Una caballa rústica en la costa de Adelaide que se transforma.
Lo que era una casa familiar se convierte en un destino de escapada, donde cada espacio fue repensado para invitar al descanso, la convivencia y la experiencia.
La cocina se expande para convertirse en el corazón social del hogar, mientras una nueva escalera de madera conduce al altillo como un gesto íntimo y cálido. Una terraza con pérgola enmarca el horizonte conectando directamente a la habitación que convierte cada noche en algo distinto.
El diseño no solo reorganiza metros cuadrados, reescribe la manera en que se habita el lugar.