Nos encontramos en historia primer grado, dónde encontrarás temas relacionados con los acontecimientos y hechos históricos de manera global, los cuales repercutieron en la vida de la humanidad de una manera bastante considerable, ya que aunque no haya sucedido en la región que vives actualmente, llegó a influir en él de alguna manera.
La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual, primordialmente europeo, que nació a mediados del siglo XVIII y duró hasta los primeros años del siglo XIX.
Fue especialmente activo en Inglaterra, Francia y Alemania.
Inspiró profundos cambios culturales y sociales, y uno de los más drásticos fue la Revolución Francesa. Se denominó de este modo por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón.
Es una forma de gobierno en la que el monarca tiene el poder absoluto. En ella no existe la división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Aunque la administración de la justicia pueda tener una autonomía relativa en relación con el rey, o existan instituciones parlamentarias, el monarca absoluto puede cambiar las decisiones o dictámenes de los tribunales en última instancia o reformar las leyes a su voluntad (La palabra del Rey es la ley).
Este tipo de gobierno que mantenía sumiso y controlado al pueblo francés a su vez creo la idea (gracias al pensamiento ilustrado) de que la monarquía ya era una forma de gobierno innecesaria e ineficiente, provocando así el brote de un conflicto, como se puede observar en el video que recrea el estallido de esas ideas.
Dio un fuerte impulso al desarrollo del método científico y de las ciencias como las conocemos en la actualidad.
Su cuestionamiento de los privilegios de sangre fueron los principios de la Revolución Francesa que terminó con la monarquía absolutista.
En otras monarquías, como la española, los reyes practicaron un sistema llamado "Despotismo ilustrado". Si bien mantenían el absolutismo, adherían a los principios de la Ilustración y pretendían brindar a sus súbditos educación y medios para progresar.
La difusión de sus cuestionamientos al poder político vigente y de la idea de igualdad de las personas ante la ley fue una influencia importante para los criollos americanos. Esos fueron los principios que guiaron las revoluciones independentistas de las colonias europeas.
En Francia, los pensadores de la Ilustración crearon una enciclopedia para reunir y difundir todo el conocimiento. Esta publicación, llamada "Enciclopedia o Diccionario" razonado de las ciencias, las artes y los oficios, se fue completando a lo largo de los años y fue el antecedente de las actuales enciclopedias tanto materiales como virtuales.
La industrialización consiste en la producción de bienes y servicios a gran escala, mediante la utilización de máquinas accionadas por nuevas fuentes de energía. Se conoce como industrialización al proceso por el que un estado o comunidad social pasa de una economía basada en la agricultura a otra, fundamentada en el desarrollo industrial y en el que este representa, en términos económicos, el sostén fundamental del producto interno bruto (PIB), en términos de ocupación, ofrece trabajo a la mayoría de la población. Supone, además, una economía de libres cambios.
Clase media acomodada, dueña de comercios y medios de producción, tales como fábricas e industrias, diferenciada en la visión marxista tradicional del proletariado, es decir, de la clase obrera.
Clase social constituida por obreros y trabajadores, sin propiedades ni medios propios de producción. Razón por la que los proletarios deben vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario para poder subsistir.
Con la siguiente información, podrás Realizar el tríptico dejado de tarea durante la clase.
Aportaciones de la Revolución industrial.
La revolución de los transportes se había iniciado con la aplicación de la máquina de vapor al transporte marítimo (barco de vapor, 1807) y terrestre (ferrocarril, 1825). Durante la segunda mitad del siglo XIX recibieron un impulso fundamental que los extendió por todo el planeta.
En 1850 apenas había 38.000 km de vías férreas en el mundo; en 1913, eran 1.110.000 km. La mejores redes ferroviarias se encontraban en Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Francia y Estados Unidos.
La sustitución del hierro por el acero mejoró la resistencia de los raíles y, por tanto, la velocidad, la seguridad y la capacidad de carga de los vagones. Los costes se abarataron y el ferrocarril se convirtió en el sistema de transporte de personas y mercancías más utilizado.
Los buques a vapor sustituyeron a los veleros desde 1865. La sustitución de los cascos de madera por los de hierro y acero y de las palas por las hélices disminuyeron los costes de mantenimiento, aumentaron el espacio disponible para pasajeros y mercancías.
La apertura de los canales de Suez (1869) y de Panamá (1914) acortó las distancias en la navegación marítima y redujo los costes de transporte. El canal de Suez redujo el tiempo y la distancia entre Europa y la India, sin necesidad ahora de circunnavegar África; el de Panamá acortó el viaje entre la costa Atlántica y Pacífica de América al no ser necesario desplazarse hasta el estrello de Magallanes en el extremo meridional de América.
