Mi madre me iba a enviar a un orfanato para aprender a ser un soldado y yo no iba a consentirlo. No quería ser un soldado para nada.
Hace unos cuantos días enviaron una carta a mi casa. Era del Príncipe. Decía que si yo quería presentarme, podía inscribirme. Luego el Príncipe nombraría a unas cuantas chicas al azar, para ingresar en el orfanato "El risco de la roca plana".
Yo no quería ser un soldado. Quería vivir mi vida como estaba y no quería separarme de mi familia. Pero eso a mamá le daba igual.
-"Claro que vas a ir, nos van a pagar" -dijo-,
-"Piensa que sería magnífico para la familia, claro está".
No le importaba que a su propia hija la torturaran.
-"¡No!" -contesté-
-"Ya sabes que te hacen pasar pruebas muy difíciles. Lo sabes mejor que nadie".
-"Tú fuiste a ese orfanato, mamá porf..."
Mi madre me cortó a medias, levantando la mano y no tuve más remedio que callarme, haría todo lo que fuera para no ir.
-"Mañana mismo iremos a inscribirte y punto".
-"¿Entendido?"
Asentí y me fui corriendo a mi habitación. Mi madre me siguió y empezó a hablarme de nuevo. Dijo que me llevaría mañana y, después, no pude más.
Le di un portazo en todas sus narices.
Ella se quedó allí, plantada, o eso creo, porque después se fue hacia la cocina.
Me quede en mi habitación leyendo un libro. Me tranquilizaba pensar que nadie podía husmear en mi habitación. Aunque no hay nada más aburrido que encerrarse en ella. Pero a mí me gustaba.
Después de eso me quedé dormida encima de la mesa. Al cabo de un rato llamaron a mi puerta. Era mi hermana anunciando que la cena ya estaba preparada y que yo ayudara a poner a la mesa con mamá...
daniel
Estaba sentado en mi habitación cuando me anunciaron que había llegado la carta del Príncipe, anunciaba la posibilidad de ingresar en el orfanato "El risco de la roca plana".
- "Me encantaría ser un soldado" -dije-
- "Mañana mismo te llevaremos a inscribirte" -contestó mi madre-
Al cabo de unas horas mi hermano pequeño entró en mi habitación.
-"¿De verdad vas a ir al orfanato...? -dijo con cara triste-
-"Es que...no..." -no encontraba las palabras adecuadas para decirme lo que sentía-
-"Dani, no quiero que te vayas, me sentiré muy solo".
Me rompían el corazón sus palabras. Le dije:
-"Lucas, eres fuerte no te va a pasar nada si no estoy unos cuantos días..."
Mi hermano me interrumpió de inmediato:
-"¡Dani, son 10 años,!"
-"¡No te veré en diez años seguidos!"
-"¿Te parece normal eso?" -me chilló-
-"No estoy preparado para ello".
-"Soy tu hermano pequeño, pero eso no tiene nada que ver para que no pueda decirte lo que siento" -dijo con los ojos húmedos-
-"Te quiero" -concluyó y me derrumbó por dentro-
-"Yo también te quiero Luc, pero es mi sueño convertirme en soldado".
-"Si quieres te llamaré todos los días, al atardecer". -Dije-
Pero todo el mundo sabía que solo podías llamar una vez al mes.
-"Si quieres, después de cenar podrás comerte todo el helado que desees".
Creía que podría convencerme con el helado.
-"De acuerdo" -dije a regañadientes-
Quería que todo esto pasara lo más rápido posible, para librarme de esta conversación. No tenía más remedio que asentir.
-"Iré a inscribirme".
Todos me felicitaron. Mire el reloj. Ya eran las once de la noche. Así que, terminé de cenar lo más rápido posible y me fui a mi habitación a leer.
daniel
-"De acuerdo" -dijo-
-"Pero, prométeme que me echarás de menos".
-"Obviamente, te echaré mucho de menos, Luc".
Me alegré de que mi hermano me entendiera.
-"¡Vamos!, ¡A cenar! -Se oyó desde la cocina-
Mi hermano fue primero. Cuando me levanté, miré por la ventana. Vi a una niña, mi vecina. Estaba sobre su escritorio leyendo un libro. Tenía el pelo color caramelo, los ojos color marrón y vestía con ropa elegante.
Victoria y yo éramos mejores amigos desde la guardería.
Cuando nuestros ojos se encontraron me sonrió y yo la dedique otra sonrisa. Ella abrió la ventana.
-"Dani, ¿que tal estás?"
-"Yo muy bien, ¿sabes? mi sueño se va a cumplir" -le dije-
-"Estoy muy orgullosa de ti" -y me regaló otra sonrisa-
Me sobrecogió lo guapa que era.
-"Me voy a dormir, Dani, mañana hablamos ¿vale? "-asentí y cerré la ventana y me fui muy contento hacia la cocina.