Larry Jones trabajó como técnico de riego en el Nivel 2 del Refugio 79, asegurándose de que los cultivos hidropónicos recibieran la cantidad exacta de agua para prosperar en la oscuridad subterránea. Pero cuando el refugio se convirtió en una trampa, escapó con los demás y llevó su conocimiento al exterior. En Nueva Tennessee, ayudó a diseñar el sistema de bombas que permitió regar los primeros huertos interiores, un logro que aseguró un suministro estable de vegetales. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que la dieta del asentamiento era deficiente y decidió buscar una solución. Así comenzó su obsesión con la cría en cautividad de rata-topos, un experimento que al principio fue un desastre. Tras meses de pruebas, logró estabilizar un pequeño criadero. Ahora, es el principal proveedor de alimentos no contaminados para quien puede pagarlo.