Sistema Aerotermia
La aerotermia es una instalación a tener muy presente en el momento de elegir cual ha de ser tu sistema de climatización y producción de ACS por su ahorro, seguridad y confort.
El funcionamiento de un sistema de aerotermia es muy similar al de una bomba de calor:
Mediante una una bomba de calor aerotermica, muy parecida a la de un aire acondicionado, se captura la energía renovable del aire exterior de la vivienda pasando a nuestro hogar a través de la unidad exterior que la envía a la unidad interior.
La eficiencia energética de un sistema de aerotermia es muy grande. la aerotermia es una de las energías renovables más eficientes en la actualidad ), hay dos clasificaciones distintas: una para el servicio de calefacción y otra para la producción de agua caliente. En los productos que ofrecen ambos servicios las etiquetas deben indicar las dos clasificaciones.
En invierno la unidad interior calienta el agua y produce calefacción y agua caliente sanitaria ( ACS ).
En verano, el calor de nuestra vivienda se envía al exterior para producir aire acondicionado que enfriará nuestra vivienda.
Una instalación de aerotermia es sin duda, la mejor manera de proporcionar:
Agua caliente aerotermia (ACS)
Su funcionamiento es como el de una bomba de calor tradicional. Una de las grandes ventajas de la aerotermia es sin duda su alto rendimiento y el ahorro que supone. Es capaz de general gran cantidad de calor con un consumo bajo de energía eléctrica. Se puede decir que por cada kWh que consume, se obtienen 4kWh.
Aunque el emisor más eficiente para un sistema de aerotermia es el suelo radiante, debido a su coste por la cantidad de obras a realizar y materiales, muchos usuarios optan por instalar radiadores para aerotermia.
Con la opción de la aerotermia con radiadores, tanto si optamos por los radiadores convencionales como si los sustituimos por radiadores de baja temperatura estaremos utilizado una energía limpia, sostenible y renovable.
Si optamos por la aerotermia con radiadores de baja temperatura podemos conseguir incrementar la eficiencia energética del sistema, lo cual se traducirá en un ahorro de energía y, en consiguiente, ahorro en la factura de la luz de hasta el 35% ( lo cual contribuirá a rentabilizar la inversión inicial ).