Koldo y Chema, 1982.
Jose María García (Chema) y un servidor Koldo Barroso nos conocimos en Septiembre de 1979. Cursábamos 7o de EGB en un colegio de Boadilla del Monte. La desmedida pasión por la música inició nuestra amistad. Chema era fan de Electric Light Orchestra. Yo, un loco de Supertramp. A partir de ahí, fuimos descubriendo juntos con ilusión un sin fin de artistas, estilos y escenas musicales.
Ambos eramos ávidos consumidores de revistas musicales, siempre hambrientos de encontrar alguna foto o alguna reseña de nuestros héroes musicales. Teníamos 12 años y queríamos desesperadamente formar parte de aquel mundo tan fascinante. Armados con aquellos teclados Casio de los primeros 80, tuvimos la ocurrencia de crear un pequeño y malogrado proyecto musical llamado Halgo.
Era ya 1982. La ola Británica del Post-Punk y el Synth Pop, de la cual ambos también eramos fans, en España había dejado dramáticas bajas en estilos como el Rock Progresivo, el Rock Andaluz y el Jazz Rock. Algunos periodistas musicales, después de años cantando las alabanzas de grupos como Triana e Iceberg, cambiaron radicalmente de chaqueta, se cortaron las greñas, y dieron radicalmente la espalda a todo lo que olía a progresivo. ”Sin-fó-ni-co”, lo llamaban despectivamente.
La historia de la música española aún tiene pendiente hacer justicia a este periodo musical, sembrado de artistas de una brillantez inaudita: Triana, Cai, Neuronium, Imán, Iceberg, Secta Sónica, Guadalquivir, Gualberto, Tarántula, Modulos, Gotic, Cucharada, Suburbano, La Romantica Banda Local… La lista es interminable. La mayoría de ellos hoy día olvidados.
Aún es difícil de asimilar qué pasó… Qué poderes ocultos movieron los hilos para que un gélido soplo de silencio acabara con sus prometedoras carreras. Para unos quinceañeros como Chema y yo, era incomprensible. ¿Porqué era necesario renegar de la buena música de los 70 hasta borrarla del mapa, para hacer hueco a la nueva ola de artistas y sonidos? ¿Porqué había que quemar los discos y las camisetas de YES, Camel, Supertramp y ELO para poder disfrutar de Sex Pistols, Ultravox, The Police, Joy Division, Visage... ?
Recuerdo la expectación que creó en nosotros comprobar cómo artistas progresivos internacionales, como Peter Gabriel, Twelfth Night, IQ, Camel, Asia, YES o Saga, fusionaban las tradición progresiva de los 70 con corrientes y estilos contemporáneos.
Afortunadamente, hoy día los más significativos artistas de los 80 han reconocido su influencia e incluso colaborado con los en su día “apestados” progresivos, como Rick Wakeman, Robert Fripp, Phil Collins, Jon Anderson, Mel Collins y un sin fín de maestros de los 70.
También recuerdo con simpatía la sorpresa de algunos de los artistas que entrevistamos al conocer nuestro propósito. ¿En qué agujero cósmico nos habíamos perdido para interesarnos por su música, en los años 80, con poco más de 10 años?
Cartel del Festival por los Damnificados de Valencia, 1982.
Un elemento clave para el nacimiento y desarrollo de SYN fue nuestro colegio. Chema y yo tuvimos el enorme privilegio de estudiar en un entrono progresivo y liberal que, bajo la tutoría de nuestro admirado Eloy García Romo, propiciaba la creatividad de los alumnos. Dada la condición progresista del colegio, numerosos alumnos eran hijos de artistas y profesionales de los medios de comunicación. Y eso se hacía notar.
Para entender mejor lo que intento trasmitir, imagina a un servidor a los 15 años, un día de Octubre, sentado sólo en la mesa de la Secretaría con una gruesa libreta y un teléfono. Por iniciativa de un alumno, el colegio se había involucrado en la organización de un festival solidario por las victimas de unas trágicas inundaciones acaecidas en Valencia. Un conocido payaso llamado Pippo, padre de un alumno, había cedido su libreta de teléfonos. A mi se me había encomendado no mover el culo de ahí hasta que llamara a todos los representantes y artistas posibles para solicitar su participación en el festival. Recuerdo una conversación con Lola Flores -"Antoñito ya no vive aquí" me decía-. De forma más productiva, pude hablar con los representantes Gonzalo García Pelayo y Javier Gálvez, que llevanban buena parte de los grupos nacionales más progresivos. Suburbano y Trafalgar fueron dos de los grupos que tuvieron a bien aceptar mi tímida invitación. ¡Menudo regalo de prácticas para mis futuras movidas musicales!
Triana, Parque de Atracciones, 30 de Septiembre de 1979.
A finales de los años 70, dado el notable éxito de su carrera, los tres miembros de Triana -el grupo insigne del Rock Andaluz- se mudaron a Villaviciosa de Odón para estar más cerca de la capital "donde todo se cuece". Recordemos que, en Septiembre de 1979, el grupo sevillano recibió nada menos que 3 Discos de Platino en el Parque de Atracciones de Madrid ante un record de público de 35.000 espectadores. Un hito enterrado de la historia de la música española.
