En Idaho, Estados Unidos, ocurrió un accidente en el reactor nuclear SL-1 durante una operación de mantenimiento. Una sobrecarga repentina causó una explosión que mató a tres operadores del reactor y contaminó el área circundante con material radiactivo.
El 3 de enero de 1961, durante el mantenimiento del reactor SL-1 tras un cierre de 11 días, ocurrió una crisis inmediata cuando se reinició a las 9:01 p.m. El calor generado en milisegundos provocó la evaporación súbita del agua del núcleo, creando una onda de presión que lanzó la barra de control y el casco del reactor hacia arriba. Esto resultó en la muerte de tres operarios: John Byrnes, Richard McKinley y Richard Legg. El incidente ocurrió durante la instalación de cables de flujo para controlar los niveles de neutrones en el núcleo.