En el Refugio 79, Bicinia trabajaba como técnica de suministro lumínico en el nivel 2, encargándose de que cada pasillo, sala de cultivo y módulo habitacional tuviera la luz necesaria para mantener la ilusión de normalidad bajo tierra. Pero cuando se celebró la segunda reunión entre los niveles y la verdad sobre la manipulación del sistema quedó al descubierto, no lo dudó ni un instante: se unió a la fuga, decidida a buscar una vida fuera del encierro. Desde su llegada a Nueva Tennessee, ha continuado su labor con la misma dedicación de siempre, manteniendo y reparando los sistemas eléctricos del asentamiento. Es gracias a su trabajo que los generadores improvisados siguen funcionando y que las luces continúan encendiéndose cada noche, ofreciendo una sensación de seguridad en un mundo donde la oscuridad siempre acecha.