Emilio Moreno construyó plásticamente su mundo y nos presenta su producto: “su pintura”. Sus trabajos revelan una fuerza dramática y una dimensión que llega más allá de la realidad, lo que hace de su expresión artística una forma muy singular.
Recrea la realidad al expresar o imitar parte de lo real y crear lo irreal con imágenes que alteran las visiones de un mundo extraño, más como una experiencia artística y emocional, pues procura su propia belleza con figuras mutiladas, y con eso consigue algo maravilloso, misterioso y poético.
Su pintura es muy instigadora para nuestra reflexión despreocupándose de los limites. Nos coloca delante de la frontera de lo racional e irracional, entre la razón y la tortura.
Sueños y alucinaciones definen su obra peculiar y afirmativa, con gran habilidad en el manejo del pincel y del color, crea atmósferas profundamente atormentadas, que brotan de una luz que completa su personalidad. Son palabras que salen a través de sus formas, figuras y colores que se plasman en la tela, como queriendo restaurar el fenómeno del acto creador o sea: “crear pintando, pintar creando”.
Todo esto es Emilio y su pintura.
Bernardo Caro