La predicación de la sana doctrina es fundamental para el crecimiento espiritual y la fortaleza de la iglesia. En la Biblia, el apóstol Pablo exhorta a Timoteo a mantener y enseñar la sana doctrina. Un texto relevante se encuentra en 2 Timoteo 4:2-4 (RVR1960):
"Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas."
Este pasaje subraya la importancia de proclamar fielmente la Palabra de Dios, incluso cuando no sea popular o conveniente, y advierte sobre el peligro de desviarse de la verdad en busca de enseñanzas que solo satisfacen los deseos personales. La sana doctrina es esencial para mantener la integridad del mensaje del Evangelio y guiar correctamente a la iglesia en su caminar con Cristo.
Por Anyelo Morales U.