Grant Morrison escribió en esta maxiserie al Superman definitivo, repasando cada una de las características de su larga mitología y explotando su lado más colorista, optimista y aventurero. El escocés se volvió a unir al dibujante Frank Quitely para demostrar que el concepto original y clásico del superhéroe por antonomasia no tenía por qué estar desfasado. Pocas páginas deslumbran con tanta imaginación y locura como las de este relato. No hay nadie mejor en esto del heroicismo que Superman. Por algo es un mito moderno, un icono tan reconocible en el siglo XXI como el propio Dios o McDonald’s. Y, si piensas que es aburrido, lee otra vez.
Entender el cómic de Scott McCloud no es un simple cómic. Es en realidad un ensayo sobre cómo funciona el mundo del cómic, hecho en formato de cómic. ¿Acaso hay alguna forma más indicada de explicarlo? Pero McCloud no se limita a su labor didáctica (que la hay y mucha), sino que su obra es una lectura también amena y entretenida. La historia, el arte, la narración y el trabajo de todos los cómics antes mencionados se entiende mucho mejor gracias a su pluma. Posiblemente, después de leerla nunca verás el arte en viñetas del mismo modo.
En 1992, Maus se convirtió en la primera novela gráfica en ganar un Pulitzer. Y no era para menos. Art Spiegelman utilizaba el sentido relato de su padre durante el holocausto para entretejer una historia de la Segunda Guerra Mundial humana y real, cruda, pero también divertida y que, sobre todo, hacía un esfuerzo por comprender todas las decisiones (por mal que se vieran al echar la mirada atrás) de sus protagonistas. Maus, donde los judíos eran ratones y los nazis gatos, reflejaba, al fin y al cabo, también la necesidad de Spiegelman de comprender a su padre, con todos sus defectos y puntos oscuros. La novela biográfica se convirtió entonces en algo que copiarían muchos de los autores independientes que vinieron después.