El nacimiento del automóvil fue posible gracias a la aplicación de dos inventos: el motor de explosión y el neumático. En Francia, Armand Renault, fabricó en 1903 el primer automóvil que incorporó el volante de dirección y el motor en la parte frontal del vehículo. Pero fue el norteamericano Henry Ford quien, desde 1910, extendió el uso de este medio de locomoción terrestre cuando aplicó la cadena de montaje en la fabricación de coches
La principal consecuencia de la industrialización fue la sustitución de la sociedad estamental por la sociedad de clases (en la que la clase social estaba determinada por los bienes materiales). La nobleza perdió su antiguo protagonismo y, en cambio, la burguesía con sus riquezas se fue imponiendo socialmente hasta llegar a reclamar el poder político.
En este escenario la burguesía desplazó definitivamente a la nobleza terrateniente y su situación de privilegio social se basó fundamentalmente en la fortuna y no en el origen o en la sangre. Los empresarios obtenían grandes riquezas, no sólo vendiendo sus productos y compitiendo, sino además pagando bajos precios por la fuerza del trabajo aportada por los obreros.
El trabajo rendía mucho más que antes, debido a que las tareas se hicieron mucho más sencillas y se redujo el costo de la producción, con lo que las personas y países que tenían pequeñas o grandes industrias aumentaron su valor y, con ello, su riqueza
La Revolución Industrial marca el inicio de un nuevo sistema económico, el capitalismo, el sistema económico por el que se rige el mundo actualmente, y supuso una transformación en la organización de la sociedad, la sociedad de clases, con la aparición de un nuevo grupo social, el proletariado.
Supuso el paso de una economía agraria a una economía liderada por la industria, en la que la producción de bienes se realizaba de manera mecanizada. Esto provocó a su vez un aumento de la actividad comercial, con una mayor expansión comercial también favorecida por los las mejoras en los transportes.
El enorme desarrollo de la economía trajo un incremento en el lujo y la riqueza de los dueños de las industrias, que eran muy pocos y, por otro lado, aumentó la pobreza de los obreros y trabajadores, que eran dueños sólo de su fuerza de trabajo, esta característica en el modelo de producción aún se manifiesta en la economía actual al igual que la degradación de los recursos por su voraz explotación.
El crecimiento de la población durante el siglo XVIII, gracias a la mejora de la alimentación y a la disminución de la mortalidad, incrementó la demanda de productos y la mano de obra disponible.
Las actividades económicas han configurado históricamente la morfología y funcionalidad de las ciudades, territorios y regiones, desde los barrios de artesanos que marcan la fisonomía de partes de la ciudad antigua, medieval y moderna, a las posteriores poblaciones preindustriales surgidas en la proximidad de fuentes de energía y materias primas, o hasta la configuración de áreas urbanas y colonias destinadas a la industria masiva en los siglos XIX y XX.
Los paisajes urbanos industriales constituyen una herencia de las funciones urbanas de la ciudad, y posibilitan el análisis de su cualidad como producto cultural derivado de los usos económicos asumidos a lo largo de la historia o en un momento determinado del tiempo.
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Durante la segunda mitad del siglo XIX ocurrieron diversos procesos en el continente Europeo, los cuales verían el Nacimiento de nuevos imperios pero a la vez la caída de otros.
Podemos definir el "Nacionalismo" como un sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.
El nacionalismo es una ideología y movimiento sociopolítico que surgió junto con el concepto moderno de nación, propio de la Edad Contemporánea, en las circunstancias históricas de la llamada Era de las Revoluciones (Revolución industrial, Revolución burguesa, Revolución liberal) y los movimientos de independencia de las colonias europeas en América, desde finales del siglo XVIII.
La información a continuación es la que te será de utilidad para la elaboración tu piais a manera de tríptico.
Sistemas de gobierno
Es un tipo de gobierno o de organización política en la cual la persona que tiene el poder lo concentra todo en su persona, de manera absoluta, negando espacio para otras instituciones independientes o para la división de poderes, características básicas de la democracia.
Es una forma de "Estado" en la que existe separación de poderes, donde el monarca ostenta el Poder Ejecutivo nombrando al gobierno, mientras que el Poder Legislativo, lo ejerce una asamblea o parlamento, habitualmente electo por los ciudadanos.
Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes.
Imperios
El Imperio alemán fue la forma de Estado que existió en Alemania desde su unificación y la proclamación de Guillermo I como emperador, el 18 de enero de 1871, hasta 1918, cuando se convirtió en una república después de la derrota en la Primera Guerra Mundial
Su forma de gobierno era la monarquía constitucional, en la que el emperador era el jefe del Estado y el titular del Poder Ejecutivo, mientras que un Parlamento bicameral se encargaba de la sanción de las leyes. La corona imperial era hereditaria
Sus símbolos oficiales eran el escudo y la bandera nacional, de color negro, blanco y rojo, que combinaba los colores de Prusia (negro y blanco), con los de las ciudades hanseáticas (blanco y rojo).
