En el Refugio 79, como Coordinador de Sección del nivel 3, Max vivió bajo un sistema autoritario donde la disciplina y la fuerza eran ley. Cuando la verdad del refugio salió a la luz, no dudó en tomar las armas y liderar la huida, enfrentándose junto a sus compañeros del nivel 3 a los guardias que intentaron detenerlos. Su temple y su determinación fueron clave para que los moradores lograran escapar y encontrar un nuevo hogar en el Yermo. Una vez establecidos en Nueva Tennessee, su experiencia lo convirtió en el jefe de seguridad del asentamiento, organizando defensas y patrullas para mantener a raya las amenazas del exterior. Cuando el consejo fue elegido, sus ideales chocaron con los de los nuevos líderes, y al sentirse poco valorado, decidió dejar su cargo. Encontró un nuevo propósito: abrir una cantina. Con el tiempo, el local se convirtió en el corazón del asentamiento, un lugar donde los comerciantes descansaban, los habitantes se relajaban y los rumores circulaban al calor del licor casero.