Por: MSc. Máximo R. Luz Ruiz. Presidente de la Unhic Sección de Base de Caibarién.
Consciente de la necesidad de proteger el medio ambiente, en el pensamiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz encontramos un gran caudal de propuestas y acciones a favor de la protección de la naturaleza. Caibarién es uno de esos escenarios que hoy muestra el resultado del pensamiento ambientalista del líder de la Revolución Cubana.
En la esfera internacional, Fidel Castro Ruz se convirtió en un vocero y amplio defensor del medio ambiente, criticando prácticas capitalistas como el consumismo, al que consideró uno de los principales destructores de la naturaleza.
En su discurso del 12 de junio de 1992 en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, Brasil, fue contundente en sus palabras y se erigió como portavoz para denunciar la destrucción del planeta Tierra. Su intervención alertó sobre el peligro que enfrenta la especie humana y denunció: «Han envenenado los mares y ríos, han contaminado el aire, han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer».
La historia de la Revolución Cubana nos muestra claros ejemplos donde se demuestra que proteger la naturaleza y los recursos naturales, a partir de un modelo de desarrollo sostenible, era la principal premisa del líder histórico de la Revolución, y en su accionar lo dejó claro.
Caibarién es uno de esos escenarios donde encontramos la profundidad y vigencia del pensamiento ambientalista de Fidel. No podemos olvidar que en el programa estatal para mitigar el impacto del cambio climático, conocido como Tarea Vida, está presente el pensamiento del Comandante, y la Villa Blanca es uno de los lugares donde se implementa.
Los caibarienenses nunca olvidaremos aquel 22 de noviembre de 1985, cuando, a pocas horas del paso del devastador huracán Kate, el Comandante en Jefe llegó a Caibarién. Como era habitual en él, evaluó personalmente los daños causados por el meteoro, recorrió las zonas más afectadas —como la calle Diez, cerca de la cooperativa pesquera, y el antiguo malecón—, conversó con los vecinos, se interesó por los daños y por la salud y protección de todos.
En aquel momento, el Comandante aseguró: «La Revolución no deja desamparados a nadie», un compromiso que se cumplió. En poco tiempo, se construyeron tres edificios en el reparto Vantroi Uno, otras viviendas en la zona de La Picadora y mejoras en el aeropuerto para los damnificados. Las nuevas viviendas se edificaron lejos del peligro de la penetración del mar, como había sugerido Fidel. Más tarde, se construyó el nuevo y bello malecón, una obra de ingeniería protectora que demostró su efectividad ante las fuertes rachas del huracán Irma.
Sin embargo, considero que el mayor y más hermoso ejemplo de la profundidad del pensamiento ambientalista del Comandante en Jefe lo encontramos en el pedraplén Caibarién–Cayo Santa María. Para demostrarlo, me remito al trabajo titulado «Donde yo diga, pero como tú digas», de la periodista Liena María Nieves, publicado en el semanario Vanguardia de nuestra provincia el 24 de noviembre de 2017.
La periodista entrevistó al ya fallecido Dr. en Ciencias Ángel Quirot Espinosa, biólogo marino que asumió el estudio previo del impacto medioambiental del pedraplén hacia Cayo Santa María. Quirot aseguró que su visión profesional y humana cambió tras su única conversación con Fidel.
El 12 de septiembre de 1989, el Comandante recorrió los cayos, comenzando por Cayo Fragoso, donde inicialmente se planeaba construir el pedraplén. Sin embargo, Fidel no aceptó la propuesta de los especialistas provinciales y viajó en helicóptero hasta Cayo Santa María. Tras bañarse en sus playas, decidió que ese sería el cayo que se uniría a tierra firme, dando origen al proyecto del pedraplén.
En el artículo de Vanguardia, el Dr. Quirot recordó que, en aquel momento, trabajaba en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela, donde fue contactado por especialistas de Villa Clara en busca de asesoría para un proyecto sin precedentes: construir una carretera que conectara tierra firme (cerca de Playa Juan Francisco, en el Embarcadero de Camacho) con Cayo Fragoso.
Según el investigador, los directivos le dijeron: «Estamos hablando de un pedraplén de entre diez y once kilómetros, no más que eso». El entonces Primer Secretario del Partido en Villa Clara, Tomás Cárdenas García, impulsaba la idea de proporcionar una buena playa a los villaclareños con acceso por carretera. Se organizó un grupo multidisciplinario con representantes del Ministerio de la Construcción, Hidroeconomía y otros organismos.
El Dr. Quirot relató: «El proyecto se terminó y llegó a manos de Fidel. Según me cuentan, antes de revisarlo, su única pregunta fue: "¿Qué garantías ecológicas tiene esto?" Nadie había pensado en incluir ese enfoque. Fidel se percató de la omisión. Ni siquiera hojeó el documento. "Cuando hagan esa parte, me lo presentan de nuevo"».
Tras buscar ayuda, llegaron a Cienfuegos, donde un especialista les habló de los estudios que Quirot había realizado en Camagüey. Así, el biólogo se involucró en el proyecto para adaptar la obra al entorno sin dañarlo.
El 12 de septiembre de 1989, Fidel llegó a Cayo Fragoso para evaluar el proyecto. Quirot recordó: «El Comandante prefería ver las cosas en vivo, en directo y a todo color, tocarlas con la mano y analizarlas en primera persona».
Ante la pregunta de Tomás Cárdenas («¿Qué vas a hacer aquí?»), Quirot y otros especialistas explicaron los detalles técnicos. Fidel, dirigiéndose al biólogo, dijo: «Vine a recibir una clase de ecología, así que empieza a hablar».
Bajo un caney en Cayo Fragoso, Quirot le explicó al Comandante cómo mitigar los efectos ambientales negativos del pedraplén. Según el investigador, «al parecer le gustó lo que escuchó y lo convencí».
Sin embargo, Fidel no tomó una decisión inmediata. Decidió visitar Cayo Santa María y, tras bañarse en sus playas (como relatan Tomás Cárdenas García y Naida Orozco Sánchez en el libro Collar de piedras), optó por enlazar este cayo con tierra firme. Entonces, el Comandante le dijo a Quirot: «El pedraplén lo vamos a hacer hasta Santa María. Yo pongo el lugar y tú pones el método».
Así comenzó una historia que culminó con la colocación de las primeras piedras el 15 de diciembre de 1989. Cinco años después, el 15 de diciembre de 1994, se logró el empate de los dos frentes de trabajo cerca del Puente de la Canal de los Barcos, el más alto y largo del pedraplén.
Finalmente, el 29 de septiembre de 1996, el Comandante recorrió el pedraplén y abanderó al Contingente Campaña de Las Villas. En su discurso, reconoció que se había preservado el medio ambiente y la naturaleza.
Bibliografía
Cárdenas García, Tomás, y Naida Orozco Sánchez. Collar de piedras. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 2012.
Nieves, Liena María. «Donde yo diga, pero como tú digas». Semanario Vanguardia, 24 de noviembre de 2017.
Lugar donde se produjo el empate del pedraplén Caibarién-Cayo Santa María.
Momento en que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y Tomás Cárdenas García (a la izquierda), se reunieron en Cayo Fragoso para evaluar los proyectos del pedraplén.
DrC. Ángel Quirot Espinosa
Acto del 29 de septiembre de 1996