· Guía de exposición ·
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¿Cuántas veces decimos: “Después, ahorita no tengo tiempo”? Y de todas ellas, ¿cuántas veces logramos tener el tiempo? ¿A qué, y a quién, le dedicamos el tiempo que aparentemente no tenemos? Y ¿a quién, y a qué, le dedicamos el tiempo que nos hacemos? En 2020 el tiempo se transformó de distintas maneras y nuestras vidas también cambiaron. Las grandes puertas de madera de este Museo cerraron el acceso desde la calle de Hidalgo, pero lejos de suspendernos en el tiempo, aprovechamos algunos recursos virtuales para pensar, acortar las distancias, conversar, imaginar y crear. Esta exposición no es un ejercicio de romantización de la pandemia. Tampoco es poner en tela de juicio el desarrollo (o la ausencia) de nuevas habilidades y conocimientos, pues reconocemos que cada habitante de este planeta respira a su propio ritmo. Se trata simplemente de compartir la experiencia que tejimos con numerosas familias de México durante el periodo de marzo de 2020 a abril de 2021.
How many times do we say: "Later, I don't have time right now"? And of these, how many times did we manage to have the time? To what, and to whom, do we spend the time that we seemingly do not have? And to whom, and to what, do we spend the time that we ourselves make? In 2020, time was transformed in different ways and likewise, our lives were reshaped. The large wooden doors of the Museum were closed on the street of Hidalgo, but far from suspending ourselves in time, we took advantage of various virtual resources to think, shorten distances, converse, imagine, and create. This exhibition is not an exercise in romanticizing the pandemic. Nor is it to judge the development (or the absence) of new skills and knowledge, since we recognize that each inhabitant of this planet breathes at their own pace. It is simply about sharing the experience that we wove with numerous families in Mexico during the period from March 2020 to April 2021.
1. Esperanza Martínez Velasco (seda) y Soledad Eustolia García García (plata), 2020
collares “Pirámide” y “Serie”
seda criolla hilada a mano y teñida con pericón, grana cochinilla, palo de brasil y añil; plata
Esperanza Martínez forma parte de una familia que se dedica a la sericicultura, esto es, la cría y aprovechamiento del gusano de seda. Uno de sus hermanos, Moisés, encabeza el taller familiar Wen Do Sed, y es quien tiñe la seda que después emplea Esperanza para sus diseños de joyería. Estos collares derivan de un proceso de experimentación acompañado por Rocío Vidal, de la Fundación Hilando Arte, donde Esperanza y su esposo, Pablo Cruz Bautista, trabajaron con esquemas a lápiz sobre papel y posteriormente a partir de renderizaciones en AutoCad, habilidades que ambos han desarrollado a partir de experiencias formativas tanto en este museo como en el Centro de las Artes de San Agustín, Etla. Soledad García, a quien conocemos afectuosamente como Doña Sol, hizo pruebas para brindar estructura a los collares a partir de su conocimiento y experiencia en el manejo de la plata. Te invitamos a escuchar más, de palabras de Esperanza:
San Pedro Cajonos / Oaxaca de Juárez, Oaxaca
2. Catarina Santiago López // Gusano Mío, 2020
aretes
capullos de seda recortados y cosidos con seda hilada a mano; teñido con muitle; plata
Hace un par de años que Catarina Santiago comenzó un proyecto de collares y aretes a partir del uso de capullos de seda. Su intención inicial es conservar la producción del gusano de seda de San Mateo Peñasco, en la Mixteca de Oaxaca. Catarina y su hija, Sinaí López Santiago, apenas comenzaban a tomar un par de talleres en este museo cuando la pandemia interrumpió estas actividades. Rocío Vidal continuó en el acompañamiento con ellas, al igual que Adriana Sabino, colega nuestra en el MTO, quien por medio de videollamadas, las asesoró en algunos procesos de teñido. En el siguiente enlace podrás conocer más del proceso realizado por Catarina y Sinaí.
San Mateo Peñasco, Oaxaca
3. Catarina Santiago López // Gusano Mío (seda) y Soledad Eustolia García García (plata), 2020
dijes
capullos de seda recortados, planchados, delaminados y cosidos con seda hilada a mano; en color natural (amarillo y blanco) y teñidos con muitle, café, bugambilia y betabel; plata
Catarina experimentó con el planchado del capullo de seda para lograr una lámina plana y delgada. Una vez planchado, notó que el material se prestaba a separarse en distintas láminas aún más delgadas. Esta característica, aunada al proceso de teñido, permitió obtener distintas saturaciones de color. Tanto Catarina como Sinaí trabajaron meticulosamente a partir de diagramas en papel milimétrico para ir creando distintas composiciones geométricas, con lo que obtuvieron la precisión buscada en su propuesta inicial. Nuevamente, Doña Sol estuvo a cargo del montaje de los dijes a partir de bellas gotas de plata.