Unos de esos días en los que Chema y yo andábamos liados con la maquetación del primer número de SYN, supimos a través de una empleada que el hijo de Jesús de la Rosa, Rodrigo, era alumno del colegio. Obviamente nuestra siguiente prioridad era conseguir una entrevista con Jesús.
Su hijo Rodrigo, un niño rubito y muy curioso, tenía entonces cerca de 4 años. Iba en mi ruta de autocar desde Boadilla. Todos los días le dejaba a la entrada de Villaviciosa de Odón donde le recogía su madre, en aquellos días embarazada de Jimena.
Mi recuerdo más precioso es el de pintar un enorme mural en las paredes del pasillo de las aulas de pre-escolar. Rodrigo, al salir al recreo, siempre me increpaba sobre la dudosa naturaleza de los duendes que yo pintaba. Yo le explicaba: "Que sí, que este Gnomo sentado en la seta se levanta todas las noches y corre por ahí". "¡Mentiiiiiira!" me decía. Pero todos los días regresaba a escuchar la misma historia.
Mi entrada del Festival en Memoria a Jesús de la Rosa.
La noche del 15 de Octubre de 1983 yo regresaba de Andorra en un autobús con mi recién comprado primer teclado electrónico -un Casiotone 405-. Iba en una nube de alegría cuando la radio dio la trágica noticia: Jesús de la Rosa había fallecido la madrugada anterior tras un fatídico accidente de tráfico. Su hija Jimena había nacido apenas 20 días atrás.
En el colegio, la incredulidad se mezclaba con la tristeza más profunda. Dos meses más tarde -7 de Diciembre de 1983- muchos de los alumnos y profesores nos sentamos en en las butacas del Palacio de los Deportes de Madrid, junto a otras 6.000 personas, en un festival benéfico para ayudar a la familia de Jesús. Yo fui sólo. Me senté junto a unos hippies que me invitaron a porros. Disfruté mucho con Medina Azahara y Eduardo Bort. Cuando Tele y Eduardo Rodriguez subieron al escenario junto a la esposa de Jesús, lloré de emoción. En la calle, nevaba en Madrid. Mi familia me recogió en coche. Saqué la cabeza para vomitar. Los porros y la profunda tristeza me habían sentado mal.
Tele en el Jardin de su casa, 1983.
Pocos meses después, conseguimos Chema y yo la entrevista con J. J. Palacios Tele. Una tarde, a la salida del colegio, nos presentamos expectantes en su piso de Villaviciosa de Odón con nuestras mochilas llenas de libros y una grabadora.
Tele era un ser entrañable y campechano. A pesar de que nosotros eramos dos quinceañeros que publicaban como hobby un precario fanzine, nos trató con una predisposición y profesionalidad admirable. Contestó a todas nuestras preguntas, haciéndonos sentir que era un colega más. Se emocionó al hablar de Jesús. Nos enseñó con ilusión el estudio que acababa de montar en su pequeño garaje. Y accedió a tomarle fotos con un una cámara pateticamente barata en el jardín. ¡Gracias Tele!
Años después, Chema participó en diversos proyectos musicales en Villaviciosa. Algunos estaban conectados con producciones que Tele realizó en la localidad, siempre apoyando a los artistas más jóvenes. Eva -alias Eva Solex-, la hermana pequeña de Chema, produjo uno de sus trabajos en su estudio.
Discoplay de Gran Vía en 1985.
Mucho antes de descubrir las tiendas especializadas de discos para coleccionistas en Madrid -como Melocotón y la antigua Bangla Desh; Mucho antes de hacer viajes a Londres para hurgar en Portobello Road, Hanway St. y Berwick St.; Mucho antes de que apareciera el Madrid Rock de Gran Vía; Muncho antes del CD, el MP3, Youtube, las descargas y su puta madre...
Era 1983. El universo de SYN giraba entorno al centro de Madrid. Los sábados por la mañana era obligatorio darse un voltio por Discoplay, en los sotanos de Gran Vía 55. Generalmente con el Boletín en mano (aquellos legendarios catálogos que la tienda enviaba por correo mensualmente) con la esperanza de ver a alguna rubia de largos cabellos comprando algún LP clásico de Genesis o Jethro Tull. ¡Ni de coña! Jamás ocurrió.
Tres LPs por 425 cucas, cerca de 3 euros de ahora. Eran ediciones no originales de aquella cutre serie media. Pero nosotros por entonces ni siquiera sabiamos que esos LP estaban mejor editados en Inglaterra. ¡Dabuten!
Una cañita en el bareto de los Sótanos. "Dicen que Discoplay va a abrir también una tienda de Comics". "Bah tío, ¿mejor que Camelot en Aurrerá?... ni de coña...".
