Amarraditos- Vals peruano para Fagot ,Ensamble de Cuerdas y Cajón.
Amarraditos- Vals peruano para Fagot ,Ensamble de Cuerdas y Cajón.
Vals Peruano
Este género también es conocido como Vals Criollo y en su origen se debe a la influencia del Vals Vienés que llega a los salones de la alta sociedad Limeña en las últimas décadas del siglo XIX.
Al iniciar el siglo XX, el Vals es transformado por las clases populares y mestizado pasa a los callejones, quintas y patios con sus jaranas (fiestas de barrios populares).
Esto en definitiva influye en la modificación de sus principales características comparado con su predecesor el Vals Vienés. El Tiempo es más rápido, la Rítmica mas “menuda” y “picara” en 6/8 ( y no de ¾), La Instrumentación mucho más simple – Voz acompañada por dos guitarras que en los años 40 cambian por el piano ,bajo y alguna percusión casara (cajón, cucharas, etc.) y finalmente en la Armonía con cada década se van sumando géneros como el tango, blues, fox -trot, bolero y bossa nova.
Desde la segunda mitad del siglo XX el Vals Criollo sobrepasó las fronteras de su origen peruano y es asimilado por compositores Argentinos , Chilenos y Mexicanos entre otros.
Un ejemplo de esto es el Vals “Amarraditos” del compositor argentino Pedro Belisario Pérez y la poetisa Margarita Duran que con su creación ganaron el 1er premio del Festival Internacional Odol.
El actual arreglo es del destacado maestro Víctor Hugo Marchand , gran conocedor e intérprete de la música criolla peruana.
En el año 2016 se hizo una versión para fagot y piano que se estrenó el mismo años en la conferencia internacional IDRS en la Universidad de Columbus Georgia- Estados Unidos.
Vals - Amarraditos
Letra: Margarita Duran
Música : Pedro B. Pérez
Vamos amarraditos los dos
espumas y terciopelo,
yo con un recrujir de almidón
y tú serio y altanero.
La gente nos mira
con envidia por la calle,
murmuran las vecinas,
los amigos y el alcalde.
Dicen que no se estila ya mas
ni mi peinetón ni tu pasador,
dicen que no se estila ya mas
ni mi medallón ni mi cinturón.
Yo se que se estilan
tus ojazos y mi orgullo,
cuando vas de mi brazo
por el sol y sin apuro.
Nos espera nuestro cochero
frente a la iglesia mayor,
y a trotecito lento recorremos su paseo,
tu saludas tocando el ala
de tu sombrero mejor,
y tu agita con donaire mi pañuelo.
No se estila yo se, que no se estila,
que te ponga para cenar
jazmines en el ojal...
Desde luego parece un juego
pero no hay nada mejor
que ser un señor de aquellos
que vieron mis abuelos.