Sola Escritura
Creemos que la Escritura es la máxima autoridad que define la iglesia de Jesucristo; única y suficiente. Creemos que ella es su propio intérprete (Gálatas 1:6-10 / 2 Timoteo 3:16)
Sola Gracia
Creemos que la salvación, el perdón y la reconciliación con Dios que trae vida eterna, es por medio de Jesucristo como un regalo no merecido para quienes creen en Él; no por obras ni voluntad propia, sino por Gracia (Efesios 2:8 / Hechos 15:11)
Sola Fe
Creemos que la reconciliación con Dios y el perdón de los pecados, solamente es posible a través de la fe en Él; creemos que la fe es un don que Él da a sus escogidos para creer en Jesucristo (Efesios 2:8-9 / Juan 11:25)
Solo Jesucristo
Creemos que Jesucristo es el único camino para la salvación, el perdón y la reconciliación con Dios, excluyendo cualquier otro camino para llegar a Él (Hechos 4:12 / 1 Timoteo 2:5-6)
Solo Gloria a Dios
Creemos que todo el proceso de salvación, santificación y reconciliación, es realizado por Dios, sin intervención ni decisión humana; por tanto, la gloria es solo para Dios Padre - Hijo - Espíritu Santo (Romanos 11:36 / Efesios 1:3-6)
Respecto a Dios
Creemos que Dios uno es, tres veces Santo, Perfecto, Misericordioso, Justo, Amoroso, Santo en su Ira, Juez, Bondadoso, Compasivo, Eterno, absolutamente Soberano, Creador. Creemos que es un solo Dios pero se ha manifestado a los hombres en tres personas iguales en su deidad, en sus atributos divinos, pero diferentes en sus propósitos; Dios es Padre, es Dios Hijo Jesucristo, Dios Espíritu Santo.
Los tres operan en toda la obra creadora, son eternos, y cumplen funciones coherentes y precisas en total dependencia el uno del otro y, en conformidad a la Santa biblia. Creemos que en la obra de salvación, Dios Padre escogió a quien se iba a salvar desde antes de la fundación del mundo, el Hijo Jesucristo es el medio para efectuar la obra de salvación a través del sacrificio de la cruz, y creemos que el Espíritu Santo hace en nosotros la realidad de la obra salvadora a través del nuevo nacimiento y el proceso de santificación.
Respecto al hombre
Creemos que en el principio fue creado hombre y mujer para ser mayordomos de la creación; pero producto del pecado fueron destituidos y expulsados del Edén. Creemos que la consecuencia más radical de dicho pecado fue la depravación total del ser; es decir, la incapacidad de hacer lo bueno o incluso desear aceptar a Jesucristo. Creemos que es inhabilitado para tomar decisiones en cuanto a su fe en Jesús y tampoco lo desea. No obstante, es el instrumento que Dios en su infinita misericordia y voluntad, decidió usar para la expansión de Su Mensaje, no porque nos necesite, sino porque así lo ha determinado.
Respecto a la Familia
Creemos que Dios creó a un hombre y a una mujer para que siendo felices, se unan en pacto matrimonial y tengan hijos para gloria de Dios. Creemos que la familia es y seguirá siendo imprescindible para el correcto desarrollo de una sociedad, siempre y cuando estén bajo la dirección de Jesucristo y la Escritura.
Respecto a la sociedad
Creemos que el llamado de Dios a la iglesia verdadera de Jesucristo no es respecto a un cambio social, sino a una verdad en Jesucristo. La sociedad no necesita labores que auxilien problemas momentáneos sino eternos, sin descuidar no sólo asuntos conceptuales espirituales, sino integrales y equilibrados.
Respecto al Libre Albedrío
Creemos que el hombre y la mujer tienen libre albedrío limitado, solo para decidir asuntos poco importantes en su diario vivir; pero en cuanto a aceptar o rechazar a Jesucristo, no; en cuanto al nuevo nacimiento, no; en cuanto a distinguir el bien y el mal, no; el libre albedrío se vio profundamente afectado por el pecado en el Edén, dejando al hombre y a la mujer incapacitados para ver a Dios y su Santa Palabra.
