Soy Rebeca Añasco Alania, estudiante de Derecho, joven líder, voluntaria y fundadora de la Red Somos AMAYU. Mi trayectoria ha estado vinculada a la educación, la participación juvenil, la inclusión, los derechos humanos y la creación de espacios donde las personas puedan aprender, participar y transformar su entorno.
Pero antes de hablar de mis cargos, proyectos o reconocimientos, creo que hay algo más importante que contar: quién soy detrás de todo eso.
Mi forma de ver la vida
Vengo de una familia cristiana y esa formación me dejó valores que considero fundamentales: la empatía, el servicio y la importancia de mirar al prójimo. Crecí con la idea de que las necesidades de los demás importan y que el amor que ofrecemos también es una forma de reflejar el amor que Dios nos da.
Creo mucho en la defensa de los derechos humanos. A veces ponerse del lado de alguien puede ser complicado, especialmente cuando hacerlo significa enfrentarse a opiniones, intereses o situaciones incómodas. Pero creo que necesitamos personas dispuestas a defender derechos desde los principios y no desde conveniencias.
Actualmente no estoy vinculada a ningún partido político. Mi participación está más relacionada con la participación ciudadana y el voluntariado. Desde 2026 soy voluntaria en Transparencia, organización que trabaja por la transparencia y la legitimidad de los procesos electorales.
Y hay algo que considero todavía más importante: no ser indiferentes.
Para mí, uno de los males más grandes que puede terminar destruyendo a nuestra sociedad es precisamente la indiferencia. Ver que algo está mal, ver el dolor de alguien y decidir que no nos corresponde hacer nada. No siempre vamos a poder ayudar a todos, pero creo que con la persona, animal o situación que sí podamos ayudar, ya estamos marcando una diferencia.
Me encanta leer. Muchísimo.
Uno de mis libros favoritos es El Principito. Puede parecer un libro para niños, pero cuando lo leí encontré muchas ideas que me hicieron pensar sobre las personas, los vínculos y la manera en que vemos el mundo.
También me encanta La vuelta al mundo en 80 días y tengo una fascinación especial por la literatura clásica. He disfrutado leyendo a Edgar Allan Poe, Crimen y castigo de Fiódor Dostoyevski, La Odisea y La Divina Comedia de Dante Alighieri.
También disfruto de la literatura más moderna. Recuerdo, por ejemplo, haber disfrutado mucho Esta noche dime que me quieres, de Federico Moccia.
Y sí, también he leído a Paulo Coelho. Hay libros que simplemente te entretienen y otros que te dejan pensando. El alquimista es de esos libros que, dependiendo del momento de tu vida en que los leas, pueden pegarte de una manera completamente distinta. Hay lecturas que incluso me han hecho llorar.
La poesía tiene un espacio especial en mi vida. Me gustan los poemas de Carlos Augusto Salaverry, especialmente los de Cartas a un ángel. También disfruto a Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, y a César Vallejo. Uno de los poemas que más me gusta es “Tristitia”, de Abraham Valdelomar.
Y tengo una costumbre bastante particular: me gusta memorizar poemas.
No sé si eso me convierte en una persona culta. Probablemente no. 😂 Pero sí creo que he tenido la suerte de encontrar algunos libros y poemas que llegaron a mí en el momento correcto.
Tengo ocho gatos: Vincent, Teo, Misty, Frida, Rafaelo, Michelangelo, Venus y Bebasho. Y sí, sé que ocho suena a que probablemente algo salió mal en el camino. 😂
Todos han llegado a mi vida mediante adopción.
La historia de algunos comenzó cuando estaba viviendo sola por temas de trabajo. Quería adoptar un gatito para tener compañía y, al mismo tiempo, darle un hogar a un animalito que lo necesitara. Cuando pregunté por uno, me dijeron: “No es uno, son hermanitos. Son tres”. Y luego apareció el detalle de que también estaba su mamá nodriza.
Yo tenía que llevarme a uno.
No tuve corazón para separarlos.
Y así fue como Michelangelo, Rafaelo, Frida y Venus terminaron llegando a mi vida. Cada uno tiene una personalidad completamente diferente y, sin darme cuenta, pasé de considerarme una persona de gatos y perros a ser definitivamente una persona de gatos.
También están mis perros: Alaska, Valentina, Leonardo, Jumbito y Esparta.
También tengo angelitos que llevo conmigo. Uno de ellos es Valentino, quien fue compañero de vida de Alaska y me acompañó durante casi ocho años. Partió en 2024 y su pérdida fue muy dolorosa.
A lo largo del tiempo también me ha tocado encontrar animalitos que necesitaban ayuda. Algunas veces llegué demasiado tarde. Cuando ya no podía salvarlos, lo último que pude hacer fue quedarme a su lado durante sus últimos momentos de vida. Algunos tuvieron nombre y otros no, pero los recuerdo igual.
Quizá esa es una de las partes de mi historia que más me cuesta contar. Me gustaría poder ayudar a todos, pero sé que no siempre es posible.
Y aun así, sigo creyendo que ayudar a uno ya importa.
Quizás esta historia todavía tenga muchos capítulos por escribir, y quizás tú seas una de esas pocas personas que decidió quedarse a leerla hasta aquí. Para mí, cada capítulo tiene un pedacito de quien soy, de lo que he vivido, de lo que he perdido, de lo que sueño y de todo aquello que todavía quiero construir.
Gracias por tomarte el tiempo de conocerme un poquito más y, sobre todo, gracias por haber llegado hasta aquí.