Tiramos Gran Vía arriba: La Casa del Libro. Subida a propulsión en ascensor al tercer piso a la enorme sección de Arte. Ha llegado el momento de flipar con los nuevos y carísimos libracos. ¡Tardaba meses en ahorrar para pillarme uno! Recién importados de Inglaterra: ediciones de Paper Tiger, con ese peazo de ilustraciones de Roger Dean, Brian Froud, Patrick Woodroffe, Stanley Mouse o Rick Griffin. Tres horas sin mover el bul de ese metro cuadrado. "Tio, hasta que pueda pillarmelo tengo que memorizarlo todo". En uno de esos mágicos instantes decidí yo que dedicarme profesionalmente a la ilustración.
Si andabamos cortos de guita, bajada a la Plaza de las Descalzas: La Metralleta. 3 LPs por 100 pelas. Menos de un euro. Olor a viejuno. Embutidos entre rockers y coleccionistas de Flamenco. Dolor de espalda. "¡Joder, ya van 15 veces que paso el mismo puto disco de Carole King!". En medio de aquella ceremoniosa desidia fue cómo descubrí mis primeros LPs de Gentle Giant, The Nice, Gentle Giant, Steve Hillage...
En la calle de San Martín, acababan de abrir una pequeña tienda de discos: Madrid Rock. Ahí, el 26 de Noviembre de 1983, compré mi copia de YES "90125". Un momento inolvidable.
Continuando la cuesta abajo, llegábamos a la Calle Mayor. En el número 4, subíamos dos pisos por las fastuosas escaleras de mármol para reponer nuevas láminas de letras transferibles para el fanzine. Eran las oficinas de Letraset.
Unos metros más abajo, en la acera de enfrente, primer piso, pasábamos las expectantes horas bajo el calor sofocante las fotocopiadoras que escupían el último ejemplar de SYN. "Joder, estas estan descentradas". "¿Y estas? 'Se ven menos que un gato negro en un charco de petroleo! ¿Habeis cambiado el toner?". Pero pronto, esos calentitos ejemplares se enviarían por correo por toda España y algún país Europeo. Misión cumplida. ¡Habíamos editado un fanzine!
Intento recordar y aún me cuesta creer de dónde sacábamos toda esa información para embutir los fanzines de SYN. Chema y yo eramos ávidos lectores de la prensa musical española del momento. El se decantaba más por el pop. A me iba más el rock, por así decirlo. Así, nos repartíamos las compras de las revistas:
Popular-1: el clásico por antonomasia de la prensa musical española. Estupendas fotos en directo Martin J.Luis, y Daniel Dalmeida desde Londres, las cuales prometo jamás fusilamos para el fanzine. Pesos pesados, como Julian Ruiz, Jordi Tarda, y Ramón Porta. Cotilleos jugosos de ultima hora por la hermosa Bertha M. Yebra. ¡Toda una mina para nuestras noticias!
En especial no olvidaré la primera vez que la revista publicó un reportaje en 1984, dando fe de la emergente escena neo-progresiva Británica. Grandes defensores de Marillion. Al contrario que otras revistas españolas, en los años 80 Popular-1 mantuvo su línea editorial orientada al rock, posteriormente especializándose en Hard Rock y Heavy Metal. En cada número, de Popular-1 siempre se podía esperar al menos una reseña respetuosa dedicada al Rock Progresivo.
Recuerdo con qué ilusión salía escopetado el día 1 de cada mes al quiosco del barrio para hacerme con el último número y rápidamente rastrear si había alguna mención, y no digamos fotos, de YES o Genesis. En los años 80, dedicaron portadas a artistas como YES, Genesis, Peter Gabriel, Marillion y Jethro Tull. Y por supuesto, no olvidar aquellos maravillosos "números especiales" en los 80s dedicados a Pink Floyd, YES, Genesis, y Supertramp.
Rock Espezial: fundada en Septiembre de 1981, fue la respuesta a Popular-1 por su clara orientación a las nuevas tendencias Pop. Contaba con la colaboración del veterano Diego A. Manrique.
No se les caían los anillos por incluir en sus contenidos la modernización de artistas progresivos como King Crimson, Peter Gabriel y Genesis. También cubrió extensivamente a Pink Floyd, Asia, Jethro Tull, y Supertramp. Su apertura a la hora de cubrir tanto artistas de los 70 como las tendencias más interesantes y novedosas de los 80 la convirtió, en la publicación más completa e interesante de los 80. Por no citar su excelente y refrescante diseño.
En pocas palabras: nuestros ejemplares de Rock Espezial estaban mutilados por recortes de tijera y notas que iban a parar a nuestro fanzine.
Vibraciones: para cuando comenzamos a publicar SYN, en 1982, acababa tristemente de desaparecer. En sus última etapa fue borde, despectiva y sarcástica con el Rock Progresivo. A finales de 1984, cuando publicabamos nuestro segundo número, parte de su plantilla fundó la revista Rockdelux, orientada principalmente al Pop.
Boletín de Discoplay: sí amigos. De ahí recortamos las portadas de los discos para el fanzine y supimos de algunas novedades discográficas.
