Historias y sentires que han quedado atrapados en este espacio, desde antes de ser encomienda de esclavos o hacienda, escenarios que nos encumbran épocas de abundancia, progreso y trabajo de la grandeza del México colonial y del primer centenar de años del México independiente.
Con el lenguaje poético y a través de la música, el canto y la plástica en movimiento, formas de expresión que señoreaban no solo a mi gente nativa, hoy les doy la bienvenida, para que sean ustedes quienes vivan, los sentires de una hacienda, historias de amor, desamor, magia y molienda, que en mi memoria prevalecen, que a mi historia enaltecen y son la razón de mi vida.