Estando en Oaxaca obtuve un lugar para tomar un curso que daría Gilberto, hasta entonces no sabía nada de él. Lo conocí dando clase y nunca dejó de hacerlo en los más de 20 años que estuve a su lado. El dibujo me satisfacía de muchas maneras pero tenerlo de frente, escucharlo, ver sus trazos revolucionó por completo mi forma de ver y abordar el dibujo. Nunca imaginé la magnitud de importancia que tendría su enseñanza en mi vida creativa.