El asentamiento había cambiado mucho en solo un mes. La llegada al viejo museo en ruinas marcó el comienzo de una nueva etapa, una que pocos habrían imaginado. Allí encontraron refugio, pero también aliados inesperados: Ringo "Cinco Ases", su hija Atenea y Troy "El Brahmanes". Eran habitantes curtidos del Yermo, con un gran conocimiento que resultó esencial para que los refugiados aprendieran a sobrevivir en el exterior.
No mucho después de que la rutina del asentamiento comenzara a establecerse, llegó un nuevo visitante: un comerciante errante llamado "Doc" Vickers. No era un simple mercader de chatarra, sino un hombre que conocía bien el negocio de los medicamentos y las drogas. Con su sombrero desgastado y una sonrisa cínica, Vickers trajo consigo una selección de estimulantes, calmantes y otros productos químicos difíciles de conseguir. La llegada de Vickers fue recibida con mezcla de desconfianza y curiosidad. Aunque las drogas podían ser peligrosas, también eran un recurso valioso, tanto para uso propio como para el comercio. Troy, siempre atento a las oportunidades, fue el primero en hacer tratos con él. Vieron en la propuesta del comerciante algo más que una simple transacción: un primer paso hacia una red de comercio estable.
Para proteger las caravanas que comenzaban a moverse desde el asentamiento, contrataron a Terry como escolta. Como explorador experimentado, Terry conocía los caminos y los peligros del Yermo mejor que nadie en Nueva Tennessee. Con su rifle al hombro y un ojo siempre alerta, se convirtió en la primera línea de defensa de la nueva red comercial del asentamiento.
En medio del duro proceso de adaptación al Yermo, Troy "El Brahmanes" propuso algo inesperado: celebrar el Forastero Misterioso. Las leyendas sobre esta enigmática figura se remontaban a tiempos olvidados. Algunos decían que el Forastero Misterioso aparecía en los momentos más oscuros, ofreciendo ayuda inesperada. Otros aseguraban que era solo un mito nacido de la desesperación. Sin embargo, en un mundo donde la esperanza escaseaba, la figura del Forastero Misterioso se había convertido en algo más: un símbolo de bondad desinteresada.
Cinco Ases apoyó la idea. Recordaba cómo, en otros asentamientos, esta celebración unía a las comunidades. La tradición consistía en dejar un regalo anónimo a alguien del asentamiento, un gesto de generosidad que recordaba que incluso en los peores tiempos, la gente aún podía cuidar unos de otros. Pronto, todos comenzaron a preparar sus regalos. Algunos envolvieron con cuidado pequeños objetos que podrían ser útiles: balas envueltas en tela, herramientas reparadas, un mensaje de aliento garabateado en una hoja de papel vieja. La emoción de la celebración se filtró en cada rincón de Nueva Tennessee, trayendo un respiro necesario en medio de la dureza del día a día.
Cuando cayó la noche, el intercambio de regalos comenzó. Sonrisas genuinas iluminaron rostros cansados mientras se descubrían los obsequios. Fue un momento de unión, un respiro en medio del caos. Pero justo cuando la celebración estaba en su punto álgido, saltó una alarma en el sótano. Cinco Ases fue el primero en reaccionar. Con un rifle en la espalda y una linterna en mano, descendió al nivel inferior para investigar. Pasaron unos minutos. Luego diez. Luego veinte. Nadie regresó. La inquietud creció entre los refugiados hasta que, incapaces de esperar más, un grupo descendió a buscarlo.
Los pasillos subterráneos del museo eran oscuros y silenciosos. Avanzaron con las armas en alto, sintiendo cómo la tensión se hacía cada vez más densa. No tardaron en encontrar señales de lucha: impactos de bala en las paredes, casquillos esparcidos en el suelo, rastros de sangre fresca.
Entonces, los vieron. Saqueadores.
Los hombres que habían atacado a Cinco Ases no eran simples carroñeros, sino un grupo organizado que había acechado el asentamiento durante semanas. La batalla estalló en el acto. En el caos de los disparos, los refugiados se cubrieron tras los escombros, devolviendo el fuego con furia desesperada. Alex y Max lograron abatir a un par de atacantes, mientras Helen y Terry cubrían el flanco izquierdo.
Cuando el último saqueador cayó, encontraron a Cinco Ases en el suelo, malherido pero con vida. Respiraba con dificultad, sangrando por un disparo en el costado. "No... terminan aquí", murmuró con dificultad. Sus palabras resultaron proféticas. Arriba, en el asentamiento, otro ataque había comenzado.
Los que se quedaron en el museo se encontraron bajo el asalto de un segundo grupo de saqueadores. La lucha fue encarnizada. Ron y Walter dirigieron la defensa, mientras Danny y M protegían el almacén de suministros. Al final, lograron rechazar la incursión, pero al hacer el recuento de la gente, faltaba alguien: Atenea, que había estado de guardia esa noche. No había dado la voz de alarma. Y ahora, estaba desaparecida. En el lugar donde se habían las guardias, no había señales de lucha, lo que provocó la desconfianza de muchos.
La batalla había dejado a todos exhaustos. Cinco Ases sobrevivió, pero su herida le debilitó. La desaparición de Atenea dejó una sombra de duda sobre el asentamiento. ¿Había sido secuestrada? ¿O había traicionado al grupo? Nadie tenía respuestas.
Sabiendo la gravedad de lo sucedido, se reunió a todos los habitantes del asentamiento. No podían seguir viviendo en aquel caos. Necesitaban liderazgo, dirección. Fue entonces cuando se propuso una votación para elegir un consejo que gobernara Nueva Tennessee. Elisabeth fue la encargada de dirigir la votación, en la que cada uno propondría a su favorito. Al final, la decisión fue clara. El primer Consejo de Nueva Tennessee estaría compuesto por Troy "El Brahmanes", Sally Montana y Cinco Ases, que resultó ser el que más votos obtuvo.
Troy, con su experiencia en comercio y estrategia, representaría los intereses del asentamiento a nivel comercial. Sally, con su labor en los cultivos y su sentido de comunidad, se aseguraría de que el bienestar de todos fuera una prioridad. Cinco Ases, con su pragmatismo y conocimiento del Yermo, serviría como el guardián silencioso del asentamiento, con su experiencia garantizando que Nueva Tennessee no caería fácilmente.
Cuando los tres líderes se reunieron frente a la comunidad, tomando la palabra:
"No hemos llegado hasta aquí para ser otra historia más de fracaso en el Yermo. Este lugar, vosotros, sois nuestra responsabilidad. No prometemos que será fácil. Pero sí prometemos que nadie aquí enfrentará el Yermo solo. Juntos, construiremos algo que pueda resistir. Juntos, haremos de este lugar un verdadero hogar."
El asentamiento de Nueva Tennessee había nacido y la lucha por su futuro apenas había comenzado.