El idioma oficial era el alemán, que era hablado por el 92,5% de la población
Con ciertas restricciones, había libertad de reunión, de expresión, de prensa y de asociación. El Partido del Centro, que aglutinaba a los católicos (primera minoría religiosa), y el Partido Social Demócrata, que tenía gran influencia entre los sectores obreros, eran los principales partidos políticos.
Contaba con un avanzado sistema de seguridad social, que incluía seguro de accidentes, invalidez y vejez. El objetivo de estos beneficios era alejar el peligro de una revolución como la que había experimentado Francia durante la Comuna de París.
La industrialización progresó de forma dinámica en Alemania impulsada por subsidios y legislaciones gubernamentales. Los fabricantes alemanes comenzaron a captar los mercados domésticos de las importaciones británicas y también a competir con la industria británica en el extranjero, particularmente en los Estados Unidos. Al principio de la guerra franco-prusiana, los productos textiles y metalúrgicos alemanes habían superado a los del Reino Unido en organización y eficiencia técnica, y desplazado a los fabricantes británicos en el mercado interno. Alemania se convirtió en la potencia económica dominante en el continente y su proceso de industrialización se centró en la industria pesada, para dar sostenimiento de su red ferroviaria y apoyar el desarrollo de sus fuerzas militares.
El Reino de Italia (en italiano, Regno d'Italia) fue el nombre asumido el 17 de marzo de 1861 por el Estado surgido tras la unificación nacional italiana (proceso que comenzó en 1848) liderada por Víctor Manuel II que se coronó Rey de Italia en 1861. La creación del Reino de Italia fue el resultado de los esfuerzos concertados de los nacionalistas italianos y monárquicos leales a la Casa de Saboya, reinante hasta ese momento en el Estado predecesor al Reino de Italia, el Reino de Cerdeña, para establecer un reino unido que abarcara toda la península italiana.
Monarquía constitucional. El poder ejecutivo pertenecía al monarca, que lo ejercía a través de ministros.
La población aumentó notablemente en este periodo: de los 26 801 154 habitantes en 1876 a los 35 845 048 en 1911. En 1912, con el país inmerso ya en la guerra ítalo-turca, la población crecía a un ritmo anual de cuatrocientas mil personas. En paralelo al crecimiento de la población lo hizo también la emigración, que pasó de las 100 000 personas en 1875 a las 651 475 de 1910. Esta situación fomentó, entre otras razones, el auge del colonialismo; los nacionalistas pretendían desviar la emigración italiana a las colonias.
El italiano es una lengua romance perteneciente al grupo italorromance. Existen un gran número de idiomas regionales (los del norte y el sardo pertenecen a ramas autónomas del árbol de las lenguas romances) y de dialectos del italiano (que se hablan en las regiones centrales).
En términos de todo el período, se ha argumentado que Italia no era económicamente atrasada, porque no había un desarrollo sustancial en varias ocasiones entre 1860 y 1940. A diferencia de la mayoría de las naciones modernas que dependían de las grandes compañías, el crecimiento industrial en Italia era un producto del emprendedor esfuerzo de las pequeñas empresas familiares que tuvieron éxito en un entorno competitivo local.
La unificación política no trajo automáticamente la integración económica para Italia, se enfrentó a graves problemas económicos y división económica a lo largo de líneas políticas, sociales y regionales. En el período liberal, Italia permaneció altamente dependiente económicamente del comercio exterior y del precio internacional del carbón y cereales. Tras la unificación, Italia tenía una sociedad predominantemente agraria ya que el sesenta por ciento de la población activa trabajaba en la agricultura. Los avances en la tecnología, la venta de grandes propiedades de la Iglesia, la competencia extranjera, junto con las oportunidades de exportación transforman rápidamente en el sector agrícola en Italia poco después de la unificación. Sin embargo, estos avances no beneficiaron toda Italia en este período, la agricultura del sur de Italia sufrió de veranos calurosos y aridez que dañaron los cultivos mientras que la presencia de la malaria impidió el cultivo de las zonas bajas a lo largo de la costa adriática de Italia. Sus principales productos eran maíz, pimientos, tomates, patatas entre otros.
El Imperio Austrohúngaro, o simplemente Austria-Hungría, fue un Estado europeo creado en 1867 tras el llamado "Compromiso Austrohúngaro", el cual equiparó el estatus del Reino de Hungría con el del Imperio Austríaco, ambos bajo el mismo monarca.
Tuvieron un sistema político particular, ya que el poder estaba bajo el mando del monarca que era emperador y rey al mismo tiempo.
Solo dos personas ocuparon el puesto de monarca en toda su existencia: Francisco José I (1867-1916) y Carlos I (1916-1919).
Austria y Hungría mantenían dos parlamentos separados, con sede en Viena y Budapest, respectivamente, cada uno con su propio primer ministro.
