A través de un software o aplicación se gestionan y controlan, en forma remota y en tiempo real, los objetos que se encuentran conectados a internet.
Los dispositivos de IoT son nuestros ojos y oídos cuando no podemos estar allí físicamente –capturando cualquier dato que estén programados para recopilar–. Estos datos se pueden recopilar y analizar para ayudarnos a informar y automatizar las acciones o decisiones posteriores. Hay cuatro etapas clave en este proceso:
Capture los datos. A través de sensores, los dispositivos de IoT capturan datos de sus entornos. Esto podría ser algo tan simple como la temperatura o tan complejo como un feed de video en tiempo real.
Comparta los datos. Mediante conexiones de red disponibles, los dispositivos IoT envían estos datos a un sistema en la nube público o privado (dispositivo-sistema-dispositivo) o a otro dispositivo (dispositivo-dispositivo), o los almacenan localmente según se indique para su procesamiento en la periferia.
Procese los datos. En este punto, el software se programa para que haga algo basado en esos datos –como encender un ventilador o enviar una advertencia–.
Actúe a partir de los datos. Se analizan los datos acumulados de todos los dispositivos de una red de IoT. Esto brinda información estratégica poderosa para fundamentar acciones y decisiones de negocio confiables.