Danny nunca imaginó que su vida en el Refugio 79 le prepararía para la supervivencia en el Yermo. Como profesor de valores en el nivel 1, su labor consistía en enseñar principios de convivencia y ética a los jóvenes de su nivel. Cuando escapó con el resto, se encontró en un entorno donde sus conocimientos académicos poco podían aportar a la construcción de un nuevo hogar. Sin embargo, su meticulosidad y sentido del orden encontraron un propósito cuando se enfrentó al caos del almacén central del asentamiento. Con paciencia, clasificó cada recurso, inventarió cada tornillo y organizó los suministros de manera eficiente, ganándose el respeto de todos. Su capacidad para la gestión le valió la confianza del consejo, y cuando se creó el banco, fue la opción natural para administrarlo. Ahora, Danny es el guardián del orden económico de Nueva Tennessee, inflexible con el descontrol y riguroso con cada transacción, asegurándose de que los recursos se utilicen con justicia en un mundo donde cada bala y cada ración pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.