¿Qué espacio queda para las emociones en una civilización
centrada en la inteligencia?
La encrucijada entre el devaste de la piedra bruta y el embrutecimiento
colectivo.
Imaginemos que en una logia masónica la IA realmente se transforme en un asistente
silencioso...
Es importante plantear la defensa de los valores, centrados en la
autonomía y los derechos fundamentales de las personas.