El gráfico muestra la nota promedio por facultad, destacando que Derecho y Ciencias Políticas tiene la nota más alta con 11.605, seguido de Ciencias Sociales (11.199) e Ingeniería Química y Metalúrgica (11.109). Por otro lado, Ciencias Agrarias presenta el promedio más bajo con 8.737, mientras que Ciencias Económicas y Administrativas tiene 9.752. Las demás facultades, como Ciencias de la Educación, Ciencias de la Salud y Ciencias Biológicas, se ubican alrededor de los 10.000 puntos. Esto indica una variabilidad en el rendimiento académico entre las facultades.
El gráfico anterior muestra las notas promedio por escuela profesional, destacando que Ingeniería en Industrias Alimentarias tiene la nota más alta con 11.769, seguida de Trabajo Social (11.709) y Derecho (11.605). Las siguientes escuelas, como Medicina Humana (11.588) y Antropología Social (11.483), también muestran un rendimiento destacado. En la parte inferior, las escuelas como Agronomía (8.968), Medicina Veterinaria (8.547) e Ingeniería Agroforestal (7.67) presentan los promedios más bajos, reflejando una variabilidad significativa en el rendimiento académico entre las diferentes áreas.
El gráfico anterior muestra las notas promedio máximas por escuela profesional para los estudiantes matriculados en el semestre 2024-I. Derecho lidera con el promedio máximo más alto de 17.670, seguido de cerca por Biología (17.430) y Educación Secundaria (17.360). Otras escuelas como Educación Inicial (17.270), Educación Física (17.200) y Enfermería (17.170) también destacan por sus altos promedios. Por otro lado, áreas como Ingeniería Agrícola (16.550) y Economía (15.680) presentan notas más bajas en comparación, pero aún se mantienen en un rango competitivo. En general, hay una clara distinción entre las facultades con promedios más altos y las que presentan una menor puntuación máxima, lo que refleja diferencias en el rendimiento académico máximo entre las distintas áreas profesionales.
El gráfico muestra la nota promedio por procedencia de los estudiantes matriculados en la UNSCH para el semestre 2024-I. Piura tiene el promedio más alto con 13.00, seguido de Apurímac (12.03) y Huancavelica (11.96). Otras regiones como Ica (11.21) y Cusco (10.33) también muestran un buen desempeño académico. En cambio, Lima presenta un promedio de 8.62, Ayacucho tiene 10.21, y Junín registra un promedio aún más bajo de 9.40. La Libertad tiene el promedio más bajo, con 3.00, lo que indica una gran diferencia en los resultados académicos según la procedencia de los estudiantes.
A partir del análisis de las figuras sobre el rendimiento académico de los estudiantes matriculados en el año 2024-I en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), se pueden identificar varias áreas que requieren mejora:
Desigualdad en el rendimiento entre facultades y escuelas profesionales:
Existen disparidades significativas en las notas promedio entre facultades y escuelas profesionales. Algunas, como Derecho y Biología, tienen promedios muy altos, mientras que otras como Agronomía, Medicina Veterinaria e Ingeniería Agroforestal muestran promedios significativamente más bajos. Esto sugiere que podría haber diferencias en la calidad de la enseñanza, recursos disponibles, o incluso en el enfoque pedagógico en distintas áreas.
Acción recomendada. Revisar los planes de estudio, la formación de los docentes y las metodologías utilizadas en las facultades con menor rendimiento, con el fin de identificar áreas de mejora y reforzar la formación académica.
Rendimiento académico según la procedencia de los estudiantes:
Hay una clara diferencia en los promedios de los estudiantes según su región de procedencia, con Piura obteniendo el promedio más alto (13.00), y La Libertad con el promedio más bajo (3.00). Esto puede reflejar desigualdades en el acceso a una educación de calidad de estos alumnos que proceden de estas regiones, lo cual puede estar relacionado con el contexto socioeconómico o la preparación previa de los estudiantes.
Se deben implementar programas de apoyo académico para estudiantes provenientes de regiones con un rendimiento más bajo, como La Libertad, Junín y Lima, tales como tutorías, becas, y recursos adicionales para nivelar su preparación y fomentar la equidad en el acceso y éxito académico.
Mejorar el rendimiento en áreas con promedios bajos:
Facultades como Ingeniería de Minas, Geología y Civil, Ciencias Económicas Administrativas y Contables y Ciencias Agrarias presentan promedios bajos, lo que podría indicar falta de interés o bajo desempeño en estos campos, lo que también podría reflejar una posible desconexión entre el currículo y las expectativas del mercado laboral.
De manera general se deben revaluar los programas de estas facultades, considerando una mayor vinculación con el mercado laboral, prácticas profesionales y reforzamiento de contenidos clave que sean atractivos para los estudiantes y mejoren su rendimiento académico.
En resumen, la universidad debería enfocarse en promover la equidad en el rendimiento académico mediante un enfoque más personalizado, dirigido especialmente a las facultades con menores resultados. Además, sería clave implementar programas de apoyo para los estudiantes que realmente lo necesiten, especialmente aquellos provenientes de provincias o de áreas rurales periféricas, y mejorar las metodologías pedagógicas en todas las áreas académicas para garantizar un aprendizaje más efectivo y equitativo.
Fuente: Plataforma Nacional de Datos Abiertos, Oficina de Tecnologías de la Información - UNSCH