Había un Consejo de Ministros Común, formado por los dos primeros ministros, el ministro imperial de Asuntos Exteriores, el Jefe del Estado Mayor Imperial, el ministro de Finanzas, algunos archiduques y el emperador, que se encargaba del gobierno de las responsabilidades comunes
La capital del imperio era Viena y su idioma oficial era el Alemán y Húngaro.
Todo el imperio tenía una moneda común, inicialmente fue el florín, hasta 1892, y luego la corona.
Las tendencias nacionalistas de las regiones que integraban el Imperio generaron un clima permanente de inestabilidad con constantes amenazas de levantamientos.
La economía Austrohúngara cambió profundamente durante la época de la monarquía dual. El progreso tecnológico aceleró la industrialización y el crecimiento de las ciudades. Ante el desarrollo del capitalismo, las antiguas instituciones feudales comenzaron a desaparecer. El crecimiento económico se centró en un principio en Viena y su entorno, en las regiones Alpinas y en Bohemia. Durante los últimos años del siglo XIX el crecimiento económico se extendió también a la llanura Húngara y las regiones de los Cárpatos. Al estallar la Gran Guerra la economía austrohúngara era la quinta economía europea y la sexta mundial por su PIB, ocupando los mismos puestos respecto a su potencia industrial y comercial.
Dentro del Imperio las regiones occidentales estaban más desarrolladas que las orientales. Como muestra del rápido crecimiento económico, el PIB per cápita se incrementó a un ritmo de 1,45% anual entre 1870 y 1913.Un nivel de crecimiento comparable al de otros países como el Reino Unido.
Aun así, la economía de Austria-Hungría en su conjunto se encontraba todavía por detrás de las de otras potencias ya que había comenzado más tarde su modernización. Así, el Reino Unido tenía un PIB un 70% superior al austrohúngaro y el Imperio alemán un 100%.[cita requerida] Por otro lado había importantes diferencias de nivel económico entre las distintas regiones (Bohemia o Austria mantenían niveles de desarrollo económico y social equivalentes a los de Alemania o Francia, mientras que Transilvania, Galitzia o Bosnia-Herzegovina mantenían una gran similitud con los situaciones balcánicas o rusas)
El Imperio otomano, que tuvo vigencia desde el año 1299 hasta el 1923, fue uno de los grandes imperios de Occidente. En su época de máximo esplendor ocupó extensos territorios de Europa, África y Asia.
Surgió a finales del siglo XIII cuando, desde uno de los pequeños Estados turcos establecidos en la península de Anatolia, el bey Osman u Othman I, conquistó uno a uno a todos los demás y comenzó a presionar sobre los territorios ocupados por el Imperio bizantino. La conquista de ese imperio, concretada con la caída de Constantinopla en 1453, cambió la dinámica entre Europa y Asia y suele considerarse como el fin de la Edad Media y el comienzo de una nueva etapa histórica.
Durante la mayor parte de su historia, el Imperio otomano fue gobernado por un monarca absoluto llamado «sultán». Era una monarquía hereditaria pero el sultán elegía entre los hijos de sus concubinas quién lo sucedería. Los hijos que no resultaban elegidos eran enviados como gobernadores a regiones lejanas junto a sus madres para evitar levantamientos y conflictos.
En 1876, se estableció una monarquía constitucional que duró dos años, ya que en 1878 Abdul Hamid reestableció la monarquía absoluta. Sin embargo, en 1909 el grupo Jóvenes Turcos restauró la monarquía constitucional que continuó hasta la disolución del Imperio.
Era un estado multiétnico, la religión oficial era el islam, pero durante la mayor parte de su historia fue tolerante con otras religiones y costumbres.
En la organización del Imperio otomano tuvo mucha influencia tanto la cultura grecolatina como las estructuras administrativas heredadas del Imperio bizantino; aunque, con el tiempo, fue tomando características propias.
Mientras fue una monarquía absoluta, la sociedad otomana estaba compuesta por súbditos que tenían dos categorías: los funcionarios, militares y sacerdotes, asociados directamente al sultán y los trabajadores, como los campesinos, artesanos y comerciantes que eran la mayor parte de la población y pagaban impuestos.
También existían numerosos esclavos obtenidos de los territorios conquistados y a través del comercio.
La economía del Imperio se basaba en el comercio. Su ubicación estratégica en la ruta terrestre entre Oriente y Occidente le permitía controlar la circulación de sedas, maderas preciosas, especias y metales. Al interior del Imperio, eran importantes la agricultura, la producción de manufacturas y la pesca.
En este espacio podrás revisar los siguientes videos sobre la unificación de Alemania e Italia y la disolución de los Imperios Otomanos y Austrohúngaro
Alemania
Italia
Otomano
Austrohúngaro
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