Los planetas interiores son los cuatro planetas más cercanos al Sol, es decir: Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. Son pequeños y de densidad elevada (3-5 g/cm³) principalmente por materiales transparentes y rocosos con una estructura interna bien diferenciada y con un tamaño similar. La composición isotópica de estos cuerpos y su densidad variable (mayor en Mercurio y menor en Marte) ofrecen importantes pistas sobre la formación del sistema solar. Los cuatro tienen superficies sólidas con los tres últimos poseyendo también una atmósfera. El estudio comparativo de los cuatro planetas permite estudiar la evolución geológica en un contexto más amplio que el de únicamente la Tierra.
Más allá de la órbita de Marte se encuentra el cinturón de asteroides una región del sistema solar en la que se encuentran abundantes asteroides que no llegaron a formar nunca un planeta.
Desde el punto de vista astronómico en cada uno de los planetas más interiores Mercurio y Venus poseen elevados ángulos de fase y tanto él, como Júpiter, presentan un elevado movimiento retrógrado en su movimiento aparente observado desde la Tierra. Los planetas interiores giran lentamente sobre sí mismos (Mercurio 58 días, Venus 243 y alrededor de 24 horas para la Tierra y Marte). Todos ellos emiten un flujo energía muy inferior al que reciben del Sol estando caracterizados sus espectros por la reflexión de luz.
Los planetas exteriores (También llamados gigantes o gaseosos) son aquellos que están situados más allá del cinturón de asteroides, es decir, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Desde el 2006 Plutón ya no se considera un planeta. Sino, que se considera planeta enano o en algunos casos, planetoide.
Sus características más importantes son:
Giran muy deprisa, periodos de rotación en torno a las 10 h. Son básicamente gaseosos, careciendo de superficie sólida. Urano y Neptuno poseen núcleos internos formados por hielos primigenios a gran presión y temperatura y en estado líquido. Disponen de fuertes campos magnéticos. Poseen muchos satélites. Poseen sistemas de anillos a su alrededor.
Los planetas gigantes de nuestro sistema solar están formados por profundas atmósferas de hidrógeno y helio que llegan a constituir la mayor parte de la masa de Júpiter y Saturno, además de que ocupan una tercera parte de los planetas Urano y Neptuno. La mayoría de planetas extrasolares descubiertos hasta la fecha encajan dentro de las características principales de masa y composición de los planetas exteriores de nuestro sistema solar, si bien sus órbitas son mucho más cercanas a su estrella principal hablándose en ocasiones de júpiteres calientes.