Jesús Ordovás a los mandos de Diario Pop, 1980s.
A principios de los 80 la radio española había dado la espalda a la música progresiva. Apenas se podían escuchar algunos temas pop de artistas como Mike Oldfield, o andaluces como Alameda y Triana. En mi experiencia personal, por ejemplo, la música de Ty Jir solo fue radiada una vez, en una minúscula emisora local de un amigo. El resto de emisoras nos escupían el cassette a la cara.
A pesar de ello, la radio fue una jugosa fuente de información para SYN, especialmente en el campo de las noticias. Aunque ya apenas se radiaban temas progresivos, muchos de los artistas clásicos seguían apareciendo en esas secciones.
Diario Pop, RNE : con Jesús Ordovás y Diego A. Manrique, dos pesos pesados de la prensa musical española, que habían trabajado en importantes medios de prensa musical, como Vibraciones y Discoexpress. Es sabido que ambos rechazaban de pleno el progresivo más pomposo y petulante. Sin embargo, ambos cubrieron con muy buen hacer los contenidos de artistas que apostaban por el progreso y la renovación, como Peter Gabriel y Laurie Anderson.
También fueron pioneros en divulgar en España el trabajo del nuevo sello orientado al Ambient y el Jazz Avant Garde, Linterna Música, con artistas como Orquesta de las Nubes, Carles Santos y Suso Sáiz.
Paco Perez Bryan (dcha.) y el Buho junto a la "Abuela Rockera" de Madrid, 1980s.
El Buho Musical, Radio Juventud: con Paco Perez Bryan. Imprescindible cita todas las noches para los "jevis" de Madrid. El único recóndito baluarte en las ondas que continuaba apoyando el rock progresivo clásico. No en vano, el programa abría cada noche con el tema "Celebration" de Premiata Forneria Marconi.
El Buho también tenía una sección muy popular, llamada El Rastro. Mucho antes de Twitter, Facebook y los chat rooms, El Rastro leía en directo mensajes que los oyentes -bajo nicknames- mandábamos por correo o por teléfono. Eran noches de mucha expectación pegados al transistor. Mi nick era "Koldo el Místico". Chema era "Calvino II" y su hermana Eva "La Enana Embrujada". Paco Perez Bryan me nombró "estrella de la noche" por enviar un micro-mensaje de mi puño y letra acompañado de una lupa. Aún guardo esa grabación en cassette. Surrealista minuto de gloria de mi vida.
Presentación del C.A.R.S. en SYN, 1985.
A través de SYN, tuve el placer de conectar con otras personas involucradas en el apoyo del Rock Progresivo en España. En Enero de 1983, a través de un anuncio publicado en la revista Popular-1, conocí a Angel Romero, el cual había tenido la iniciativa de crear una asociación para tal fin llamada ANARSE (Asociación Nacional de Amigos del Rock Sinfónico Español). Angel estaba en contacto con algunos artistas progresivos emergentes, como La Magia del Fuego y Dantalion. En aquel momento, los grupos nacionales progresivos se contaban con los dedos de una mano. La mayoría habían desaparecido y aún faltaba tiempo para el futuro resurgimiento progresivo de los 90.
Angel y yo unimos fuerzas para apoyar esta escena. Decidimos cambiar el nombre de ANARSE por C.A.R.S. (Club de Amigos del Rock Sinfónico), sonaba más amigable. Publicamos anuncios en revistas y en Madrid conseguimos contactar a a un reducido grupo de fans del progresivo. Nos reuníamos en una terraza de la Plaza Mayor -junto a la Casa de la Panadería-, en una época en que los garitos madrileños que pinchaban música de los 70, como La Luna en la calle León, habían desaparecido.
Angel -periodista de profesión- colaboró como redactor en SYN en su último número, 1985.
La revista Triunfo ya anunciaba en 1969 la muerte de los hippies
Eso representaba en 1983 llevar pintas de hippie y escuchar Rock Progresivo: el underground del underground.
Franco había muerto casi una década atrás. El ideal de la democracia española se había reforzado en la mente colectiva tras una vericueta operación de marketing llamada 23-F. El muro informativo que mantuvo la cultura del país aislada del resto del mundo durante 40 años, se había derrumbado. Madrid vivía una efervescencia post-moderna llamada "Movida Madrileña". Ser post-moderno era guay. Ser Rocker era de lo más guapo. Ser heavy era autentico. Ser punk era LO MAS. Ser hippie... era la peste.
A menudo he reflexionado sobre el curioso viraje de la cultura Pop en España, tan diferente al desarrollo histórico de otros países. En el resto del mundo, hubo un ritmo, una transición generacional lógica. Se pasaron todos los sarampiones en su debido orden: el pop, el Beatnik, la Psicodelia, el Hippismo, el Progresivo, el Funk, el Disco, el Punk, el Synth Pop, el Post-Punk... todo seguido, tirando del mismo hilo.
