Extorsión clásica o "cobro de cupos":
Exige pagos periódicos a negocios (el cupo) a cambio de permitir su operación sin ser agredidos.
Es la amenaza constante a comerciantes y empresarios para asegurar ingresos pasivos a las bandas.
Extorsión con sicariato y artefactos explosivos:
Implica ataques violentos inmediatos, como baleos o colocación de granadas, para generar terror masivo y asegurar el pago.
Esta modalidad se usa cuando la víctima se niega al cupo, demostrando el poder letal de la organización criminal.
Extorsión telefónica (simulación de secuestro):
El delincuente llama simulando tener secuestrado a un familiar o herido, exigiendo transferencias inmediatas.
Busca explotar el pánico familiar a través de la falsificación de voz o identidad para obtener dinero rápidamente.
Extorsión digital o chantaje:
Utiliza medios tecnológicos para robar información sensible (fotos, datos) y luego chantajea a la víctima.
Amenaza con la difusión pública de dicho material si no se realiza el pago exigido.
Extorsión "gota a gota" (préstamos):
Inicia como un préstamo con intereses usureros, evolucionando a violencia física extrema si el pago se retrasa.
Los prestamistas, a menudo parte de redes extranjeras, usan la intimidación directa contra el deudor y su entorno.