Veo la arquitectura como inherente en el ser humano - como en otros animales - como parte de su naturaleza. Como la música: aunque no lo quiera, uno la vive, simplemente por el hecho de vivir en el espacio. Como una ave que construye su nido, una araña que desarrolla su tela, el humano naturalmente es dotado de capacidad de arreglar un techo, un lugar cómodo para vivir y convivir. El arquitecto simplemente es el personaje social que se encarga con mayor dedicación de ampliar y magnificar esta capacidad común a todos los seres.
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