En España no fue así. En los años 60 y 70, a excepción de la milagrosa escena Andaluza, España llevaba 20 años de retraso con respecto al resto del mundo. Culpa del aislamiento de Franco, que no permitía que los discos y emisoras internacionales penetraran, con la bendita excepción de las bases militares Norteamericanas.
Iceberg, 1975. Uno de los primeros grupos españoles en grabar un disco verdaderamente progresivo.
La mayor parte de los grupos progresivos españoles comenzaron a grabar obras más avanzadas, en sintonía con grupos como YES, Genesis o King Crimson, con media década de retraso. Mientras, en Argentina, Chile, Italia y Alemania llevaban muchos años de ventaja.
Echemos un rápido vistazo a la cronología de los discos progresivos españoles:
Genesis, Badalona, 1974. Primer espectáculo progresivo en pisar España.
Suficiente. Es decir, King Crimson editó el pistoletazo de salida oficial progresivo (In the Court of the Crimson King) en 1969. En España, su influencia al igual que las primeras obres de Genesis, Emerson Lake and Palmer o YES, no se llegó a palpar hasta 1975. Algunos de sus álbumes ya se distribuían en España a partir de 1970. Sin embargo, dada la falta de espacios adecuados para sus grandes shows y de promotores, la mayoría de ellos tardaron varios años en actuar en directo en España:
A esto hay que sumar las extremas dificultades de los artistas españoles de éste género para grabar y actuar:
Jesús Ordovás, 1975.
Con todo esto, para cuando existió por vez primera en España una escena progresiva potente, llegó la Nueva Ola. Todo se fue al garete a la velocidad de la luz, acabando con todas las posibilidades de que ésta se desarrollara plenamente. ¿Porqué ocurrió esto?
Productores como Gonzalo García Pelayo, principal precursor del Rock Andaluz, piensan que simplemente las compañías discográficas se dieron cuenta de que era más fácil, barato y rentable mover otros tipos de música de mayor proyección comercial. Especialmente aquellos grupos independientes, de gran inventiva pero constatada inexperiencia instrumental, a los que chuparon la sangre como sanguijuelas para después tirar a la basura.
Pedro Almodovar, 1978.
A contracorriente del resto de Europa, el Punk no llegó a cuajar en España hasta los años 80, una vez muerto en Inglaterra.
A decir verdad, gran parte de la juventud española de 1978 llevaba pantalones de campana, chaquetas de pana, barbas, gafas de pasta y melenas. Ibiza sufría uno de los mayores boom de hippies españoles de su historia. Mismas pintas que lucían los futuros luminarios de la nueva ola y Movida Madrileña, como Jesús Ordovás, Diego A. Manrique, Pedro Almodovar, Javier mariscal, o Moncho Alpuente. Ahora eso parece olvidado.
La revista Ajoblanco ya en 1977 anunciaba la muerte de la contracultura.
En definitiva, España necesitaba ponerse al día a la velocidad de la luz. En el trascurso de 2 años, entre 1980 y 1982, ya no la conocía ni la madre que la parió.
En ese brevete, entre mediados de los 60 y principios de los 70, aparecimos los hijos de la generación Baby Boom. Llegamos tarde a todo, cuando todo el pescado estaba vendido. Demasiado viejos para los 70 y demasiado jóvenes para los 80.
A veces, como en mi caso, teníamos hermanos mayores progres a los que admirábamos y que nos educaron a golpe de Jimi Hendrix, Janis Joplin y Camel. Cuando cumplímos 12 años quisimos desesperadamente formar parte ese mundo: las melenas, los porros en el parque, las insignias progres y ecologistas, las revistas underground como Sal Común y Ajo Blanco, los comics de fantasía y sexo libre de Toutain... y por supuesto, el Rock Progresivo. Sin embargo, en 1983, todo aquel universo acababa de pasar rápidamente a la clandestinidad cultural. Eramos los apestados de las tribus urbanas. Eramos la minoría de minorías.
Nosotros, Galadriel, Ty-Jir, Ursus Maior, Pánico en el Teléfono, fuimos la generación neo-progresiva de España en los 80. Unos románticos nostálgicos empedernidos que hubiéramos dado un brazo por poder ver en directo a Emerson Lake and Palmer en 1973, la gira de Genesis The Lamb Lies Down of Broadway de 1974, Pink Floyd en Knebworth o a YES en el escenario giratorio de 1978. Aún se me ponen los pelos de punta de sólo pensarlo...
Como huérfanos sin futuro, en una época que no existían ni Google ni Youtube, nos aferrábamos con todas nuestras fuerzas a los escasos vídeos y revistas que circulaban. Por eso creamos SYN. Para poder revivir esa experiencia.
Popular-1 cubriendo la escena neo-progresiva Británica 1984.
En 1983, comenzamos a tener noticias de la nueva escena que se cocía en Londres: el Rock Neo-Progresivo. Los grupos españoles nos agarramos a esa tabla con la esperanza de hacer hueco propio en la escena musical del país. Nos dejamos influir por su sonido contemporáneo. Pero Madrid NO era Londres. No existía un The Marquee Club donde actuar para nuestro público. Muchos de los lugares por donde nos movíamos eran pura cochambre.