San Mateo Peñasco / Oaxaca de Juárez, Oaxaca
4. Esperanza Martínez Velasco (seda) y Juan Manuel García Esperanza + (plata), 2020
gargantillas
seda criolla hilada a mano, teñida con pericón, grana cochinilla, palo de brasil y añil; filigrana de plata
Durante el proceso creativo de su joyería, Esperanza buscaba otra manera de enlazar su seda con la plata. A partir de la red de contactos que ha tejido el MTO, invitamos a Juan García, maestro platero. Don Juan sugirió entonces combinar las esferas de seda con eslabones de plata, donde ambas estructuras fueron creadas a partir de un hilo. En el primer caso se trataba de un hilo de fibra textil (la seda), mientras que en el segundo se trataba de un hilo metálico. Así quedó de manifiesto el trabajo que apasionó a Don Juan en su labor como orfebre: la filigrana. Recordamos con cariño, agradecimiento y admiración a Don Juan (1943 – 2021), con quien logramos preparar este video en noviembre de 2020.
San Pedro Cajonos / Oaxaca de Juárez, Oaxaca
5. Esperanza Martínez Velasco, 2020
brazaletes
seda criolla hilada a mano, teñida con pericón, grana cochinilla, palo de brasil y añil; plata
Esperanza continuó con la experimentación a partir de las esferas de seda, “perlas de seda”, como ella las ha llamado. Al mostrar su propuesta digital de estos brazaletes, expresamos nuestro gusto por una pequeña esfera en color contrastante. Esperanza se sorprendió y después nos confesó que había sido un error en la renderización, pues ese color no debía de ir ahí. No obstante, se animó a hacer una muestra real con ese manejo de color y lo que había nacido como una equivocación, se transformó posteriormente en un acierto. ¡Así es el proceso creativo!
San Pedro Cajonos, Oaxaca
6. Nelson Hernández Santos // Guenda, 2020
pulseras
seda desgomada importada teñida con grana cochinilla, pericón y añil por el taller familiar Wen Do Sed en San Pedro Cajonos; tejida en telar de cintura con ligamento de labrado de urdimbre
Hace ya varios años que el MTO lleva a cabo un programa llamado “hiloteca”: un espacio de aprovisionamiento de hilos de buena calidad, tanto de origen industrial, como hechos a mano localmente. Nelson había adquirido varias madejas de hilo de seda desgomada importada, teñida en la Sierra Norte de Oaxaca. Decidió emplear esas hilaturas tan especiales en esta serie de pulseras. No solamente recurrió a la iconografía tradicionalmente empleada en su pueblo natal, sino que también se aventuró a crear algunas otras figuras, como un ser mitad humano y mitad pájaro. Estos diseños no nacieron exclusivamente de su imaginación, sino que son el resultado de mitos y leyendas que él ha escuchado y que, tras algunos intentos, logró plasmar en el telar. En el siguiente enlace podrás escuchar su testimonio.
Santo Tomás Jalieza, Oaxaca
7. Arte Fer, 2020
gabán
lana de hilatura industrial teñida con añil de Santiago Niltepec, Oaxaca, en técnica de reserva por amarre de urdimbre (íkat de urdimbre); tejido en telar de pedal con ligamento de sarga diagonal; cinta de algodón tejida en telar de pedal en tejido sencillo, teñida con añil y cosida a mano en el área del cuello
Fernando Gutiérrez Vásquez y Paula Pérez Vásquez son la gran pareja que ha establecido el taller Arte Fer. Ambos han participado en numerosos talleres, tanto en el MTO como en otros espacios, y siempre han mostrado gusto y disposición por la experimentación. Tras mostrarles algunas fotografías de gabanes mexicanos teñidos con la técnica de íkat, decidieron probar un diseño propio. Esta técnica de teñido consiste en amarrar los hilos de la urdimbre previo al proceso de teñido: ahí donde quedan los amarres, el hilo no absorbe el tinte, por lo que al final, la madeja se aprecia con un efecto jaspeado. Después, los hilos se acomodan con cuidado en el telar para que las zonas no teñidas sigan algún patrón predeterminado. Tras varios intentos hechos por Fernando en lienzos que después utilizó como rebozos, procedió al teñido y urdido final para estos gabanes. Mientras tanto, Paula preparó las cintas hechas con tela de algodón también tejida en su taller y teñida con añil. Estas cintas se acomodarían en el cuello para evitar el roce directo de la lana contra la piel. A pesar de conocer perfectamente bien el manejo de las máquinas para realizar los bordados de su comunidad, su experiencia en la costura a mano es más limitada, por lo que realizó varios intentos hasta dar el acabado que observamos aquí. Paula también estuvo a cargo de la elaboración de los cordones con terminación en pompones con los que se cierra el gabán. Te invitamos a conocer a Paula y a Fernando en este video.
Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca
8. Hilán Cruz Cruz (tejido) y Nicolasa Cruz Vargas (randa de unión y bordado), 2021
quechquémitl
algodón de hilatura industrial sin teñir; hilo combinado de lana y seda teñido por Román Gutiérrez en Teotitlán del Valle con añil y grana cochinilla; telar de cintura con técnica de tejido de curva; randa de aguja en la zona de unión y remates bordados
Si bien Hilán Cruz se inició como bordador en el ámbito de la creación textil, con los años se ha vuelto un gran tejedor en telar de cintura. Tras conversar con su abuela y otras personas mayores de la comunidad, decidió intentar el tejido del quechquémitl con la técnica de tejido de curva. Su abuela le comentaba que antes se usaba una prenda de ese estilo, aparentemente muy simple, pero muy complicada en su elaboración; ella le mencionaba que al usarlo, parecía como si se llevara un arcoiris alrededor del cuerpo. A partir de la observación de quesquémeles antiguos en el Museo Nacional de Antropología, así como de publicaciones en torno a la técnica, Hilán comenzó a experimentar en el telar. Para el tejido de esta pieza, empleó hilos que halló en la hiloteca del Museo Textil de Oaxaca: tanto el algodón de hilatura fina, como los hilos de lana-seda importados que después fueron teñidos localmente. Hilán cuenta que durante el proceso de tejido, varias personas se acercaron a ver el proceso y a conversar sobre esa prenda, por lo que él considera que este proyecto no solamente involucró la realización de una prenda especial, sino que también promovió la conversación y la reflexión en las personas de su comunidad.
Tlacomulco, Huauchinango, Puebla
9. Pascasia Cecilia Jaime Lino // Mariatzin, 2020
tohmicoton inspirado en una pieza hecha probablemente de los años 1940 que porta Frida Kahlo en una fotografía
lana de hilatura industrial teñida con añil de Niltepec, Oax., y tejida en telar de pedal; bordado a mano en punto de cruz y punto de trazo con hilo de lana teñida con añil, grana cochinilla, musgo, tezhuat verde, tezhuat rojo y nogal
La madre de Cecilia Jaime Lino fue Manuela Cecilia Lino Bello, quien recibió múltiples reconocimientos por su labor, entre ellos, el Premio Nacional de Artes y Literatura de 2016 dentro de la categoría de Artes y Tradiciones Populares. Ceci, como la llamamos con afecto, ha continuado la labor de su madre, no solo en la práctica del teñido y del bordado, sino en la voluntad para enseñar y compartir su conocimiento. Uno de los retos a los que Ceci y sus compañeras se enfrentaron, fue el teñido sobresaturado de añil para alcanzar un azul profundo, casi negro; como se acostumbraba anteriormente. Tras mostrarles algunas fotografías de piezas antiguas, Ceci comenzó a buscar los diseños que ahí aparecían en su repertorio de dibujos cuadriculados (muchos de ellos, heredados de su madre). Al finalizar el trabajo, tanto ella como sus compañeras se sorprendieron del resultado, pues si bien son diseños propios de su comunidad, resultaban ser novedosos, pues difieren mucho de lo que están acostumbradas a hacer en la actualidad. Como parte de su vocación de educadora, invitó a niñas y jóvenes a los procesos, desde la recolección de las plantas para el teñido, hasta el proceso mismo de teñir. Ceci está convencida de que hay que transmitir estos conocimientos a las jóvenes generaciones, pues, en sus palabras: “nosotras nos vamos a ir, y el futuro de nuestro pueblo está en las manos de los niños”. Si deseas escuchar más de este proceso, puedes ver el siguiente video.
Hueyapan, Puebla
10. Román Gutiérrez, 2021
sarape inspirado en una pieza que data probablemente de mediados del siglo XIX conservada en el acervo del MTO
urdimbre de algodón de hilatura industrial teñido con añil; trama de lana rehilada a mano y teñida con grana cochinilla, añil y cáscara de granada; tejido de tapicería en telar de pedal
En 2008, un mes antes de que este museo abriera sus puertas al público, llegó una colección desde la ciudad de Monterrey. Nuestros fundadores, María Isabel Grañén y Alfredo Harp, leyeron con atención la justificación y el catálogo que preparó Alejandro de Ávila (curador y asesor del MTO) de esta colección formada a mediados del siglo XX, constituida por varios cientos de piezas de distintas regiones de México, incluyendo ejemplares sobresalientes que han llegado desde el siglo XIX hasta nuestros días. Una de esas piezas especiales es un sarape con un diseño ajedrezado; lamentablemente, el estado de conservación de la pieza es muy débil: muestra roturas y pérdidas considerables que parecen haber sido provocadas por insectos. Invitamos a Román Gutiérrez para ver esa pieza y animarlo a tejer una nueva, siguiendo ese estilo. Román y su familia visitaron varias veces este museo para ver el sarape con atención y confirmar así que los colores que él estaba obteniendo en su taller en Teotitlán del Valle fueran lo más parecido a los colores originales. El resultado es formidable, pues Román replicó con esmero cada detalle del sarape antiguo: desde la urdimbre en color azul (aunque ésta quede completamente cubierta por la trama de lana teñida en rosa, rojo, ocre y verde), hasta la variación en el color amarillo de la esquina superior derecha. En cada una de sus visitas, Román se sorprendía de la grandiosa habilidad de la persona que creó aquel ejemplar.
