampliación constante de sus aptitudes perceptivas y de comprensión, y en sus capacidades de hacer o dejar de hacer, expresando el poder creador potencialmente infinito, de acuerdo con los grados de necesidades que se vayan experimentando, en el aquí y ahora.
Es preciso tener presente, que el Ser Universal emana a la conciencia individual, en el Ser Universal, en cada uno, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, por lo cual, cada ser individualizado es el mismo Creador que inicia su respectivo rol dotado con los mismos atributos, y con libre albedrío, desde cero grado de progreso, pero con el mismo potencial infinito, tanto en conciencia perceptiva como en poder creador, que expresará en la medida que las necesidades existenciales lo vayan requiriendo, en su ascenso evolutivo gradual, y como expresión de la voluntad de la Divinidad, de la cual es instrumento.
Es decir, en la medida que cada uno de los seres se vaya conociendo a sí mismo, en ese mismo grado reconocerá, a Dios, el Ser Universal, percibiendo que todo es UNO.
La clave reside en CONOCERSE A SÍ MISMOS, y percibir, en la propia conciencia, el lenguaje de los sentimientos con que, constantemente, se comunica el Ser Universal.
Allí, en la CONCIENCIA, se expresa el conocimiento de la VERDAD UNIVERSAL, relativa a los valores universales, o atributos divinos, y el PODER CREADOR, en la medida, y grados, en que los va precisando. Cada ser YA CONOCE AL SER UNIVERSAL, lo que ocurre que debe redescubrir su propia verdad universal como una conciencia individual.
Si centramos la propia conciencia en Dios, el Ser Universal, comenzamos a percibirle, gradualmente, en mayor grado, cada vez más, y a adquirir la conciencia de los atributos divinos, o valores universales, como aptitud perceptiva, y capacidad creadora-realizadora, en armonía con los planes trazados en la LEY DIVINA.
De la misma manera, entre los seres humanos, ninguno llega al supremo grado de capacidad en cualquier arte, sin haber adquirido los conocimientos necesarios en la práctica de todas sus partes, aún las más elementales.
Inteligencia. Ciertamente, los hay, al igual que entre los seres humanos, que viven solamente para sí; pero, a largo tiempo, aquella inercia se hace tormentosa, despertándose el deseo de progresar, por lo cual experimentan el deseo de la actividad. Están contentos de poderse considerar útiles. Advertid, empero, que estamos hablando de los seres que han alcanzado el conocimiento de sí mismos y la posesión del libre albedrío; por cuanto, en su origen, son como niños, quienes actúan más por instinto que por voluntad deliberada”-.
CONÓCETE Y CONOCERÁS A DIOS. El ser humano, han emanado a la conciencia individual, a partir del Ser Universal, perfectos, dotados, potencialmente, de todos los atributos divinos, análogos a los de Él.
La única diferencia reside en que los del Ser Universal se encuentran desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, y los de los seres individuales, se encuentran dotados de potencialidad que desarrollarán en el eterno presente, sin límites de ninguna naturaleza, en la medida en que se vayan ampliando las percepciones de sus estados de conciencia.
Es decir, los grados evolutivos de la conciencia se expresarán mediante una ampliación constante de sus aptitudes perceptivas y de comprensión, y en sus capacidades de hacer o dejar de hacer, expresando el poder creador potencialmente infinito, de acuerdo con los grados de necesidades que se vayan experimentando, en el aquí y ahora.
Es preciso tener presente, que el Ser Universal emana a la conciencia individual, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, por lo cual, cada ser individualizado es el mismo Creador que inicia su respectivo rol dotado con los mismos atributos, y con libre albedrío, desde cero grado de progreso, pero con el mismo potencial infinito, tanto en conciencia perceptiva como en poder creador, que expresará en la medida que las necesidades existenciales lo vayan requiriendo, en su ascenso evolutivo gradual, y como expresión de la voluntad de la Divinidad, de la cual es instrumento.
Es decir, en la medida que cada uno de los seres se vaya conociendo a sí mismo, en ese mismo grado reconocerá, en sí mismo, a Dios, el Ser Universal, percibiendo que todo es UNO. La clave reside en CONOCERSE A SÍ MISMOS, y percibir, en la propia conciencia, el lenguaje de los sentimientos con que, constantemente, se comunica el Ser Universal.
Allí, en la CONCIENCIA, se expresa el conocimiento de la VERDAD UNIVERSAL, relativa a los valores universales, o atributos divinos, y el PODER CREADOR, en la medida, y grados, en que los va precisando. Podemos concluir, contundentemente, que cada uno de los seres debe buscar la Verdad dentro de si mismo.
Aristóteles había señalado la existencia de dos verdades: la particular (histórica) y la poética (universal). El segundo esquema de verdad quedaba mucho más dignificado a causa de la universalidad que sólo el arte podía conseguir.