Aún recuerdo antes de una de las primeras actuaciones de Galadriel en Alcalá de Henares, debajo de una oscura tarima que se caía a pedazos, ayudando a Isa maquillar a su novio Jesús Filardi con una linterna. Por poner un caso.
En definitiva: Malasaña y la movida madrileña no tenían sitio para nosotros. Una vez más, eramos el underground del underground.
Jesus Filardi (Galadriel) disfrazado de dragón en Juvenalia, 1987.
En 1986, tras dejar la edición de SYN, yo continué involucrado por otros medios en la escena progresiva. En 1985 había conocido a Francisco Valdivia: un músico de Algeciras con el que había estado en contacto durante el último año. Por entonces, Paco, que controlaba el Inglés tela, vendía por correo traducciones al castellano de letras de los álbumes clásicos de YES y Genesis. Era cantante y multi-instrumentista y tenía ideas muy curiosas. Durante esos meses, Paco y yo intercambiamos dibujos, poemas, letras y grabaciones, seguido de varias visitas mutuas. En Algeciras, acababa de formar un grupo progresivo llamado Sem Tob que fue el embrión de Ty Jir.
En 1986, Ty Jir estaba finalmente conformado, con Paco Valdivia (voz solista, guitarra y teclados) y Jesús Acosta (bajo, voces) desde Algeciras, más la incorporación de mis amigos Marco Vieira (flauta) y Pablo Chavarri (guitarra) desde Madrid. Un servidor hizo de todo un poco: diseño visual, co-productor y letrista, las veces de socorrido teclista...
En esa misma época, de la fusión de los grupos Algor y Dantalion, bajo el apoyo de Angel Romero, nació Galadriel: el más significativo de los grupos neo-progresivos españoles de los 80.
A Jesús Filardi, cantante de Galadriel, le conocí un Viernes noche de 1985, cuando apareció sin avisar tocando el portero automático del piso donde yo vivía en Móstoles para comprar mis fanzines. Yo, que en ese momento me preparaba mochila en mano para salir de acampada a la sierra, me quedé pasmao. Recuerdo a Jesús mirando alucinado mi -forever prendida en la perchera- chapa de YES, diciéndome con su inconfundible voz aflautada: "¡Macho, si tú eres uno de los nuestros!". Esa noche Jesús me pasó una maqueta de su grupo Algor -"Los Tambores"- que me dejó muy impresionado.
Luego estaban Dantalion: un joven trío madrileño que emulaba a Emerson, Lake and Palmer. Algo completamente inusitado en 1985. Angel Romero me llevó a verlos en directo una noche de Junio al instituto donde estudiaban en el barrio de La Estrella. Eran tres chavales, en el recreo, con sus instrumentos semi-profesionales, ante un público de no más de 15 personas. Tocaron una versión perfectamente ejecutada de "Howedown" de Emerson Lake and Palmer como quien se tira un pedo. El nivel técnico y la destreza del teclista, David Aldro, era apabullante. Igualmente recuerdo, tiempo después, cuando conocí a mi gran amigo, el gallego Manoel Macía, un jóven y brillante guitarrista llegado de Córdoba que se acababa de incorporar a Galadriel. ¡Tocaba The Clap come el mismísimo Steve Howe!
Marco Vieira (Ty Jir) en Juvenalia, 1987.
En aquella época, la relación entre ambos grupos, Galadriel y Ty Jir, se estrechó. Entre nosotros había un pique sano.
Galadriel tiraba por la línea Genesis clásica, los Marillion de Fish, la aguda voz de Jesús que recordaba a Jon Anderson, y una gran influencia del grupo estadounidense Starcastle.
Lo de Ty-Jir era una cosa sui generis que ni nosotros mismos entendíamos, con influencias de King Crimson de todas las épocas, algunos pasajes acústicos tipo Genesis Anthony Phillips, y recortes Pop descabalados en todas direcciones. No en vano, a menudo nos comparaban con El Ultimo de la Fila.
Durante una época, después de que Galadriel dejara el antro aquel en La Isla de Gaby de Arturo Soria, ambos grupos compartíamos un local en la calle Josefa Díaz de Vallecas. Estaba regentado por un enorme Rumano llamado Valerio que odiaba los grupos de Rock, desde que el grupo de mi amigo Juan Carlos Camarasa había montado allí una orgía apoteósica. Para que el Rumano nos aceptara, me lo tuve que camelar jurando que eramos grupos de Jazz.
Pablo Chavarri (Ty Jir) en Juvenalia, 1987.
En aquel local, las coñas y los cruces de motes entre nosotros eran continuos. A Galadriel les llamabamos Gargamel. Jesus Filardi era "Flipardi". A su vez, ellos nos decían "Los Koldos", palmeando nainonaino. Paco Valdivia, por su acento Gaditano y aspecto andaluz, era "El Gitano". Por supuesto, el roce hace el cariño.