Teotitlán del Valle, Oaxaca
11. Colectivo Ñaa Ñanga de Tijaltepec, 2020
blusa inspirada en una pieza de mediados del siglo XX que se conserva en el acervo del MTO
tela industrial de algodón bordada a mano con hilo industrial de algodón teñido con tintes sintéticos en técnica de pepenado hilvanado fruncido
Las mujeres de San Pablo Tijaltepec, en la región mixteca de Oaxaca, continúan activa y creativamente con una tradición importante de bordado. A través de la técnica de bordado pepenado fruncido, donde se realizan diminutos pliegues en la tela conforme se inserta el hilo de bordado, crean (y recrean) un sinnúmero de diseños. Para este proyecto, nos acercamos al Colectivo Ñaa Ñanga de Tijaltepec, gracias al invaluable apoyo de Laura Quiroz Ruiz. Entre otras ideas, mostramos a las bordadoras una serie de fotografías de piezas tempranas, algunas de ellas procedentes de su comunidad, y otras de zonas vecinas. Desconocemos la procedencia exacta de la blusa que inspiró a la que aquí se observa, pero al compartir los fundamentos de la técnica con aquella empleada en Tijaltepec, invitamos a las bordadoras a hacer una recreación de la pieza original. Rosalía Bautista García, una de las bordadoras con quien pudimos conversar, nos platicó sobre lo difícil que resultaba bordar zonas tan angostas, pues actualmente sus bordados son mucho más anchos. El reto no acabó ahí, sino que también hubo que experimentar para lograr la confección de este estilo de blusa, incluyendo los volantes en el pecho y en las mangas.
San Pablo Tijaltepec, Oaxaca
12. Soledad Tamara Rivas Vázquez, 2021
blusa inspirada en una pieza de la segunda mitad del s. XIX conservada en el acervo del MTO
tela industrial de algodón bordada a mano con chaquira de vidrio; uniones con técnica de randa de aguja con hilo de algodón
Así como aquella colección de Monterrey fue donada al MTO por nuestros fundadores, en 2008 también donaron una segunda colección, esta vez, conservada en la ciudad de Querétaro. Nuevamente, Alejandro de Ávila elaboró un catálogo con notas precisas sobre cada una de las piezas de la colección. Una de las piezas más sobresalientes es una blusa de chaquira y randa de aguja. Como en el caso del sarape a la izquierda, la blusa se encuentra sumamente deteriorada: no solamente presenta numerosas roturas en la tela, sino que la chaquira se ha perdido en muchas secciones. Tamara Rivas es una artista extraordinaria de la randa de aguja y junto a su esposo, Alfonso González Maldonado, han explorado nuevos caminos en esa labor. Es así como los llamamos para que vieran esa blusa antigua, con la intención de recrearla. Tamara examinó la blusa con suma meticulosidad, registrando cada vestigio de chaquira en la blusa original para apegarse lo más posible a la imagen inicial que aquella blusa tuvo en vida. Tras numerosos esquemas elaborados sobre papel milimétrico y una vez suelta la mano para bordar con chaquira por primera vez en su vida, Tamara se sumergió por completo en la elaboración de esta blusa. La randa también le presentó retos, pues las uniones en mangas y en los costados fueron puntadas nuevas para ella. La blusa final cuenta con una sutil firma de su creadora: el borde superior de la pechera cuenta con un acabado en randa y chaquira, detalle que no se encuentra en la pieza antigua y que Tamara decidió incorporar para dejar testimonio de la unión de las dos labores en un mismo elemento.
Tlacolula de Matamoros, Oaxaca
13. Rosalina Norma Gutiérrez Ramírez // Casa Tierra Yuhmu, 2020
blusa inspirada en una pieza de mediados del siglo XX que se conserva en el acervo del MTO
tela industrial de algodón bordada a mano con algodón teñido con tinte sintético, punto de pepenado hilvanado fruncido
Norma Gutiérrez encabeza un grupo de bordadoras en su natal Ixtenco. Ellas están interesadas en continuar con la tradición de bordado de su pueblo y con ella dar a conocer parte de su legado cultural. Siempre dispuesta a conocer y explorar nuevos rumbos, mostramos a Norma la fotografía de una pieza antigua resguardada en el MTO. Inmediatamente reconoció el estilo de esa blusa y nos comentó que la ha trabajado muy pocas veces, pues sólo se hace bajo pedido. Norma y sus compañeras verdaderamente se esmeraron en la recreación de esta blusa: los pliegues del bordado pepenado fruncido son tan diminutos que el resultado en los diseños finales muestran una gran definición de línea. A diferencia de la blusa original, donde los elementos bordados en sentido vertical a ambos lados del cuello se realizaron con puntada de hilván, Norma y sus compañeras decidieron incorporar un embutido trabajado con la misma labor de pepenado fruncido, añadiendo un reto a la confección final de la blusa.
