A la comunidad educativa del Colegio Nacional de Buenos Aires:
Soy Victoria Liascovich, presidenta del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires (CENBA). Les escribo en esta ocasión para comunicarles la decisión que tomó el estudiantado el día de hoy, lunes 24 de octubre, en las asambleas de los tres turnos: la toma del CNBA los días martes 25/10 y miércoles 26/10.
¿Por qué, se preguntarán ustedes, esta medida? La razón es clara: expresar nuestro repudio a la gestión de Valeria Bergman en la rectoría del Colegio. Y además, dado que es inminente la nueva elección de autoridades tras cuatro años de mandato, buscamos alertar a todas y todos sobre las consecuencias nefastas que tendría otro cuatrienio por su parte al mando de la institución. A esta altura, su período 2018-2022 ya porta una definición inapelable: el desastre Bergman. Queremos al Colegio, por eso nuestra consigna: ¡Fuera Bergman!
Una a una, las explicaciones del desastre:
UN EDIFICIO COLAPSADO. En primer lugar, la situación edilicia de la institución. Tras casi dos años de ninguna o muy poca concurrencia a clases presenciales entre 2020 y bien entrado 2021, en 2022 el edificio y los muebles pagaron las consecuencias del abandono. Ejemplos: el año pasado se cayó un ventilador sobre un estudiante; este año se cayeron pedazos de techo en los Departamentos de Química y Geografía; un aula en la planta baja tiene riesgo de derrumbe; y una ventana del aula de Plástica hace un mes se cayó encima una estudiante, que por suerte atinó a correrse. Las únicas obras de reforma edilicia que el Colegio está llevando adelante en el marco del aclamado “Plan integral de recuperación del edificio” son las obras de refacción de los baños de planta baja y del tercer piso. Sin embargo, la Rectoría omite mencionar en su carta que la partida presupuestaria por la cual se están llevando a cabo dichas obras proviene de una negociación que llevé adelante como Presidenta del CENBA junto a la Presidenta del CECAP con el secretario de Escuelas Medias de la UBA en el mes de mayo, en el marco de la movilización al Consejo Superior en busca de reformas edilicias. Es decir, no solo agotamos los canales de reclamo previos a la toma del Colegio, sino que logramos financiar el Plan de reforma del que la Rectora se enorgullece en su carta.
CALIDAD ABANDONADA. Por otro lado, cabe mencionar la crítica situación académica en nuestra institución. No fue magia: ocurre que durante la pandemia, la rectoría prohibió el uso de videollamadas con nuestros docentes para tener clases. Y posteriormente, cuando regresamos a las aulas, el sistema híbrido (presencial-virtual) estuvo pésimamente organizado. Incluso en plena presencialidad, el nivel educativo del CNBA continúa empeorando, porque desde que asumió, la rectoría no abrió ningún tipo de concurso docente, pilar histórico de la Reforma Universitaria y bandera fundamental para sostener la transparencia académica. Muchos de nosotros vinimos a este colegio con el afán de formarnos en la educación pública de excelencia y prestigio, pero desde que Bregman es rectora, esto no es más una realidad en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
DEDAZOS. En el último tiempo, en conjunto con Marcelo Creta, dirigente gremial del sindicato UTE-CTERA universitarios, la rectora ha venido designando a dedo a docentes cuya única atribución tangible es su afinidad gremial. Yo personalmente, defiendo y sostengo la organización sindical y la defensa de los derechos laborales, pero eso no me ciega. Por el contrario, debemos estar conscientes del daño a largo plazo que implicará esa mezcla e invasión de funciones, y hacer visible una realidad que comienza a ser cotidiana en nuestro colegio. El problema aquí es por qué priorizan sus intereses sindicales particulares antes que la mejoría académica.El CNBA hace años que dejó de ser innovador y vanguardista en términos de planes de estudios o reformas académicas. Y tampoco apuntamos ahora a un cambio pedagógico revolucionario. Lo aquí esbozado no es la exigencia de política de mejorar, sino, simplemente, dejar de empeorar. Los estudiantes tenemos un claro sentido de pertenencia y defensa por nuestra educación, que no termina en el curso de ingreso, sino que se sostienen a lo largo de cinco o seis años: todas y cada uno queremos que el CNBA siga siendo un colegio de excelencia académica.
QUEREMOS SER OÍDOS. Entendemos sinceramente la sorpresa y la evidente y frecuente pregunta. ¿Por qué ahora la manifestación, y por qué la toma? Y la respuesta es simple: no nos dejaron alternativa. Porque a finales de año hay elección de rector, y Bergman es una candidata fuerte para ser reelecta. Pero nosotros, los destinatarios de la educación, queremos alertar sobre el gran error que implicaría esa continuidad. Hemos decidido la toma tras multitudinarias asambleas en los turnos (mañana, tarde y vespertino), donde el estudiantado postuló esta posición. Sin embargo, quiero resaltar que el CENBA nunca abandonó los cargos institucionales, sino que los sostuvo y los sigue reivindicando, aunque el contexto se torne complicado: en el último año, desde el CER (Consejo de Escuela Resolutivo) la rectora y su equipo votaron en contra de la gran mayoría de nuestros proyectos. Y de los más de 10 proyectos que logramos aprobar, no están puestos en vigencia. Así, uno de los órganos de gobierno y diálogo más importantes y plurales de la institución está literalmente dibujado. ¿Así pretenden que aprendamos a vivir en democracia, y a ejercitarla?
(Dejo aquí debajo el extensivo informe que el CENBA preparó detallando la situación y actualidad del colegio.)
Fuera Bergman es la consigna de la toma. Hace falta renovar el liderazgo de la institución, cuidar las instalaciones y la integridad física de las y los estudiantes, volver a las fuentes, recuperar la calidad y la mística, y retomar el camino democrático y el diálogo. Ojalá que nuestra consigna sea escuchada, y que los que quieren al Colegio Nacional de Buenos Aires, se hagan cargo de ella.
Un saludo para todxs, Victoria.