Una herramienta formativa, ética y agroecológica en manos de docentes en formación
es un espacio didáctico, formativo y colectivo que articula los saberes del campo, la pedagogía y la conciencia socioambiental. Se trata de uno de los cinco programas detonadores del Departamento de Educación para la Sustentabilidad y constituye una herramienta viva de transformación educativa dentro de la formación docente inicial.
Desde 2017, este huerto ha permitido integrar la educación ambiental desde la experiencia, la reflexión crítica y la acción colaborativa. Aquí, las y los futuros docentes desarrollan no solo conocimientos técnicos, sino también habilidades y actitudes necesarias para una vida saludable, respetuosa con el entorno y comprometida con lo común.
Práctica viva, aprendizaje real
En este huerto se cultivan alimentos, pero también conciencia. A través del trabajo colectivo, los estudiantes fortalecen sus lazos con la naturaleza y comprenden su papel como educadores en contextos de crisis ecológica, alimentaria y social.
La propuesta pedagógica está centrada en una formación vivencial que permite abordar temas como:
Mercadito Sustentable BENV
Todo ello articulado con el currículum de educación básica, especialmente desde las ciencias naturales, sociales y los enfoques interdisciplinares, en proyectos contextualizados y funcionales.
El huerto está organizado en 12 camas de cultivo y un área de milpa, siguiendo principios agroecológicos y de permacultura. No se utilizan químicos ni maquinaria, y se priorizan los insumos generados en la propia escuela como el compostaje y la lombricomposta.
El taller institucional “Huerto Escolar Sustentable” (modalidad USICAMM, 60 h) se imparte en las cinco licenciaturas. En él, las y los estudiantes:
El Huerto Escolar Sustentable ha permitido generar aprendizajes significativos al conectar los contenidos escolares con la vida cotidiana, mediante una práctica profundamente situada y transformadora. Entre sus principales aportaciones destacan:
Reencuentro afectivo con el entorno natural y social
Clarificación de las relaciones de interdependencia con la naturaleza
Desarrollo de actitudes de cooperación, esfuerzo colectivo y ética comunitaria
Valoración del consumo de alimentos naturales y locales
Articulación pedagógica del huerto con las asignaturas escolares
Más de 600 estudiantes formados anualmente
Más de 4 toneladas de residuos orgánicos reaprovechados por año
Docentes en formación que replican el modelo en sus prácticas profesionales