Ixtenco, Tlaxcala
14. Marcelina Noriega Santiago (cadenilla) y Eloísa Sánchez Santiago (bordado a mano), 2020
huipil inspirado en una pieza de los años 1940 conservada en el acervo del MTO
tela industrial de algodón bordada en máquina de pedal en diseños geométricos y flores bordadas a mano con gancho sobre bastidor
La elaboración de este huipil fue un verdadero trabajo en equipo. Por un lado, Yolanda López (quien trabajó durante muchos años en la Casa de la Cultura de Juchitán) y Zoraida Regalado (bordadora extraordinaria de esa misma ciudad), fueron un pilar fundamental para la creación de esta pieza. Ambas dieron seguimiento al trabajo elaborado por Marcelina Noriega y a Eloísa Sánchez para recrear un huipil que resguarda este museo y que fue usado por Rosa Covarrubias (Rose Roland), de acuerdo con la información proporcionada por Georgina Ogarrio, quien donó el huipil al MTO. Si bien aquel huipil se encuentra en buen estado de conservación, parece que en algún momento alguien le recortó los extremos laterales, quizá con la intención de ceñirlo más al cuerpo. Por lo tanto, el objetivo en este caso fue recrear el huipil con sus dimensiones originales. El tamaño de puntada y el tipo de hilo utilizado presentaron retos tanto para Marcelina, como para Eloísa, quienes lograron un fantástico resultado. A pesar los años que han transcurrido entre ambos huipiles, el conocimiento, la habilidad y la sensibilidad continúan existiendo en la mente, en las manos y en el corazón de las creadoras y usuarias originales.
Juchitán de Zaragoza, Oaxaca
15. Luis Rodríguez Martínez (teñido y tejido) y Juana Juárez y Francisca Juárez (empuntado), 2021
rebozo de luto de aroma
algodón de hilatura industrial teñido con una mezcla de tinta de fierro, cascalote, paxtle (liquen) y diversas plantas aromáticas, tales como pericón, salvia, romero, mastranzo, rosa de Castilla, hojas de naranjo y de guayaba, canela y anís; tejido en telar de pedal, empuntado a mano
Luis Rodríguez aprendió el proceso de elaboración de estos rebozos de su padre, Federico Rodríguez. Curiosamente, no lo aprendió del mismo modo que los otros conocimientos de la rebocería, es decir, por tradición y herencia; lo aprendió a partir de una demostración solicitada por Ana Roquero Caparroz, investigadora de los procesos de teñido con tintes naturales. Ana deseaba documentar el proceso y contactó a Don Federico, quien entonces involucró a Luis para cumplir con la solicitud. Luis ha registrado y compartido el proceso; al mismo tiempo, reconoce que existen diversas recetas para lograr el teñido de estas piezas. Debido a su color, las mujeres de Tenancingo acostumbran portarlo para acudir a los sepelios de familiares y conocidos, aunque anteriormente también se utilizaba como rebozo de diario. El aroma de estos rebozos lo brindan distintas plantas, entre las que sobresalen el romero y el pericón. En realidad, el proceso comienza con la “tinta de fierro” (agua resultante de haber remojado fierros de todo tipo dentro de algún contenedor) y agua de cascalote (vaina rica en taninos empleada tradicionalmente en el curtido de piel). La mezcla de la tinta de fierro y el agua de cascalote otorga un olor muy desagradable, por lo que Luis continúa el proceso mediante el hervido de los hilos en paxtle (liquen). Finalmente, termina con el “refino”, el cual consiste en hervir los hilos en una mezcla de plantas aromáticas, lo que da a la pieza final su aroma característico.
Tenancingo de Degollado, Estado de México
16. María de los Ángeles Rodríguez Bautista, 2020
rebozo inspirado en una pieza de mediados del siglo XX que se conserva en el acervo del MTO
algodón de hilatura industrial teñido con tintes sintéticos; franjas de rayón en color azul rey; tejido en telar de cintura con ligamento sencillo; empuntado con motas de rayón en diversos colores
Hace ya varios años que conocimos a Ángeles Rodríguez en el tradicional Tianguis Artesanal del Domingo de Ramos, en Uruapan, Michoacán. Para este proyecto, además de los rebozos emplumados que ella y su familia realizan, las invitamos a retomar el diseño de una pieza temprana resguardada en este museo. Mientras que el diseño del lienzo del rebozo se ha mantenido más o menos uniforme a lo largo del tiempo (fondo azul oscuro listado con franjas de un azul más claro, además de blanco), el trabajo en las puntas sí ha mostrado muchas variaciones. Ángeles conoce como "flores rellenados" al diseño que se muestra en este rebozo. Presentamos esta pieza con una de las puntas por el reverso para apreciar el trabajo de trenzado: por un lado, se trenzan los hilos de la urdimbre para dar la fuerza y estructura necesaria, mientras que las motas de rayón se van anclando individualmente para dar forma al diseño global. Ángeles sigue prácticamente la misma secuencia técnica para elaborar las puntas de los rebozos de pluma.
