Cuando he buscado, tanto online como en tiendas físicas, nuevos mazos de cartas de tarot para ampliar mi colección o para mi estudio y meditación, me he encontrado con centenares —quizá miles— de opciones. Entre ellas, algunas están específicamente dirigidas al colectivo LGTBIQ+.
Hoy en día existe un tarot para prácticamente cualquier temática que puedas imaginar: desde los clásicos y populares, como el Tarot de Marsella o el Rider–Waite, hasta propuestas bíblicas, de vampiros, de animales, de puertas… La variedad es tan amplia que resulta difícil calcular cuántos mazos existen; probablemente sean miles.
En una consulta de tarot gay o afín al colectivo LGTBIQ+, se puede optar por utilizar un mazo creado expresamente para este público o recurrir a cualquiera de los muchos disponibles en el mercado. Ambas opciones, en mi opinión, son perfectamente válidas, aunque personalmente prefiero trabajar con un mazo clásico, como el Tarot de Marsella.
Los asesoramientos mediante el tarot están abiertos a todas las personas, sin excepción. Por ello, considero que no es necesario emplear mazos distintos según quién acuda a la consulta. Lo habitual es que el profesional utilice un mazo concreto y lo mantenga para todos los consultantes que depositan su confianza en él. No se discrimina a nadie y se normaliza la experiencia.
Lo verdaderamente importante, a mi juicio, es la sensibilidad y el respeto con los que se atiende a cada persona, independientemente de su orientación, identidad o signo, y no el tipo de mazo utilizado.
Si algún tarotista piensa de otra manera, cuenta con todo mi respeto. Cada cual es libre de emplear los mazos que más le inspiren.
Marc de la Osa
Me gustaría contarte algo sobre mi experiencia con los naipes del tarot. Seré breve. Llevo muchos años echando las cartas. Inicié mi carrera profesional en 1980, así que acumulo ya unos 42 años de actividad. Como puedes imaginar, en todo este tiempo he vivido situaciones de todo tipo en mi despacho. Han pasado por él personas muy diversas y he realizado miles de tiradas, respondiendo preguntas que van desde las más habituales hasta las más insólitas y extravagantes.
Hoy, en este sencillo escrito, quiero centrarme en un perfil de consultante que, sin ser distinto ni singular, puede llegar a sentirse así en una consulta de tarot: el colectivo LGTBIQ+.
Yo mismo he cometido errores. Por ejemplo, llega un señor a mi consulta y me pregunta por su pareja. Automáticamente, le pido el nombre de ella. Él me corrige: “Ella no, él”. O simplemente responde “Carlos”. En ese instante se percibe cierta tensión. A veces noto que no le da importancia; otras, que siente una vergüenza evidente.
Desde hace años procuro evitar ese tipo de situaciones. Cuando alguien me pregunta por su pareja, me limito a pedir el nombre de la otra persona, sin asumir géneros. Hablo de personas, no de categorías.
La consulta de tarot es universal: está abierta a todo el mundo, sin importar color de piel, nivel educativo o económico, orientación sexual, religión o ideología. En teoría, no debería existir una consulta específica para ningún colectivo. Pero en la práctica —como ocurre en la sociedad en general— las cosas no siempre se desarrollan como deberían.
En una consulta de tarot, igual que en cualquier otro ámbito, si falta sensibilidad pueden aparecer prejuicios, recelos, suspicacias, temores o incluso burlas. Por eso denomino mi consulta como Tarot Gay o LGTBIQ+ Barcelona. Con ello dejo claro a este colectivo que, cuando decidan acudir, jamás serán objeto de discriminación y que todo se desarrollará con la dignidad y el respeto que merecen.
Marc de la Osa.
El tarot es un arte y una ciencia milenaria abierta a todas las personas, sin importar género, color de piel, religión, nivel económico o educativo, estatus social… Siendo así, ¿por qué hablar de un tarot gay?
Acudir a una consulta de tarot suele generar cierto grado de ansiedad. Al fin y al cabo, se van a tratar asuntos que pueden afectar al consultante de manera profunda e inquietante. Además, quien acude a una sesión de tarot suele hacerlo en un momento de preocupación, atravesando problemas, dudas o incertidumbres. Saber que la persona que le echará las cartas va a comprenderle y a empatizar con su situación aporta una gran tranquilidad, especialmente cuando se desea consultar sobre temas amorosos, de pareja o sentimentales en general. Poder hablar de ello con franqueza, sin miedo a ser juzgado, ridiculizado o incomprendido, es fundamental.
Mi vocación, desde hace ya algunos años, es ofrecer apoyo a todas las personas que lo necesiten a través de mis naipes, a la sociedad en general y, de manera especial, al colectivo LGTBIQ+ y a sus familias. Aunque cueste creerlo en los tiempos que corren, este colectivo sigue siendo marginado, señalado o incluso despreciado en demasiadas ocasiones.
Por eso, con humildad y sencillez, sin pretender mérito alguno, pongo mis cartas al servicio de toda la ciudadanía, y en particular de quienes, en ocasiones, han sido excluidos o arrinconados. Mi intención es que encuentren en mi consulta un espacio seguro, digno y respetuoso.
Marc de la Osa.