Pero había admiración mutua y pique sano. Nosotros envidiábamos su profesionalidad y el descarado nivelazo instrumental de sus miembros. Jesús era posiblemente uno de los mejores vocalistas de España y cantaba en Inglés de puta madre. Manoel y David... directamente se salían. No parecían ni españoles.
Nosotros, Ty Jir, eramos mucho más caóticos, desordenados, desparramados, a menudo ridículamente surrealistas, íbamos hiper-fumados las 24 horas del día, lo mismo que YES en los 70. No en vano la mitad de los miembros del grupo eran de Algeciras y Ceuta: eso lo dice todo. Así nos lucía el pelo. Sin embargo decían que eramos originales y más modernos. O eso intentábamos.
Con el apoyo del C.A.R.S, el 26 de diciembre de 1987 se realizó una Noche Progresiva en Juvenalia (Palacio de Congresos de IFEMA), con Galadriel y Ty-Jir en el escenario. A estos últimos se les unieron el batería Oscar Pérez y el guitarrista Manoel Macía, de Galadriel, más el teclista y gran amigo mío Juan Carlos Díaz Samper. El evento incluyó una exposición de arte que realicé con grabados al aguafuerte, esculturas basados en los temas de Ty Jir que acabó siendo vandalizada por el foro. Son tantas y tan diversas las hilarantes y esperpénticas las anécdotas de aquella noche que daría para escribir un libro.
Logotipo que realicé para Mind Child, 1986.
En 1986, poco después de la creación del C.A.R.S., Angel Romero creó Mind Child: el único sello español del momento dedicado exclusivamente al Rock Progresivo y la Electrónica.
Angel era la persona perfecta par tal hazaña. Nacido y criado en los Estados Unidos, su familia se mudo a Madrid siendo un adolescente. Hablaba perfecto Inglés, al igual que Jesús Filardi medio-Canadiense. Era estudiante de periodismo. Tenía una cultura musical abrumadora. ¡Y la colección de vinilo Progresivo y Electrónico más impresionante que jamás he visto! Conocía grupos progresivos de nombres impronunciables, desde los lugares más recónditos del planeta. Hablar de rock progresivo con él era fascinante.
Angel era unos años más mayor que nosotros. Responsable, culto, conducía muy despacito y no bebía alcohol. Los pasteles eran su única droga. "El Tito Romero", le llamábamos cariñosamente los miembros de Ty Jir.
Ty Jir y Joaquin Gallego en los estudios Equal, Getafe, 1987.
En combinación con la promoción y organización de conciertos del C.A.R.S., la existencia del sello Mind Child fue esencial para nuestra pequeña escena progresiva.
Las dos primeras ediciones del sello fueron los cassettes “La Escalinata" de Galadriel, grabado en los estudios Kirios, y "Puesta del Sol en la Llanura" de Ty Jir, grabado en los estudios Equal de Getafe. Ambos editados en Otoño de 1986.
En Enero de 1987 Ty Jir grabamos "Ooah Ri Mai", nuestra segunda publicación en Mind Child. De nuevo en los estudios Equal y co-producidos por el ingeniero Joaquin Gallego.
Esta vez Ty Jir contó con la colaboración de mi amigo, el batería madrileño David Elorriaga, ex-bajista de Pato de Goma y futuro bajista de Nacho Cano.
Galadriel "Muttered Promises From An Ageless Pond", 1988.
También en 1987, Mind Child editó un trabajo de M.A.D. (Mutual Assured Destruction), proyecto de Carlos Delgado.
Posteriormente, Angel ayudó a producir el primer y formidable LP de Galadriel "Muttered Promises From An Ageless Pond", que fue distribuido por Daga Discos en España y Musea en el resto de Europa.
Angel dejó el sello poco después. Trabajó para el programa de TVE Música NA'. Posteriormente creó otros sellos discográficos orientados a músicas progresivas y alternativas -incluyendo Jazz, Electrónica, World Music y Flamenco- como Ellipsis Arts y Alula Records. En los 90 regresó a sus añorados Estados Unidos, donde montó dos plataformas de distribución musical: Progressive Rock Central y World Music Central.
Chema, ya en el siglo 21
En 1984, Chema y yo dejamos el colegio de Boadilla del Monte donde habíamos estudiado juntos para continuar en otras ciudades. Chema estudiaba en el ICADE de Madrid. Yo en un instituto de Móstoles. A pesar de la consecuente falta de contacto, conseguimos continuar con el fanzine durante un número más.
Posteriormente, ambos nos metimos individualmente en otros proyectos y actividades relacionados con la música. Chema, junto a su amigo Murky López, se involucró en los comienzos de la llamada "Movida de Villaviciosa de Odón", formando parte de algunos proyectos Pop y Post-Punk.
Eva Solex
Su hermana Eva Solex -compositora y multi-instrumentista- fue junto a Murky personaje clave de la escena alternativa de Villaviciosa, a través del sello independiente Alehop! y grupos como Solex, Pretty Fuck Luck, Patrullero Mancuso, y Los Caballos de Dusseldorf.
