El 6 de octubre de 2024, más de 5.000 alcaldes y 50.000 concejales serán elegidos para los cargos en los ayuntamientos y las cámaras municipales en todo el país. La ciudadanía tendrá la oportunidad de analizar el desempeño de los gobiernos locales y los partidos políticos y participar en debates sobre temas relevantes para su vida como salud, educación y movilidad urbana.
Dos perspectivas son comúnmente utilizadas para analizar las elecciones municipales en Brasil. La primera toma la disputa como un termómetro para evaluar los ánimos del electorado con respecto a los partidos y las y los políticos en todos los niveles de gobierno. La segunda asume que las cuestiones importantes a nivel local tienen prioridad en la definición de las estrategias de las y los candidatos y partidos y en la decisión de las y los votantes. En este artículo, argumentamos que en lugar de adoptar un enfoque dicotómico, oponiendo nacional y local, una vía más productiva puede ser investigar cómo ambas estrategias pueden ser integradas por las candidaturas en la disputa.
Dos perspectivas para interpretar las elecciones de 2024
La primera perspectiva entiende que las elecciones municipales pueden ser vistas como una anticipación de las elecciones generales. Es conocido que las y los políticos nacionales y estaduales se involucran en las campañas - incluso como candidato/as - buscando elegir a sus aliados en las localidades. Las candidaturas locales muestran ese apoyo como una señal de prestigio y acceso a autoridades y agencias gubernamentales, indicando su capacidad para llevar recursos al municipio.
En 2020, por ejemplo, en el apogeo de la pandemia de COVID-19, las personas expertas interpretaron los resultados de las elecciones municipales como una señal de debilitamiento de Bolsonaro, ya que solo una minoría de los candidatos apoyados por él lograron ser elegidos. En los gobiernos del PT, a principios de 2000, hubo la misma dinámica: las victorias presidenciales de Lula y Dilma se intercalaron con el aumento de alcaldías petistas, hasta la dramática caída en 2016, año de la destitución de Rousseff.
La segunda perspectiva, sin embargo, enfatiza los problemas y cuestiones más relevantes localmente para el electorado, así como la historia de alianzas y competencia política en la municipalidad. Se supone que la autonomía de los municipios y la no simultaneidad de las elecciones abre espacio para una mayor centralidad de las agendas locales, sobre todo con el agravamiento de los problemas urbanos en las metrópolis brasileñas.
Así es que temas como salud, educación, movilidad urbana, cultura y ocio, que afectan directamente a la calidad de vida de las ciudades, pasan a ser centrales. Este año, el tema de la seguridad pública, que en Brasil es prerrogativa de los estados, también aparece fuertemente en la agenda de las candidaturas a las alcaldías. También contribuye a esto la mayor atención dada por los medios de comunicación a los temas locales en el año de las elecciones municipales.
Por lo tanto, una cuestión que desafía a los analistas es medir el peso de factores locales y nacionales en la elección. Después de todo, ¿las elecciones serán nacionalizadas o se enfocarán en cuestiones locales? ¿Cuál será el peso de los liderazgos nacionales y subnacionales y de las disputas entre izquierda y ultraderecha que caracterizan la política nacional? ¿Bajo qué condiciones podemos esperar que las cuestiones locales sean más importantes en la definición de los resultados?
Nacional vs. local: Una visión integrada
No es fácil medir con precisión el peso de los factores locales y extra-locales en las elecciones municipales, pero es posible pensar en algunos criterios. Proponemos que en lugar de adoptar un enfoque dicotómico, oponiendo nacional y local, una vía más productiva es investigar cómo ambas estrategias pueden ser integradas por los partidos y las candidaturas. Para ilustrar nuestro punto, analizamos el escenario electoral en los seis distritos electorales más grandes del país (São Paulo, Salvador, Porto Alegre, Rio de Janeiro, Fortaleza y Belo Horizonte) y realizamos un análisis más detallado para tres. Hacemos un análisis más detallado de las tres primeras. En Brasil, los prefectos (alcaldes) son elegidos directamente por mayoría simple para mandatos de cuatro años con posibilidad para una reelección consecutiva. Para ser elegido alcalde/sa es necesario obtener la mayor mayoría (pluralidad) y, en municipios con hasta 200 mil votantes, la mayoría absoluta en la primera o segunda vuelta.
São Paulo
A diferencia de las últimas tres décadas, cuando PSDB y PT dominaron las elecciones municipales en São Paulo, la contienda de 2024 promete una intensa disputa entre nuevos y antiguos candidatos. El actual alcalde, Ricardo Nunes, del Movimento Democrático Brasileiro (MDB), busca la reelección con el apoyo del gobernador Tarcísio de Freitas (Republicanos) y del ex presidente Jair Bolsonaro, ahora en el Partido Liberal (PL). Nunes articula un "frente amplio" que involucra partidos de derecha como PL y Republicanos, y leyendas que están en la base del gobierno de Lula, como Partido Progressista (PP), União Brasil y Partido Social Democrático (PSD). Con un enfoque en la seguridad pública, el vicealcalde es el coronel Mello Araújo, que refuerza el énfasis de la candidatura en esta área y busca atraer al electorado atento al tema.