Ahuiran, Michoacán
17. Candelaria Eloísa Ramírez Velázquez (tejido) e Irma Adriana Sabino Vázquez (uniones), 2020
huipil
algodón blanco hilado a mano con malacate en San Juan Colorado y Pinotepa de Don Luis, Oaxaca e hilo de algodón coyuchi hilado con charkha por el Grupo Khadi en San Sebastián Río Hondo, Oax.; tejido en telar de cintura con ligamento sencillo y trama suplementaria; labor de aguja en las uniones y cuello
En abril de 2015, el MTO otorgó un reconocimiento a la Maestra Candelaria Ramírez por su labor en el tejido de su comunidad. En esta ocasión, invitamos a la Maestra y a sus hijas, Ana Luisa y Guadalupe Mendoza Ramírez, a experimentar en la creación de huipiles como éste. Candelaria está acostumbrada a tejer con hilos sumamente delgados, lo que otorga una cualidad etérea a sus telas. Para este proyecto, le hicimos llegar algodón blanco hilado a mano con malacate, así como algodón coyuchi hilado con charkha (rueca con forma de estrella usada en India que hizo famosa Mahatma Gandhi). Así, Candelaria se enfrentó por primera vez a hilos de estas características, por lo que tuvo que hacer algunas adecuaciones a su manera de tejer para controlar la tensión del telar y lograr un buen resultado. Como parte del proceso de experimentación, Candelaria contempló diseños distintos en los lienzos laterales con respecto al lienzo central, pues ésta es una composición que no suele realizar.
San Bartolomé de los Llanos, Chiapas
18. Bonfilia Bautista Tapia y Maritza González Bautista, 2020
caminos de mesa inspirados en el tejido de un posahuanque de Tututepec, Oaxaca, de las primeras décadas del siglo XX, conservado en el acervo del MTO
algodón coyuchi hilado a mano con malacate en Pinotepa de Don Luis, algodón de hilatura industrial sin teñir y teñido con añil de Niltepec; tejido en telar de cintura con técnica de labrado de urdimbre
El acervo del MTO conserva un posahuanque (como se le conoce localmente a los enredos) procedente de Tututepec, en la costa mixteca de Oaxaca. Éste es uno de los pocos ejemplares que se han documentado en colecciones y refleja una tradición de tejido que dejó de elaborarse durante varias décadas. En 2010, Alejandro de Ávila se sentó con Bonfilia Bautista al telar para recrear la técnica empleada en aquellos posahuanques. Tras dominar la técnica, Bonfilia la enseñó a su hija, Maritza. Para este proyecto, ambas se inspiraron en la técnica y composición de esos posahuanques, pero cambiando los colores y transformando los lienzos en caminos de mesa.
Pinotepa de Don Luis, Oaxaca
19. Prototipos de fundas para cojín, caminos de mesa y cortinas; composiciones diseñadas por Alejandro de Ávila Blomberg a partir de figuras tradicionales de San Juan Cotzocón, San Juan Colorado, Pinotepa de Don Luis (Oaxaca) y Xochistlahuaca (Guerrero); tejidos por Irma Adriana Sabino Vázquez, Noé Pinzón Palafox y Mauricio Gael Cuevas Magaña, 2020.
Fundas para cojín:
Francisca Díaz Ortega, 2020, San Juan Cotzocón, Oaxaca
Juana Reyes García, 2020, San Juan Colorado, Oaxaca
Grupo Don Luis, 2020, Pinotepa de Don Luis, Oaxaca
Caminos de mesa:
Olga Díaz Ortega, 2020, San Juan Cotzocón, Oaxaca
Colectivo Katyi Ya’a, 2020, San Juan Colorado, Oaxaca
Cortinas:
Francisca Díaz Ortega, 2020, San Juan Cotzocón, Oaxaca
Tanto los prototipos como los productos finales fueron tejidos con algodón coyuchi hilado a mano con malacate procedente de San Juan Colorado, Pinotepa de Don Luis y Xochistlahuaca; algodón de hilatura industrial teñido con añil de Niltepec y algodón de hilatura industrial sin teñir; telar de cintura con ligamento sencillo y distintas variaciones de trama suplementaria. Los prototipos con diseños de Xochistlahuaca incluyen distintos tonos de coyuchi y algodón verde.
