Por lo demás, buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder.
Poneos las armas de Dios, para poder afrontar las asechanzas del diablo, porque nuestra lucha no es contra los hombres de carne y hueso sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire.
Por eso, tomad las armas de Dios para poder resistir en el día malo y manteneros firmes después de haber superado todas las pruebas.
Efesios, 6, 10-13
San José, mi padre y señor, tú que fuiste guardián fiel del Hijo de Dios y de su Santísima Madre, la Virgen María, alcánzame del Señor la gracia de un espíritu recto y de un corazón puro y casto para servir siempre mejor a Jesús y a María. Amén.
Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.
¡Oh, bienaventurado José! Muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.
Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado vuestra protección e implorado vuestro auxilio sin haber sido consolado.
Lleno, pues, de confianza en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con todo fervor.
No desechéis mis súplicas, antes bien acogedlas propicio y dignaos acceder a ellas piadosamente. Amén.
Dios te salve José, lleno de la gracia divina.
Entre tus brazos descansó el Salvador y ante tus ojos creció.
Bendito eres entre todos los hombres,
y bendito es Jesús, el hijo divino de tu Virginal Esposa.
San José, padre adoptivo de Jesús,
ayúdanos en nuestras necesidades familiares, de salud y de trabajo, hasta el fin de nuestros días, y socórrenos a la hora de nuestra muerte. Amén.
Glorioso patriarca San José, cuya intercesión sabe hacer posible las cosas imposibles, ven en nuestra ayuda en estos momentos de angustia y dificultad.
Toma bajo tu protección las situaciones tan serias y difíciles que te estamos encomendando, a fin de que tengan una feliz solución, mi bien amado padre, toda nuestra confianza está puesta en ti, y dado que lo puedes todo antes Jesús y María, muéstranos que tu bondad es tan grande como tu poder. Amén.
¡Oh glorioso san José, modelo de todos los que se consagran al trabajo! Alcanzadme la gracia de trabajar con espíritu de penitencia en expiación de mis pecados; de trabajar a conciencia poniendo el cumplimiento de mi deber por encima de mis naturales inclinaciones; de trabajar con reconocimiento y alegría, mirando como un honor el desarrollar, por medio del trabajo, los dones recibidos de Dios. Alcanzadme la gracia de trabajar con orden, constancia, intensidad y presencia de Dios, sin jamás retroceder ante las dificultades; de trabajar, ante todo, con pureza de intención y con desprendimiento de mí mismo, teniendo siempre ante mis ojos las almas todas y la cuenta que habré de dar del tiempo perdido, de las habilidades inutilizadas, del bien omitido y de las vanas complacencias en mis trabajos, tan contrarias a la obra de Dios. Todo por Jesús, todo por María, todo a imitación vuestra, ¡oh Patriarca san José! Tal será mi consigna en la vida y en la muerte. Amén.
Glorioso San José, protector, modelo y guía de las familias cristianas: Te ruego protejas a la mía. Haz reinar en ella el espíritu de fe y de religión, la fidelidad a los mandamientos de Dios y de la Iglesia, la paz y la unión de los hijos, el desprendimiento de los bienes temporales y el amor a los asuntos del cielo.
Dígnate velar sobre todos nuestros intereses. Ruega al Señor que bendiga nuestra casa. Otorga la paz a la familia, acierto a los hijos en la elección de estado. Concede a todos los miembros de nuestra familia y de todas las familias de la tierra, la gracia de vivir y morir en el amor de Jesús y de María. Amén.
Enséñanos, José: cómo se es no protagonista, cómo se avanza sin pisotear, cómo se colabora imponerse, cómo se ama sin reclamar.
Dinos, José: cómo se vive siendo número dos
cómo se hacen cosas formidables desde un segundo puesto.
Explícanos, José: cómo se es grande, sin exhibirse
cómo se lucha sin aplausos, cómo se avanza sin publicidad, cómo se persevera y se muere sin recibir un homenaje. Amén.