A pesar de conseguir el apoyo de Bolsonaro con la designación de un candidato a vice-prefecto de su partido, Nunes sufre la competencia de otro candidato del campo de la derecha radical, Pablo Marçal, del Partido Renovador Trabalhista Brasileiro (PRTB), tercero en las encuestas, que se parece más al ex presidente en su estilo políticamente incorrecto y sus propuestas radicales. Además, Bolsonaro tiene fuerte rechazo en São Paulo, reforzado después de denuncias de intento de venta de joyas recibidas por él como jefe de estado. El propio alcalde, Ricardo Nunes, es objeto de acusaciones de irregularidades cometidas durante su administración.
El principal oponente de Nunes es Guilherme Boulos, del Partido Socialismo e Liberdade (PSOL), apuesta de la izquierda, que llegó a la segunda vuelta en 2020. Boulos cuenta con el apoyo de Lula, que goza de aprobación regular, de la ex alcaldesa Marta Suplicy, figura histórica del Partido de los Trabajadores (PT), como vice, además de partidos como Red, Partido Verde (PV), Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y Partido Democrático Laborista (PDT). Boulos debe lograr concentrar votos de izquierda criticando la política de seguridad pública basada en el punitivismo, pero también buscará atraer a los votantes del centro que hoy están dispersos en las candidaturas de menor peso al centro y a la centroizquierda. La encuesta más reciente publicada el 22 de agosto mostraba un empate técnico entre Nunes, Marçal y Boulos, lo que indica una división en el campo de la derecha.
El caso de São Paulo parece indicar fuerte nacionalización de la disputa, menos debido a una adhesión a Lula y Bolsonaro por parte del electorado y más por la división derecha e izquierda que caracteriza las elecciones en la ciudad. También ilustra cómo la nacionalización está imbricada con cuestiones centrales de la agenda local. A pesar de la reducción en las tasas de homicidios estaduales, las fuerzas políticas de derecha han tenido éxito en fomentar otra percepción entre los votantes. Así, es posible decir que en São Paulo la disputa entre el centro-izquierda y la ultra derecha, representadas a nivel nacional por Lula y Bolsonaro y localmente por las candidaturas de Boulos y Nunes, está anclada en preocupaciones centrales para los paulistanos.
Salvador
En Salvador, capital del estado de Bahía, en la región Nordeste, el actual alcalde Bruno Reis (Unión Brasil) es candidato a la reelección y lidera las encuestas. Su padrino político es ACM Neto, ex alcalde de la ciudad y remanente de una dinastía familiar que dominó la política bahiana hasta mediados de la década de 2000. El PT asumió el gobierno del estado en 2007 y eligió a todos los gobernadores hasta entonces, pero no pudo afirmar su hegemonía en la capital, tradicional reducto de la derecha. En 2020, Bruno Reis fue elegido en la primera vuelta con más del triple de votos en relación al segundo puesto del PT. En ese momento, contó con el apoyo de Bolsonaro, pero esta vez, aunque ha conseguido el respaldo del PL, ha buscado evitar la asociación con el bolsonarismo.
Sin un candidato competitivo del propio partido, Lula y el actual gobernador de Bahía, Jerônimo Rodrigues, apoyan a Geraldo Júnior, del MDB. Su campaña debe invertir en las ventajas de tener alcalde, gobernador y presidente alineados partidaria y políticamente. La tendencia es que Geraldo refuerce la asociación con Lula al mismo tiempo que vincule a su oponente y actual alcalde de la ciudad a la figura de Bolsonaro. Pero hasta el momento es difícil hablar de nacionalización de la elección en Salvador porque el bolsonarismo no ha tenido éxito en arraigarse en el estado.
Así como en São Paulo, la seguridad aparece como tema central, ya que Salvador tiene uno de los cuadros más graves de seguridad pública entre las capitales, con el mayor índice de homicidios entre jóvenes. En ausencia de candidaturas competitivas fuertemente asociadas a uno de los lados de la disputa política nacional, la elección debe centrarse en temas locales. Se dibuja en Salvador un enfrentamiento que implica, por un lado, remanentes de la élite política local carlista, y por otro, el grupo del PT que domina el gobierno estatal y busca afirmarse también en la capital.
Porto Alegre
En Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul, el actual alcalde Sebastião Melo (MDB) intenta reelegirse. Él busca fortalecer la candidatura acercándose a Bolsonaro y al PL, su partido actual. Melo está técnicamente empatado con la diputada federal Maria do Rosario, que postula el cargo de alcalde por el PT.
Merece la pena recordar que la ciudad de Porto Alegre fue gobernada por PT durante 16 años consecutivos (1989-2005). La ciudad ha sido escenario de innovaciones democráticas, como el Presupuesto Participativo, y fue tres veces sede del Foro Social Mundial. Desde 2003, sin embargo, está gobernada por alcaldes de centro-derecha, y en las elecciones presidenciales de 2018 Bolsonaro fue el candidato más votado en la ciudad. El actual gobernador del estado, Eduardo Leite, del Partido de la Social Democracia Brasileira (PSDB), apoyó a Bolsonaro en 2018, pero desde 2022 busca alejarse del bolsonarismo sin alinearse con el PT y la izquierda.
Se espera una elección marcada por la oposición entre izquierda y derecha con tendencia a la nacionalización ya que Bolsonaro y Lula están comprometidos en las campañas de los dos principales competidores. Es probable que las cuestiones locales tengan gran peso, teniendo en cuenta la tragedia ambiental sin precedentes que afectó a más de 400 municipios del estado y 160,2 mil residentes, así como denuncias de omisión contra Melo en la prevención de las inundaciones.
El Cuadro 1 contiene la síntesis de los escenarios presentados en estas ciudades y en otras tres capitales brasileñas.