Pinchando en la foto de arriba accederás a la propuesta de la iniciativa. El vídeo explicativo es de las compañeras mexicanas de Resiliencia Combativa que hicieron suya la iniciativa y nos sirve para explicarla brevemente (gracias compas).
Se propuso para que las feministas transinclusivas (cis) llevasemos un pañuelo rosa en el brazo para visibilizarnos como espacio seguro para las compañeras trans en asambleas y manifestaciones feministas entorno al 8M del 2020. Aquí hemos recopilado lo sucedido a partir de ese momento: las adhesiones colectivas e individuales, las experiencias, la difusión en medios, las dudas, las valoraciones, etc.
Porque es el color de la franja de la bandera trans que representa a las mujeres trans. Al ser también el color que se utiliza en la lucha contra el cáncer de mama, decidimos proponer que se llevase en el brazo ya que para visibilizar la lucha contra el cáncer se suele llevar en la cabeza o en el cuello, además de que cualquiera puede llevarlo en esas partes del cuerpo sin querer decir que se esté adhiriendo a la iniciativa. Sabíamos que recibiríamos críticas por ser el color estereotipadamente femenino, pero preferimos que las compañeras trans se viesen representadas a pesar de ello.
En los últimos años hemos leído a muchas compañeras trans decir que no se sentían seguras en las manifestaciones y espacios feministas, que incluso se iban tristes porque se les había mirado mal o se les había excluido de espacios o bloques no mixtos. Además, estas actitudes transexcluyentes se han fomentado desde posiciones institucionales y desde medios vinculados al PSOE. Queríamos diferenciarnos de manera pacífica e individual de esas posiciones y discursos y a la vez poder ser puntos de apoyo para las compañeras trans que acuden a espacios y reivindicaciones feministas.
Gracias a las respuestas al formulario que hicimos al efecto, hemos podido elaborar un relato conjunto entre nuestras experiencias y las de mujeres y colectivos que se sumaron a la iniciativa. Si quieres leer la versión extendida, la encontrarás en el botón superior.
Queríamos hacer algo cara al 8M para que fuese más transinclusivo pero no sabíamos qué ni cómo. El 26 de Enero, una de las compañeras dijo tener una idea que le rondaba en la cabeza desde hace unos días pero que no tenía clara: llevar un pañuelo en el brazo, como los puntos morado/violeta, pero para que las feministas transinclusivas nos señalizásemos como espacio seguro para las compañeras trans. Al escucharla, las demás no tuvieron ninguna duda: eso era.
Nos pareció la forma más sencilla, pacífica y sorora que podía haber para apoyar la transinclusión en el feminismo de manera visible, disuadir de exclusiones a compañeras trans y demostrar y demostrarnos que somos muchísimas más las feministas transinclusivas que las transexcluyentes.
Veinte minutos después lo publicamos como propuesta en Twitter y a partir de ahí comenzó un proceso colectivo que dió forma a la iniciativa final.
Tras publicar la propuesta empezamos a recibir críticas de posiciones feministas transexcluyentes y a la vez críticas constructivas; la más significativa fue la necesidad de redactar unas pautas para exponer mejor el enfoque de la iniciativa y la responsabilidad que conlleva mostrarse como apoyo activo ante actitudes excluyentes dentro del propio seno, cosa que se fue agregando al hilo de la propuesta y que sirvió para elaborar el texto final.
Los mensajes ofensivos y negando la identidad sexual/de género de las compañeras trans por parte de feministas transexcluyentes ejemplificaron, más aún si cabe, la necesidad de hacer la propuesta.
Dado que creímos que la idea era fácilmente replicable, pensamos en redactarla en varios idiomas pidiendo colaboraciones abiertamente en Twitter y Facebook para ello.
De una idea sencilla, surgió la necesidad de explicar cómo actuar en caso de conflictos internos ante actitudes excluyentes, cómo hacer acercamientos no intrusivos, la necesidad de no entrar en provocaciones, la responsabilidad individual y el respeto a los límites personales, sean estos elegidos o no.