Glorioso San José, modelo de todos aquellos quienes se dedican al trabajo, concédeme la gracia de:
Trabajar con espíritu de penitencia para la expiación de mis numerosos pecados;
Trabajar con dedicación, poniendo el culto del deber por encima de mis inclinaciones;
Trabajar con reconocimiento y alegría, considerando un honor usar los dones recibidos de Dios;
Trabajar con orden, paz, moderación y paciencia, nunca cediendo al cansancio o dificultades;
Trabajar con buenas intenciones y desprendimiento de mí mismo, teniendo sin cesar ante mis ojos la muerte y la cuenta que deberé rendir del tiempo perdido, talentos no usados, buenos actos omitidos y las vanas complacencias del éxito, tan opuestas a la obra de Dios.
Todo por Jesús, todo por María, este es mi lema. Amén.
San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tú empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber, tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que recurren confiadamente a ti. Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges. Tú también conociste pruebas, cansancio y trabajos. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría por el íntimo trato que goza con el Hijo de Dios, el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre. Ayúdanos a comprender que no estamos solos en nuestro trabajo, a saber descubrir a Jesús junto a nosotros a acogerlo con la gracia y custodiarlo con fidelidad como tu lo hiciste. Obtiene que en nuestra familia todo sea santificado en la caridad, en la paciencia, en la justicia y en la búsqueda del bien. Amén.
Antes de la Misa: ¡Oh feliz varón, bienaventurado José, a quien le fue concedido no sólo ver y oír al Dios, a quien muchos reyes quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron, sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo!
Antes de comulgar: Oh José, que te entregaste al servicio de Jesús y de María, y les fuiste fiel hasta la muerte, haz que yo sea generoso en su servicio, enséñame a tratar con cariño a Jesús y a recibirle en la Comunión con un corazón puro. Amén.
Para pedir su protección: Señor, Dios misericordioso, que, con inefable providencia, te has dignado escoger a san José para esposo de la Bienaventurada Virgen María; te suplicamos que hagas que, así como nosotros le veneramos como protector en la tierra, así él sea nuestro intercesor en los cielos. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Para pedir un corazón recto: San José, mi padre y señor, tú que fuiste guardián fiel del Hijo de Dios y de su Madre Santísima, la Virgen María, alcánzame del Señor la gracia de un espíritu recto y de un corazón puro y casto para servir siempre mejor a Jesús y María. Amén.
En momentos de dificultad: Glorioso patriarca san José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección las situaciones tan graves y difíciles que te confío, para que tengan una buena solución. Mi amado Padre, toda mi confianza está puesta en ti. Que no se diga que te haya invocado en vano y, como puedes hacer todo con Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder. Amén.
Para pedir vocaciones: Señor, Tú confiaste a la fiel custodia de san José, esposo de Santa María, los primeros pasos en la tierra de Jesús, Salvador nuestro; concede, por su patrocinio, que a tu Iglesia no le falten nunca las vocaciones necesarias para hacer llegar a todos los hombres los frutos de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para pedir una buena muerte (I): ¡Oh, San José! Que dejaste esta vida en brazos de tu Hijo adoptivo Jesús, y de tu dulce Esposa María, socórreme, ¡oh, padre!, junto con María y Jesús, cuando la muerte marque el fin de mi vida; obtenme la gracia de morir también en los mismos brazos. ¡En vuestras manos, Jesús, María y José, encomiendo mi espíritu en la vida y en la muerte! Amén.
Para pedir una buena muerte (II): ¡Oh, San José bendito! Tú que expiraste en el abrazo amoroso de Jesús y María, cuando el sello de la muerte se cierna sobre mi vida, ven en mi auxilio junto con el Señor Jesús y Santa María. Amén.
Descálzate, porque el lugar que pisas, es sagrado.
Josué, 5, 15
En presencia de la adorable Trinidad, Jesús tu hijo adoptivo, de María tu casta esposa y mi tierna madre, yo te consagro mi espíritu y te consagro mi corazón, mis pensamientos, mis sentimientos, mis sentidos, mis acciones, todo en mí y en toda mi vida. Te consagro mi familia, mis padres vivos y difuntos, mis benefactores y mis amigos, los justos y los pecadores, los devotos y aquellos que trabajan en el mundo, los pobres y afligidos, los enfermos y los moribundos.
