Consejo 1
Absorbe, no frotes. Usa una servilleta o paño blanco para quitar el exceso de líquido, siempre con toques suaves.
Enfría la mancha con agua fría o soda. El agua caliente fija los pigmentos (taninos) del vino.
Remedio casero:
Aplica una solución de vinagre blanco + jabón suave y deja actuar unos minutos
Aclara con agua fría y deja secar al aire libre (sin secadora)
Importante: si la mancha persiste tras estos pasos, no uses la secadora: el calor la fija permanentemente.
Consejo 2
Consejo 3
No mojar la mancha inicialmente
Aspira el exceso con una toalla de papel y usa bicarbonato o talco (como absorbente), dejándolo actuar 30–60 minutos
Aplica detergente para platos
Usa una gota de jabón lavavajillas directamente sobre la mancha y frótalo suavemente con un cepillo de dientes blando. Deja actuar 5–10 minutos antes de enjuagar con agua tibia .
Lava como siempre, pero evita la secadora hasta comprobar que la mancha ha desaparecido, ya que el calor la fija.