Lo que principalmente me interesa de la pintura es la posibilidad de explorar la subjetividad, derramando y salpicando libremente la acuarela sobre el papel, observando atentamente el registro único que deja el agua al desplazarse. Desde ese punto inicial, voy tomando decisiones acorde a lo que acontece en el plano, permitiendo que la pintura hable por sí misma.

Mi proceso creativo está supeditado al comportamiento impredecible del agua con pigmentos, conduciendo hacia una construcción desde lo irregular y lo azaroso. Permanezco expectante ante el desplazamiento del agua como medio pictórico, capturando momentos fugaces que nunca podrían repetirse exactamente igual. Esta exploración de la acuarela como lenguaje hace fundamentales las características intrínsecas de estos materiales para la creación a partir de su indagación sensible.

Con los años, he transitado entre lo figurativo y lo abstracto, pero siempre explorando los mismos temas: lo orgánico, la conexión entre el ser humano y la naturaleza. Finalmente me decanté por la abstracción, fascinada por el comportamiento del material y las posibilidades infinitas que ofrece. Fijo la mirada en el soporte, en el juego formal, el dinamismo de los ritmos y las sensaciones de los colores, contemplando cómo la materia cobra vida propia y evoluciona.

He encontrado en este diálogo con los materiales una forma de meditación activa, donde cada trazo es una liberación de energía más allá de lo consciente. A través del pintar, se van gestando estructuras orgánicas articuladas por la mancha y las huellas dejadas por brochas y pinceles. Mi práctica es un contrapunto constante entre la intuición del momento y decisiones más razonadas.

En un mundo que avanza cada vez más rápido, mi trabajo invita a ir más lento, a encontrar inspiración en la contemplación y la presencia. Pinto desde niña, pero la conexión entre la práctica contemplativa y mi pintura surgió de manera orgánica a través de mis propias experiencias de vida y la búsqueda de paz interior. No fue una decisión planificada, sino un encuentro natural entre dos caminos que acabaron complementándose perfectamente. Cada pieza nace de momentos de observación profunda y del descubrimiento de sutilezas que suelen pasar desapercibidas, recordándonos la importancia de los procesos, tanto en la pintura como en la vida. 

Actualmente trabajo en la ciudead de Concepción, región del Bio bio, Chile.