Respecto a la Salvación
Creemos que Dios escogió a su pueblo para salvación no por conocimiento previo, sino por su Soberana Voluntad debido a la incapacidad del ser de creer en Él. Este acto que es por gracia, es Perfecto, Justo, Misericordioso y Santo.
Respecto al Matrimonio
Creemos por la enseñanza de la Santa Biblia, que el matrimonio es instituido por Dios y no por una cultura o sociedad; por tanto, el ejercicio del matrimonio es en conformidad de las pautas del creador del mismo. Dios creó un hombre para estar con una mujer; allí se manifiesta la familia que expande Su Gloria.
Respecto al Aborto
Creemos que desde el momento primero de fecundación ya hay vida, aquel embrión tiene un propósito delante, por tanto, el aborto no es considerada una opción en ninguno de los casos que se estipulan, porque creemos que no conocer lo que ha de suceder a futuro, no es razón para especular y determinar quitar el derecho a la vida en un ser humano vivo pero indefenso.
Respecto a los Sacramentos
Creemos que en la Santa biblia hay dos sacramentos claramente definidos; el primero es la Cena del Señor y el segundo el Bautismo. Respecto a la Cena de Señor, consideramos que el pan y el vino no se convierten en el cuerpo de Jesucristo, aunque tampoco consideramos que sea un mero simbolismo. Son elementos que representan profundamente la obra del nuevo pacto, recordando siempre de dónde nos ha sacado el Señor y la esperanza que nos espera. Cualquier persona creyente, nacida de nuevo, se debe evaluar a sí misma para ver si está o no con una conciencia delante del Señor, para tomar la cena. Ésta se debe realizar periódicamente aunque no hay un método o fecha precisa; aún así, debe ser regular y en fechas cercanas y, tomada por personas creyentes bautizadas.
Creemos el bautismo de creyentes (Credo-bautismo), en todo aquel que confiese que Jesucristo es el Señor, no para salvación sino como un acto Santo consagrado por Dios mismo, como señal externa de una convicción interna y un sello de la obra de Jesucristo.
Creemos en el bautismo de infantes no porque aquel quite el pecado original, sino como una obra de símbolo pactual como lo era la circuncisión debido a la continuidad de las Escrituras y la evidencia de la inclusión en el nuevo pacto, por la fe de sus padres. Creemos que el infante no se salva por ser bautizado, al igual que un adulto que tampoco se salva, sino que al ser hijo de padres creyentes, damos la bienvenida a este mundo en fe, para la gloria de Dios bajo la bendición del pacto, esperando que en su edad de conciencia, la gracia de Jesucristo esté en aquel nacido y confiese su fe.
Respecto al concepto Teología
Creemos que la Escritura tiene una unidad en cuanto a la teología pactual y no dispensacional. Creemos que la Escritura no es un texto en periodos radicalmente divididos, sino que conserva una unidad interpretativa y aplicativa tanto del Antiguo Testamento, como del Nuevo Testamento y de los Evangelios a la luz del pacto de gracia, dando incio a este desde Génesis 3:15 hasta el cumplimiento perfecto en Jesucristo.
Nuestra confesión de Fe está basada en la Escritura como máxima autoridad en materia de fe y práctica cristiana. A su vez, consideramos que está objetivamente expuesta en los estándares de Westminster (catecismo y confesión).
Creemos que las confesiones Belga, Ginebra y documentos antiguos aportan a la postura objetiva de las Escrituras sin estar sobre o igual con la autoridad de la Palabra de Dios.
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Como iglesia tenemos nuestro servicio de consejería bíblica, entendiendo que la edificación y el discipulado son principios fundamentales de la iglesia de Jesucristo.