Tras analizar los cambios en los hábitos de consumo provocados por la pandemia y al incursionar el museo en las ventas en línea, Alejandro de Ávila tomó la iniciativa de desarrollar una serie de prototipos de tejidos para el hogar, después de comentar esta posibilidad y recibir una respuesta entusiasta de Adriana Sabino, Noé Pinzón y Mauricio Cuevas. Elegimos algunas de las comunidades empobrecidas económicamente por la contingencia sanitaria que han cultivado una relación de amistad y colaboración con el MTO desde años atrás. Con base en esa selección, Alejandro formuló distintas composiciones a partir de los diseños empleados en cada una de las tradiciones representadas. La intención fue recurrir a los elementos de diseño empleados actualmente por las tejedoras, así como a algunos empleados anteriormente en esas mismas comunidades. Por otra parte, se buscó la integración de toda la cadena productiva: desde el aprovechamiento de la producción del añil y el cultivo de algodón coyuchi y verde, pasando por los procesos de hilaturas a mano, hasta llegar al tejido y la confección final de los productos. Noé Pinzón (colega nuestro y tejedor de San Mateo del Mar) y Mauricio Cuevas (tejedor radicado en Milpa Alta, Ciudad de México) trabajaron estrechamente para trasladar al telar de cintura los diseños de Cotzocón, San Juan Colorado y Pinotepa de Don Luis que Alejandro plasmó en papel milimétrico. Posteriormente, Adriana Sabino se uniría al proyecto para elaborar los diseños propuestos por las tejedoras de Xochistlahuaca. La labor realizada por las tejedoras en las distintas comunidades es notable, pues en muchos casos se esmeraron en respetar cada uno de los detalles planteados en los prototipos iniciales.
20. Fermina Ruiz Gutiérrez (teñido) y Horacio Mendoza Martínez (tejido) // Centro de Arte Textil Zapoteco Bii Daüü, 2020
sarape inspirado en una pieza de finales del siglo XIX – principios del s. XX, conservada en el Phoebe A. Hearst Museum of Anthropology
lana de hilatura industrial teñida con añil, grana cochinilla, granada y pericón, tejido de tapicería en telar de pedal
El sarape original que inspiró a éste que mostramos fue enviado por la investigadora Zelia Nuttall al Museo de Antropología en Berkeley, California (hoy, Phoebe A. Hearst Museum of Anthropology) alrededor de 1905. A partir de un par de fotografías, Fermina Ruiz y Horacio Mendoza se dieron a la tarea de recrear aquel sarape. Si bien la pieza original parece haberse realizado con tintes sintéticos, en este tejido se emplearon exclusivamente tintes naturales. Además, se recurrió a una práctica realizada desde antaño, pues se empleó lana de color gris para lograr una mayor saturación de color en ciertas áreas, principalmente en el color oscuro del área central. El tejido de esta pieza conmemora una nueva visión de la vida por parte de Horacio, pues en el proceso tuvo que enfrentarse a serias complicaciones al enfermarse de COVID-19. Tras recuperarse, recuerda haber vuelto al telar con energía renovada, apreciando detalles de su propio tejido que antes no notaba.
Teotitlán del Valle, Oaxaca
Puedes conocer más sobre esta historia en este enlace:
21. Lilia Reyes Martínez (bordado) // Geliarte Mazahua e Isabel Quijano (armado), 2020
bolsa inspirada en el diseño de una talega de la primera mitad del siglo XX, conservado en el acervo del MTO
tela de lana tejida en telar de pedal, bordado a dos agujas con hilo de lana teñido con grana cochinilla y añil por Pedro Mendoza en Teotitlán del Valle, forro de popelina de algodón, armado por Isabel Quijano Leon
Isabel Quijano nos presentó con el taller familiar Geliarte Mazahua, del que Lilia Reyes forma parte. Lilia tuvo oportunidad de venir a Oaxaca hace algunos años, cuando presentamos una exposición con obras del taller. Desde aquella ocasión, las integrantes del taller comenzaron a retomar algunos elementos de diseño que habían encontrado en piezas antiguas en éste y otros museos, reinterpretándolas bajo la óptica de su propio gusto. En esta ocasión, se inspiraron en el diseño de una talega resguardada en este museo. La bolsa que presentamos muestra los rasgos que más llamaron su atención; es importante notar de manera especial el equilibrio asimétrico, tanto en cada cara de la bolsa, como entre una cara y otra.