Prometo firmemente ¡Oh! mi padre amado, nunca olvidar honrar todos los días de mi vida y hacer todo lo que dependerá de mí para difundir tu devoción. Dígnate recibirme como uno de tus siervos más devotos; asísteme todos los días de mi vida y especialmente a la hora de mi muerte. ¡Así sea!
Padre y guardián mío, me entrego enteramente a ti, y en prueba de la gran devoción que te tengo, te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi boca, mi corazón, todo mi ser sin reservas, y ya que soy todo tuyo, ¡oh, buen padre!, guárdame y protégeme como propiedad y posesión tuya. Amén.
¡Oh, queridísimo San José! me consagro en tu honor y me doy enteramente a ti, para que tú seas siempre mi padre, mi protector y mi guía en el camino a la salvación.
Obtén para mí una gran pureza de corazón y un amor ferviente a la vida interior. Siguiendo tu ejemplo, que todos mis actos sean para la gloria más grande de Dios, en unión con el divino corazón de Jesús y el corazón
inmaculado de María.
Oh bendito San José, ora por mí, para que pueda compartir en la paz y alegría de tu santa muerte. Amén.
"José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados"
Mateo 1, 20-21
Se comienza con un DIOS TE SALVE, JOSÉ
Misterios:
La anunciación a José
La búsqueda de posada en Belén
El nacimiento del niño Jesús en Belén
La presentación del niño Jesús en el templo
La huida a Egipto
El regreso a Nazaret
El niño perdido y hallado en el templo
La gloriosa muerte de San José, en brazos de Jesús y María
En cada misterio se reza 7 veces:
V/ San José, custodio de los sagrados corazones de Jesús y María
R/ Inflama mi corazón para que en él solo reine Jesús, como reinó en tu santo corazón
Al finalizar el misterio se reza:
V/ Jesús, José y María
R/ Os doy el corazón y el alma mía
V/ Señor, ten piedad R/
V/ Cristo, ten piedad R/
V/ Señor, ten piedad R/
V/ Cristo óyenos R/
V/ Cristo escúchanos R/
V/ Dios Padre celestial R/Ten misericordia de nosotros
V/ Dios Hijo, Redentor del mundo R/
V/ Dios Espíritu Santo R/
V/ Santa Trinidad, un solo Dios R/
V/ Santa María R/ Ruega por nosotros
San José /R
Ilustre descendiente de David /R
Luz de los Patriarcas /R
Esposo de la Madre de Dios /R
Casto guardián de la Virgen /R
Padre nutricio del Hijo de Dios /R
Celoso defensor de Cristo /R
Jefe de la Sagrada Familia /R
José, justísimo /R
José, castísimo /R
José, prudentísimo /R
José, valentísimo /R
José, fidelísimo /R
Espejo de paciencia /R
Amante de la pobreza /R
Modelo de trabajadores /R
Gloria de la vida doméstica /R
Custodio de Vírgenes /R
Sostén de las familias /R
Consuelo de los desgraciados /R
Esperanza de los enfermos /R
Patrón de los moribundos /R
Terror de los demonios /R
Protector de la Santa Iglesia /R
V/ Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
R/ Perdónanos, Señor
V/ Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
R/ Escúchanos, Señor
V/ Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
R/ Ten misericordia de nosotros
¡Oh, Dios!, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José para esposo de tu Santísima Madre;
te rogamos nos concedas tenerlo como intercesor en el cielo, ya que lo veneramos como protector en la
tierra Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.
Se finaliza con un ACORDAOS
Cuando se marcharon, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre y huyó a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta: "De Egipto llamé a mi hijo".
Mateo , 13-15
Web del camino de San José, en Cuatro Ciénegas, Méjico: https://caminosanjose4c.mx/
Web del Santuario de San José de la Montaña, en Barcelona: https://santuariosanjose.org/