Demetrio fue durante años la voz de la doctrina en el nivel 1 del Refugio 79, ejerciendo como profesor de Educación Ciudadana y transmitiendo los valores colectivos del sistema asambleario en el que creía firmemente. Pero cuando asistió a la primera reunión entre los niveles, comprendió la magnitud de la manipulación a la que habían sido sometidos, no pudo guardar silencio. Informó a la Asamblea del Pueblo sobre lo ocurrido, convencido de que la verdad debía salir a la luz. Por ello, fue rápidamente detenido y encerrado, convertido en una amenaza para el frágil equilibrio que los líderes del refugio se empeñaban en mantener. Poco antes de la gran fuga, fue Danny quien lo encontró y le ayudó a escapar, permitiéndole unirse al resto de los fugitivos. Desde entonces, en Nueva Tennessee, Demetrio ha optado por una existencia modesta y tranquila, dedicando su tiempo a pequeñas labores del asentamiento, contribuyendo en lo que puede con humildad. Los que conocen su historia saben que, en un momento clave, fue una de las voces que se atrevió a hablar cuando hacerlo significaba poner en riesgo todo.