Ventajas de comprar una sociedad constituida es una cuestión clave para quienes buscan comenzar su actividad empresarial en España de forma rápida, segura y sin las complicaciones habituales del proceso de constitución. Esta opción te permite adquirir una empresa ya creada legalmente, con toda la documentación en regla y lista para empezar a operar desde el primer momento.
A continuación, exploramos todos los beneficios que hacen de esta alternativa una decisión estratégica para emprendedores e inversores.
Comprar una sociedad ya inscrita en el Registro Mercantil te permite iniciar operaciones de forma prácticamente inmediata. No tienes que esperar semanas para obtener el NIF definitivo ni para que se formalicen los estatutos o la inscripción registral. La empresa que adquieres ya está legalmente constituida y puede facturar, contratar o firmar acuerdos desde el primer día.
Esta rapidez es una de las principales ventajas de comprar una sociedad constituida, especialmente cuando el tiempo es un factor crítico.
Cuando decides adquirir este tipo de sociedades, te beneficias de que el capital social —generalmente el mínimo exigido de 3.000 euros para una SL— ya ha sido desembolsado. Esto implica que no es necesario abrir una cuenta bancaria ni aportar nuevos fondos para constituir la empresa, ya que todo eso ya ha sido gestionado por los propietarios anteriores.
El cambio de titularidad se realiza ante notario, lo que garantiza transparencia jurídica y total seguridad para el comprador. En la escritura se actualizan los datos de los socios, el administrador, el domicilio social o el objeto, si fuera necesario. Posteriormente, se inscriben estas modificaciones en el Registro Mercantil y se notifican a la Agencia Tributaria.
Todo este proceso puede completarse en apenas 24 a 72 horas si se cuenta con el asesoramiento adecuado, lo que refuerza las ventajas de comprar una sociedad constituida en comparación con fundar una nueva desde cero.
La creación de una empresa conlleva gestiones administrativas, plazos y gastos asociados. En cambio, al adquirir una sociedad ya lista para operar, se reducen considerablemente tanto los tiempos como los costes notariales, registrales y fiscales. Además, algunos despachos ofrecen estas sociedades con servicios adicionales como libros legalizados, certificado digital o cuenta bancaria preaprobada.
Una sociedad que ya aparece en el Registro con cierta antigüedad transmite mayor confianza que una recién creada. Esto puede marcar la diferencia a la hora de solicitar un crédito, negociar con proveedores o participar en concursos públicos. Aunque la sociedad no haya tenido actividad previa, su existencia formal aporta una percepción de estabilidad.
Para empresarios extranjeros, las ventajas de comprar una sociedad constituida son aún mayores. Al evitar procesos burocráticos complejos, como la obtención del NIE o la presencia física en notaría, se simplifica considerablemente el acceso al mercado español. Algunas sociedades ya vienen con poderes notariales para operar desde el extranjero.