#ATP es un concierto que parte de una paradoja: ¿Puede lo menospreciado conmover más allá de lo establecido? Este espectáculo desafía la idea de que la flauta dulce es solo un juguete escolar o un instrumento limitado. ¿Qué pasa cuando lo "simple" se revela complejo? ¿Puede ser que algo asociado a la infancia resuene con la madurez de un gran autor del barroco o la audacia de un improvisador contemporáneo?


Ser intérprete de flauta dulce es nadar contra corriente: luchar contra la risa fácil de quien la llama instrumento infantil, y contra el escepticismo de quienes dudan que pueda desafiar a un auditorio. El instrumento es juzgado por su aparente simplicidad —sin llaves, sin mecanismos— o por su papel en las aulas, como si su historia en manos de virtuosos del pasado o su presencia en la vanguardia no existieran. Hasta los especialistas repiten que es "inviable" en escenarios profesionales, ignorando que fue el alma de las cortes renacentistas y que hoy compositores como Paul Hindemith, Luciano Berio o John Cage han escrito para ella.


Este concierto es un manifiesto sonoro. A través de piezas que van desde la Edad Media hasta el siglo XX, despliega el potencial olvidado de la flauta. No es sólo sobre reivindicación o virtuosismo: es una ocasión para preguntarnos por qué aceptamos jerarquías arbitrarias en el arte. ¿Qué más hemos dejado de escuchar por etiquetas como "infantil", "obsoleto" o “amateur"?


Este concierto transforma lo cotidiano en extraordinario. La misma flauta que languidece en las mochilas escolares resurge aquí como voz capaz de conmover, desafiar y redimir(se).