Los principales socios comerciales de la región son China y Estados Unidos. Como estas economías están en serios apuros por la pandemia, Latinoamérica recibirá el golpe de frente.
La baja en el precio de las materias primas está afectando las arcas de muchos países de la región.
A la caída de los precios de los minerales -como cobre y hierro- se suma la disminución en el precio de alimentos como la soja, el maíz, las carnes y los cereales.
Y el que se ha robado el protagonismo en lo que va del año es el petróleo.
"Como el mundo se cerró, hay una interrupción de las cadenas de suministro", explica Titelman.
Las partes para fabricar un producto se hacen en distintos países. Así se arma una cadena entre las distintas empresas que proveen los componentes a quien ensambla el producto final.
Cuando eso se interrumpe, muchas de las empresas de un país se quedan sin la posibilidad de seguir produciendo, porque no tienen los insumos que necesitan.
La menor demanda -y en algunos casos la nula demanda- de servicios de turismo, está dejando sin oxígeno a países que dependen de esta actividad.
Es el caso de varios países, como México, República Dominicana o Cuba.
Latinoamérica ya estaba con altos niveles de endeudamiento antes de que llegara la pandemia.
Ahora, las deudas públicas de los países han comenzado a dispararse a medida que la actividad económica se ha ido paralizando.
Como suele ocurrir en tiempos de crisis, se produce una fuga de capitales porque los inversores no quieren correr riesgos. Y eso es precisamente lo que ha estado pasando en la región.
"Los capitales están saliendo de América Latina como nunca antes habíamos visto", agrega el economista.
"Cuando más necesitas financiamiento, se te está yendo".