A fines de la década del 30 y a principios de los años 40 Rojas se internó en cambios que la iban a transformar definitivamente.
La segunda guerra mundial había comenzado en Europa a fines de 1939, y esta situación repercutió en los mercados agropecuarios: "Las cosechas, sin vender, se podrían en las trojas y los agricultores soportaban una angustiosa crisis que por lógica en una zona eminentemente agraria como la nuestra se hacia sentir en la ciudad, donde el comercio estaba prácticamente paralizado y día a día aumentaba el número de desocupados"
Esa situación del sector agrario provocó desalojos rurales y migraciones a los centros urbanos, mientras que la ciudad se convirtió en el centro de los cambios producto en muchos casos de la participación de la población en defensa de sus intereses.
Los rojenses hacía unos años habían asumido la responsabilidad de proveerse de la energía eléctrica por medio de una cooperativa, luego de una heroica lucha contra el monopolio de la electricidad, y en defensa de la Cooperativa CLYFER "Juan Vernal, Alfredo Bertolotti, Salvador Scardino, Cornelio Gear, Ricardo González, Luis Bussalleu y muchos otros integrantes de la Junta de Defensa de Clyfer- Creada a instancias de la Asociación "Amigos de Rojas"- ya con la compañia de Celestino Sienra, Esteban Piacenza, Vicente Solano Lima, se logra una batalla al firmarse la autorización para el tendido de las redes de la nueva cooperativa local, donde estuvieron además Maximiliano Puerta, Alverto Rivarola, Reinaldo Amor y Victorio Martínez, como los hombres más resueltos de la concreción de la gesta".
En periodismo, la década se inauguró con la aparición del Semanario Rojas dirigido por Arturo Félix Rodríguez.
Aparecen las clínicas, una en los altos del Hotel Roma, la otra creada por Pedro Muruzábal, una tercera en el 48: "Clinica Avenida".
En la sala del Italia se funda el "Centro de Agricultores", tiempo en que se generaba una ola de conflictos por desalojos y arredamientos. La noticia mas importante en este sentido fue la expropiación de la Colonia "El Carmen" de la sucesión de Bemberg.
Se creó la asociación APRIR, Asociación Pro Radicación de Industrias en Rojas.
La vida cultural se reflejaba en la actividad del Ateneo Cultural Rojas, a lo que se sumó la Biblioteca Municipal cuando fue rehabilitada en sus tareas.