San Felipe Santiago, Estado de México
22. Crispina Navarro Gómez, 2020
faja inspirada en una pieza que data posiblemente del siglo XIX, conservada en el acervo del MTO
seda criolla hilada a mano y teñida con grana cochinilla y añil, tejida en telar de cintura con técnica de labrado de urdimbre
En 2019, con una exposición que mostraba una selección de la colección formada por Tony y Roger Johnston, exhibimos una faja de seda que parece haber sido tejida en Santo Tomás Jalieza, Oaxaca. Crispina Navarro y su hermana, Inés, visitaron la exposición y ambas se maravillaron de esta pieza, pues el repertorio que ellas dominan se refleja en la técnica y los diseños de esa faja. Para este proyecto, invitamos a Crispina a reinterpretar esa faja original, que si bien está en buen estado, es bastante frágil. La invitación no se debió exclusivamente a su maestría en el telar, sino a la conexión tan cercana con la historia de la pieza antigua, pues ella y su familia conocieron a Tony y a Roger. Si bien los colores empleados en esta reinterpretación son distintos, Crispina siguió con rigor la secuencia de diseños encontrados en la pieza antigua, notando en cada momento las sutiles diferencias entre aquellas figuras y las que ella realiza. Al final, nos comentó que mientras ella observaba la pieza antigua, sentía que la tejedora que hizo aquella faja dejó algo de su vida en ese tejido; ahora, ella dejaba algo suyo en éste. Agradecemos profundamente a Crispina por donar esta pieza al acervo del MTO.
Santo Tomás Jalieza, Oaxaca
23. Mauricio Gael Cuevas Magaña, 2020
faja que recrea una pieza de mediados del siglo XX, del Rancho del Gato, Villa Juárez, San Luis Potosí; la pieza original se conserva en el acervo del MTO
algodón de hilatura industrial y lana rehilada y teñida por Román Gutiérrez en Teotitlán del Valle, tejida en telar de cintura con técnica de urdimbre suplementaria
Como en otros casos, la faja que sirvió de referencia para este trabajo se encuentra en muy pobre estado de conservación. Según nos comentó la persona que la guardaba como recuerdo, su madre la había usado y lavado tanto que se desgastó por completo. Así pues, Alejandro de Ávila trabajó con Mauricio Cuevas para recuperar los diseños perdidos en la faja original. De forma paralela, como lo hiciera con el sarape con composición ajedrezada, Román Gutiérrez también examinó de cerca la faja original para observar el calibre y el color del hilo de lana, con la intención de recrearlo. El hilo trabajado por Román fue el que empleó Mauricio posteriormente en el telar, con lo que se consiguió una digna representación de una tradición textil que no había sido documentada.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca
24. Elvira Pérez Pozos, 2020
mantel de altar inspirado en una pieza de mediados del siglo XX conservada en el acervo del MTO
algodón de hilatura industrial teñido con tintes sintéticos, tejido en telar de cintura con técnica de gasa reticulada y trama suplementaria
Elvira Pérez ha sido una persona clave para la continuación del tejido en su comunidad. En 2017, personal del MTO viajó a San Pedro Sochiapan para reconocer la iniciativa mostrada por un grupo de mujeres en torno al telar de cintura, con Elvira como representante. Elvira ya había visitado el acervo del MTO con anterioridad, por lo que la invitamos a recrear algunas piezas antiguas. Elvira aceptó la propuesta con agrado y curiosidad, tejiendo en los ratos que le permitía su actual cargo en el municipio. Ésta fue una de sus piezas favoritas, para la que no sólo modificó la selección cromática del tejido original, sino también la estructura. A diferencia de la pieza original, cuyo fondo muestra un tejido de gasa sencilla, Elvira decidió imprimir su huella a partir de la incorporación de un fondo a base de gasa reticulada. Como en el caso de Hilán y el quechquémitl, la variedad de diseños recreados por Elvira en ésta y otras piezas fue motivo de conversación entre las mujeres de la comunidad. Algunas de ellas, incluso, comenzaron a incorporarlas (o mejor dicho, a reincorporarlas) en las pecheras de sus prendas actuales. Te invitamos a escuchar de su propia voz cuál fue su experiencia.
San Pedro Sochiapan, Oaxaca
25. Rosa Rosas González, Dominga Pascuala González, Gabriela Vasconcelos Santiago y Eva Sánchez Trinidad // Llana Huaricnn, 2020
servilleta inspirada en el diseño de un huipil tejido entre 1875 y 1890, conservado en el V&A Museum
algodón de hilatura industrial teñido con tintes sintéticos; tejido en telar de cintura con ligamento sencillo y trama suplementaria; randa de unión con labor de aguja
El grupo de tejedoras Llana Huaricnn fue uno de los primeros en acercarse al MTO tras su apertura al público y desde entonces se ha forjado una relación bastante estrecha. En 2010 compartimos una fotografía con Yatahli Rosas Sandoval, representante del grupo. La fotografía mostraba un huipil de su comunidad, tejido en el último cuarto del siglo XIX y conservado en la ciudad de Londres, en el Victoria & Albert Museum. Algunos años después recrearon aquel huipil, el cual nos han permitido compartir en un par de exposiciones organizadas por este museo. Aquellos diseños antiguos sirvieron de base para, ahora, reinterpretarlos según el formato de las servilletas tradicionales de Chicahuaxtla. Puedes ver una imagen del huipil antiguo en el sitio web del V&A:
San Andrés Chicahuaxtla, Oaxaca