Caso 1 — Laura, 28 años. Ansiedad social
Martes, 10:30 h
Situación: En la reunión semanal del equipo, el jefe le preguntó directamente su opinión sobre un proyecto delante de ocho compañeros.
Emociones: Ansiedad (85/100), vergüenza (70/100) y miedo (60/100).
Pensamiento automático: "Voy a quedarme en blanco y todos van a pensar que soy incompetente." Grado de creencia: 90%. Distorsiones presentes: lectura mental, catastrofización y predicción negativa.
Evidencias a favor: En reuniones anteriores le ha costado articular sus ideas con fluidez cuando se ponía nerviosa.
Evidencias en contra: En ninguna reunión pasada hubo una reacción negativa visible por parte de sus compañeros. Su jefe le sigue preguntando, lo que sugiere que valora su criterio. El mes anterior hizo una propuesta que fue bien recibida.
Pensamiento alternativo: "Es posible que me ponga nerviosa, pero conozco el tema y probablemente pueda aportar algo útil. Si me trabo un momento, eso no significa que todos me vean como incompetente." Grado de creencia: 65%.
Resultado: La ansiedad bajó de 85 a 45 y la vergüenza de 70 a 35. Reducción media del malestar en torno al 47%.
Caso 2 — Carlos, 42 años. Depresión mayor
Sábado, 19:00 h
Situación: Tarde solo en casa. Al abrir Instagram vio fotos de unos amigos reunidos en una barbacoa a la que no había sido invitado.
Emociones: Tristeza (90/100), soledad (85/100) y rabia (40/100).
Pensamiento automático: "No le importo a nadie. Soy aburrido y por eso no me incluyen. Siempre estaré solo." Grado de creencia: 95%. Distorsiones presentes: abstracción selectiva, generalización excesiva, pensamiento dicotómico y personalización.
Evidencias a favor: En este plan concreto no le invitaron. Lleva semanas sin ver a ese grupo de amigos en persona.
Evidencias en contra: Miguel le llamó la semana anterior para tomar café. Ana le mandó un mensaje hace pocos días para saber cómo estaba. Hace tres semanas participó en un plan grupal que fue bien. No conoce el motivo de la no invitación; puede haber muchas razones que no tengan que ver con él.
Pensamiento alternativo: "No me invitaron a este plan específico, pero eso no significa que no le importe a nadie. Tengo personas que se han puesto en contacto conmigo recientemente. Puede que simplemente haya habido un descuido o un plan más reducido. No tengo evidencia suficiente para concluir que siempre estaré solo." Grado de creencia: 55%.
Resultado: La tristeza bajó de 90 a 60 y la soledad de 85 a 55. Persiste malestar residual considerable, esperable en fases depresivas activas. Nota para sesión: explorar el patrón de aislamiento activo que puede estar retroalimentando la soledad.
Caso 3 — Sofía, 35 años. Perfeccionismo / burnout
Jueves, 23:15 h
Situación: Tras entregar un informe de 40 páginas a la dirección, descubrió una errata en la página 17: una cifra con un decimal incorrecto que no afecta a las conclusiones del documento.
Emociones: Ansiedad (80/100), vergüenza (75/100) y frustración (70/100).
Pensamiento automático: "He arruinado el informe. La dirección va a pensar que soy descuidada e incapaz. Un buen profesional no comete errores así." Grado de creencia: 88%. Distorsiones presentes: catastrofización, pensamiento todo-o-nada, deber absoluto y lectura mental.
Evidencias a favor: Existe un error numérico real en el documento. Le importa mucho la calidad de su trabajo y este no cumple su propio estándar.
Evidencias en contra: El error es menor y no altera las conclusiones. El resto de las 40 páginas está bien elaborado. La dirección ha valorado positivamente sus últimos tres informes. Los profesionales competentes también cometen errores; lo que los diferencia es cómo los gestionan. Puede enviar una versión corregida con una nota breve, lo cual en sí mismo es una muestra de profesionalidad.
Pensamiento alternativo: "Hay un error puntual en un informe extenso y bien trabajado. Es comprensible que me moleste, pero no invalida todo el trabajo ni define mi competencia. Puedo corregirlo y enviarlo con una nota breve; eso mismo demuestra responsabilidad." Grado de creencia: 72%.
Resultado: La ansiedad bajó de 80 a 35, la vergüenza de 75 a 30 y la frustración de 70 a 30. Al día siguiente envió la corrección con una nota breve; la respuesta de la dirección fue neutra y profesional, lo que sirvió como experimento conductual que desconfirmó el pensamiento catastrófico.