El rugby tiene sus orígenes en Inglaterra en el siglo XIX. La leyenda más popular cuenta que en 1823, en la escuela de Rugby en Warwickshire, un estudiante llamado William Webb Ellis rompió las reglas del fútbol al tomar el balón con las manos y correr hacia la portería contraria. Este acto fue el inicio de un deporte que, con el tiempo, desarrolló sus propias reglas y características, diferenciándose del fútbol y convirtiéndose en el rugby.
El deporte se expandió rápidamente a otros países de habla inglesa, como Escocia, Irlanda, y Gales, y eventualmente se llevó a otras partes del mundo por la influencia del Imperio Británico. En 1871, se fundó la Rugby Football Union (RFU) en Inglaterra, que formalizó el deporte y sus reglas. A partir de aquí, el rugby comenzó a organizarse a nivel internacional, celebrándose el primer partido entre Inglaterra y Escocia en 1871.
En 1995, el rugby se profesionalizó, permitiendo que los jugadores ganaran un salario por su participación. Desde entonces, el deporte ha seguido creciendo, y hoy en día se juega en más de 120 países. La Copa del Mundo de Rugby, que se celebra cada cuatro años, es uno de los eventos más importantes y es seguido por millones de personas en todo el mundo.
El rugby es conocido no solo por la intensidad de su juego, sino también por su cultura de respeto, compañerismo y disciplina. Estos valores han ayudado a que el rugby siga siendo popular y a que continúe creciendo, integrando a nuevas generaciones de jugadores y seguidores en todo el mundo.