Chema se convirtió en un pionero y emprendedor de las nuevas tecnologías e Internet, trabajando para diversas compañías en Estados Unidos y Francia.
Una de mis portadas para Don't Disturb, proyecto de J.C.D. Samper, ex-teclista de Ty-Jir.
En cuanto a mí, ya he mencionado mis incursiones el Rock Progresivo con el grupo Ty Jir. Tras la disolución del grupo en 1988, me centré en mi trabajo como ilustrador en un estudio de diseño y en mi propia producción artística.
A partir de los 90, compaginé la ilustración con numerosos proyectos musicales de corte Progresivo, Electrónico y Experimental. Algunos con ex-miembros de Ty-Jir y Manoel Macía de Galadriel.
Con el paso del tiempo, cada vez era más palpable para mí que repetir las mismas formulas progresivas hasta la saciedad, no tenía la menor solución de continuidad. Era un coñazo y, por cierto, nada "progresivo". En Londres, 1993, descubrí que el verdadero espiritú progresivo estaba en las nuevas formas de Música Electrónica. Y ahí me fuí de cabeza.
Creé los proyectos web musicales:
Aparte de crear la Agencia de Diseño Intuitive Designs, y la Agencia de Branding ShiftFWD en USA, continué realizando diseño e ilustración de portadas para artistas de Rock Progresivo, Fusión, Jazz, y Electrónica.
Topographic Sounds #3, 1992
En los 90, alentado por la reunión de los YES clásicos (ABWH) y su visita a España, comencé a editar otro fanzine: Topographic Sounds (1990-1994), dedicado al grupo y su extensa familia musical.
Entre 1990 y 1994 publiqué 4 números. Durante esos años, colaboré con la entonces manager de Jon Anderson -Theresa De Santis- para apoyar a promocionar su trabajo cuanto estuvo en mi mano.
Tuve el privilegio de conocer a varios algunos miembros del grupo en diferentes ocasiones, y de entrevistar largo y tendido a Jon Anderson y a Rick Wakeman.
En directo con Lali Belza, 1993
Y lo que es aún más importante: conocí a algunos de mis mejores amigos, como el músico e ingeniero de sonido de Vigo, Pablo G. Seoane y la teclista Barcelonesa del grupo progresivo Harnakis, Lali Belza, con quienes tuve el placer de colaborar en proyectos musicales.
En 1994, coincidiendo una época de sequía informativa e inactividad de YES, sentí que necesitaba más tiempo para mis propias actividades musicales y artísticas, y lo dejé.
Un servidor en Tolouse, 8 de Junio de 1991.
Fue una época de conocer a muchos fans progresivos, que culminó con la organización por el fanzine de un viaje en autobús para ver a YES en Tolouse, Francia. Imagina, en 1991, un autobús por las carreteras francesas, lleno de fans de YES, apestando a marihuana y por las ventanas escupiendo a pleno decibelio "Tales From Topographic Oceans". Muy surrealista.
Tras la desaparición de SYN en 1986, no todo acabó en la escena progresiva española. Por el contrario, una nueva generación de grupos y sellos tomó el relevo.
Gracias a la publicación de Topographic Sounds, en los años 90 tuve la oportunidad de estar en contacto con muchos de ellos y conocer gente estupenda, especialmente en el Sur de España.
#1 de Aristillus, Abril 1989.
Afortunadamente, la cultura progresiva no acabó con SYN y otros cogieron el relevo. En los años 90, la España progresiva vio el resurgimiento del fenómeno fanzine. Esta vez, con una calidad de edición muy superior, dados los avances de las técnicas de reproducción y a los ordenadores personales.
Estos fanzines recogieron en sus paginas el nacimiento de una nueva hornada de grupos. El Rock Progresivo contra-atacaba.
De esa época hay que destacar la labor el colectivo Aristillus y Paco Barroso, en Jeréz de la Frontera, por apoyar la escena progresiva no sólo con el fanzine, si no organizando festivales como la Noche Mágica de 1988.
Y no, aunque entre nosotros nos llamamos "primo", en realidad Paco y yo no tenemos ningún parentesco.
Cartel del Festival Noche Mágica, 1988.
Fanzines progresivos españoles después de SYN:
A finales de los 90, la llegada de Internet lo cambió todo. Las publicaciones en papel fueron sustituidas por Blogs y Foros. Aprendimos una forma más rápida y fácil de informarnos y comunicarnos, pero quizás menos cálida y vivencial.
Esta es una pequeña colección de recuerdos, subjetivos y personales, de aquella época ya lejana. A sus protagonistas, espero que sirva como catalizador de vuestra memoria. Ayudar a que no todo caiga en el olvido. Y a las nuevas generaciones, espero que os sirva de inspiración para crear algo nuevo, bello, vivo y autentico.
Como reza una vieja canción de YES: "Hemos tenido que esperar todas nuestra vidas para este momento".
Koldo Barroso, Julio de 2019.
Copyright © Koldo Barroso 2019