Por Bárbara Bizzozero.
Cuando Ana abandonó este plano yo sentí que así estaba bien, que su sufrimiento tenía que terminar. Con el tiempo las preguntas fueron llegando a mi y también los reclamos, los por qué.
Qué sintió con los cambios en su cuerpo? cómo vivió el estar pelada en esta cultura que vive el pelo como un parámetro de belleza? qué pasó con su sensualidad? y su deseo? ¿Dónde estaba ella en todo este proceso?
Parece que lo único importante por mucho tiempo fueron los resultados médicos, que eso era saber cómo estaba ella. De esto no te das cuenta en medio de esa vorágine.
Yo nunca imaginé el peor escenario, pero sí me daba cuenta que Ana sentía muchas más cosas que no tenían que ver con el linfoma.
No me animé a decirle muchas cosas ni a preguntarle demasiado, su carácter imponente ponía algunas barreras y además ¿quién era yo? , pero a lo último pudimos dedicarnos unas palabras, se que ambas fuimos importantes para la otra.
Su última semana yo no paré de mirar la luna, lloré tener que resignarme a poder abrazarla. Siempre desee ese reencuentro.
El dolor fue inmenso. Y hasta hace no mucho, me costó encontrar mi lugar en todo esto y habilitarme sentir una profunda tristeza por ella.
El proyecto tenía como objetivo la visibilización de todo este detrás de la enfermedad - lo que no se dice -, buscar hablar y replantearnos nuestras mirada, que su lucha trascienda. Pero, inconscientemente también tenía el objetivo de poder transformar la tristeza y el dolor en algo que sirva a otrxs.
El proyecto tiene nombre propio porque nadie es sólo lo que padece. Ante todo estaba Ana, ante todo estás vos.
Nadie debería olvidarse de eso.
Una está rapada por decisión propia, la otra para evitar sufrir ver la caída de su pelo progresivamente. Sin embargo, es común pensar que las dos están padeciendo cáncer. Este era uno de los puntos a interpelar. El prejuicio.
Cómo miramos a las personas, por qué el pelo es un indicador de enfermedad, por qué hay impuestos parámetros de cómo deberíamos llevar el pelo las mujeres y si no cumplimos con ello: hay una respuesta alejada del deseo.
Normalizar raparnos, es también aliviar la mirada ante quienes se evitan el dolor de quedarse con el pelo en la mano. Es encontrar la belleza en otras formas que no eran comunes pero que son tan válidas como otras.
Poder mirarnos y darnos amor es un proceso que nos atraviesa en distintos momentos y de diferentes maneras. A veces es una exigencia que nos pone más presión porque no logramos hacerlo. Pero si algo aprendí a través de los proyectos que todo es mejor cuando estamos acompañadas.
A ellas les pedí que piensen en sus sostenes, en los que se hacen presentes pero también en los que llevamos con nosotras de alguna manera por lo que representaron en nuestras vidas.
Les pedí que se den amor, en la parte donde más la necesiten y sin saberlo: coincidieron. Eso nos trajo algunas lágrimas pero también algo de calma.
Gracias eternas a Lu y a Cin por poner el cuerpo en este proyecto y entregarse a las propuestas y a las emociones. @luliifrancisco @cintiamaravilla
Gracias a mi compañera, Agus por venir a filmar y a sostener y guiar en los momentos necesarios. @___agusr
Gracias a las maquilladoras: Fer, María y Sandra por hacerlas brillar . @ferbelmonte11 @maria.saltos @sandraespinolamakeup
Gracias a Agus por esas batas del amor para que ellas se vean hermosas y no se sientan expuestas. @by_agus_moller
Gracias a Celes por esos bodys mágicos. @espiritu.valiente
Gracias a mi amiga Agus de @_almacendesabores por todo lo rico que comimos en los momentos de espera y también por estar atenta a mi persona.
Realmente me sentí abrazada, orgullosa y feliz por haber podido llevar este proyecto adelante, a pesar de esa sensación contradictoria dado que este proyecto nació del dolor.
Gracias a todxs lxs que colaboraron para que sea posible. Espero poder armar una muestra presencial para que nos encontremos ♥