De esta doctrina de las dos verdades surge una robusta cadena teórica que además de elevar artísticamente el género dramático y colocarlo dentro de la categoría de Poesía, justificaba también su mera existencia desde unos presupuestos morales. En efecto, el teatro representaría, a su manera, un tipo de verdad sancionado por la autoridad de Aristóteles, tan bien aceptado en los medios religiosos, después del experimento escolástico.
“La verdad universal es aquella que se encuentra sustentada por los valores universales, en todas sus vertientes y variantes, en su doble polaridad positiva y negativa; nacida de nosotros mismos, después experimentar muchas verdades aparentes, para llegar a la verdad Universal. ”
“Qué entendemos por verdad universal?”
-Qué es la verdad universal? En primer lugar, verdad es algo que se corresponde con la realidad del objeto al que se centra el propio pensamiento. Es decir, existe coincidencia entre lo pensado y el objeto sobre el que se piensa. Empero, siempre la propia percepción de una cosa es, únicamente, nuestro punto de vista, de carácter relativo. La realidad siempre le trasciende, en términos absolutos. Más que referir un concepto, o una matriz de opinión, sobre algo particular, es preciso ver directamente lo que hay al respecto, tanto por la propia capacidad de razonamiento, por la lógica inductiva y deductiva, como por la percepción intuitiva, o inspirativa, que trasciende toda percepción objetiva.
La verdad universal es aquella que se encuentra sustentada por los valores universales, en todas sus vertientes y variantes, en su doble polaridad positiva y negativa. Estos valores se corresponden con los atributos divinos. Los atributos divinos son inherentes al Creador Universal, como causa suprema e inteligencia universal. Estos atributos divinos se encuentran desarrollados, en el Creador, en grado infinito, en todas sus variantes y vertientes. Empero, también cada ser es poseedor de los mismos atributos divinos del Creador Universal, pero en grado potencialmente infinito, que eternamente desarrollará.
Cuáles son dichos valores universales? Se pueden mencionar algunos: El amor, la fraternidad, la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la belleza, la compensación, la igualdad, la afinidad, el equilibrio, el orden, la armonía, la economía, la salud, entre otros.
Cada valor universal es el soporte de los principios universales; cada principio el sustento de una ley universal. Cada ley universal conforma, en su totalidad, la ley Divina.
Dentro del desenvolvimiento cósmico, algo es verdad cuando se encuentra enmarcada en los parámetros del respectivo valor universal que le es inherente. La verdad universal siempre es verdad inmutable, en el contexto cósmico atemporal, en grado infinito. Sin embargo, la percepción personal de un ser humano, en torno a la verdad universal, siempre es parcial y limitada; es un punto de vista que se puede corresponder, o no, con la verdad. A medida que va trascurriendo el desarrollo del ser humano, sus estados de conciencia, y comprensión, se van ampliando, en una eterna polarización.
Esa es la razón por la cual es preciso centrar la atención en el estudio de los valores universales, con el objeto de ensanchar el estado perceptivo de la conciencia.
La verdad universal se va expresando, en la propia conciencia, mediante el lenguaje de los sentimientos análogos a los valores universales. Cada uno de los valores conforma el abecedario de la verdad universal. Estudiando los valores se percibe, gradualmente, la verdad universal, en el eterno presente, sin límites algunos, en el espacio y en el tiempo.
No es la propia opinión la que cuenta, sino la percepción directa de la verdad universal guiados por los sentimientos que corresponden a los respectivos valores universales.
Este enfoque de la verdad universal se corresponde, exactamente, con la sabiduría de los valores universales.
Pues, para que exista al menos UNA verdad universal debemos primero asumir la existencia de La Verdad, aunque sea una sola, de hecho La Verdad necesita ser una sola para ser Verdad.
Pero una Verdad universal se fundamenta en un lenguaje y en la existencia de Dios Amigo, omnipotente. Un Dios Indivisible y verdadero; entonces Una Verdad es un concepto convertido en dogma incuestionable. Para no caer en el dogma, es necesario redefinir lo que entendemos por Verdad y mantenerla lejos de las manos de Dios y más cerca a nosotros.
Escuchamos con frecuencia frases como “eso puede ser verdad para ti, pero no es verdad para mí”. Para aquellos que sostienen que no hay verdad absoluta, la verdad es vista tan solo como una preferencia personal o una percepción, y por lo tanto no puede extenderse más allá de los límites de la persona. Por esto no existen respuestas definitivas para el significado de la vida, y no puede haber esperanza para ningún tipo de vida después de la vida.
La gente que no cree en la verdad absoluta, ignora estas declaraciones y adopta un universalismo más tolerante que enseña que todas las religiones son iguales y que su fundadores son profetas.
Afortunadamente para nosotros, sí, hay tal Creador y Él nos ha revelado no solo a Sí Mismo, sino también. Si queremos conocer la verdad absoluta / verdad universal, la única manera de hacerlo es a través de nosotros mismos.
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