Ron siempre fue un manitas en el Refugio 79. Como técnico de reparaciones en el nivel 1, pasaba sus días asegurando que las máquinas de purificación de agua siguieran funcionando, un trabajo que le dio una habilidad innata para improvisar soluciones con lo que tuviera a mano. Cuando escapó con el resto y se establecieron en el asentamiento, se convirtió en un recurso valioso, ayudando en lo que fuera necesario, desde reforzar estructuras hasta reparar barricadas. Sin embargo, cuando las primeras caravanas comerciales llegaron a Nueva Tennessee, algo en él cambió. Fascinado por la dinámica del comercio, comenzó a involucrarse en los tratos con mercaderes, aprendiendo a negociar y a entender el valor de los recursos en el Yermo. Se convirtió en una pieza clave en la red de comercio del asentamiento, estableciendo contactos con comerciantes y explorando nuevas rutas de intercambio. Asegurándose que el asentamiento prospere a través del comercio siempre haya una oportunidad para un buen trato.