Tras la elaboración de los documentos de difusión en varios idiomas, se publicó la iniciativa en su forma final el 18 de febrero. La iniciativa se empezó a replicar en otros lugares respetando el enfoque y generando material pedagógico y explicativo en forma de octavillas que fue tremendamente útil para hacer repartos de pañuelos rosa en las manifestaciones del 8M. Hubo cartelería que tuvo más impacto que la nuestra propia.
Las adhesiones colectivas es uno de los aspectos que más nos han sorprendido. La iniciativa se propuso para sumarse a título individual. No pretendíamos obligar o presionar el posicionamiento de nadie. Respetamos los procesos colectivos e individuales que necesitan de un aprendizaje propio y previo.
No hemos contabilizado el número de adhesiones individuales porque no reflejaría el impacto real ya que muchas se sumaron sin hacerlo público. Sí queríamos destacar que muchas llevaron a cabo repartos de pañuelos en las manifestaciones por iniciativa propia, llegando algunas a repartir más de 600 en algunas ciudades. A estos repartos también se sumaron algunos colectivos.
La experiencia nos ha demostrado que, a pesar de que se cuide cada detalle y las ideas e iniciativas propuestas sean de apoyo, siempre pueden ser tergiversadas, ya sea por sectores contrarios o por medios de comunicación, desvirtuando y empañando el trabajo hecho con el mayor de los cuidados.
De todos modos, constatamos que el apoyo social dentro del feminismo a las compañeras trans es prácticamente unánime, no por el éxito de esta campaña, sino porque al explicarla en los repartos, las compañeras relataban que la gran mayoría no sabía ni que existía exclusión a las compañeras trans dentro del feminismo y se sumaban sin dudas a portar el pañuelo en su apoyo.
Nos ha sorprendido el alcance de la iniciativa teniendo en cuenta la poca difusión que podíamos hacer, el poco tiempo con el que se contó para hacerlo y la descentralización de la que partía. Constatamos con esto que existía y existe la necesidad de muchísimas mujeres y colectivos feministas de diferenciarse del discurso transexcluyente que se ha pretendido introducir desde posiciones partidistas en el seno feminista. Además nos reafirmamos en la necesidad de un relato alternativo dentro del feminismo (sobre todo de base radical) que contemple a las compañeras trans como sujeto político del feminismo. Es más, hemos vivido con gran emoción como esa inclusión se ha ampliado en algunos espacios y sin problemas a personas no binarias.
Creemos que es necesario que los distintos colectivos y asambleas feministas especifiquen este carácter transinclusivo en sus redes y webs, no ya por diferenciarse del discurso transexcluyente, sino para que las compañeras trans sepan de antemano que son bienvenidas ya que ellas sí que son conscientes de dichos discursos.
Su no exclusión en el feminismo permitirá el diálogo y la escucha de las compañeras trans que han sido silenciadas, ignoradas, invisibilizadas, expulsadas, vetadas y criminalizadas y que con sus experiencias, análisis y cariño nutrirán la lucha feminista que es también suya por derecho propio, y a la par, ellas se nutrirán de nuestras experiencias y cariño, encontrando espacios seguros de sororidad y apoyo mutuo entre compañeras.
Ha valido la pena.
“En un 8M tan dividido y con tanta violencia desde algunos sectores del feminismo, esta iniciativa ha sido un empuje de fuerza y amor, una muestra de que podemos hacer cosas potentes, descentralizadas y bellas”. María Cardona. Barcelona.
Patricia Reguero nos hizo una pequeña entrevista sobre la iniciativa mediante mensajes privados e incluyó una reseña en este artículo en El Salto Diario sobre los preparativos del 8M 2020 en España.
Yolanda Carmona relata brevemente el contexto social y político del feminismo español que explica la necesidad de una iniciativa como la del #8MPañueloRosa en su artículo en Código Público ¿Quiénes son bienvenidas este 8M?.
De nuevo, Patricia Reguero dedicó un artículo a la iniciativa para exponer el alcance por buena parte del territorio español y su salto hasta México: Pañuelos rosa de Sevilla a Asturias para explicitar este 8M el apoyo a las mujeres trans. Hasta este momento no teníamos una lista de asambleas y colectivos que se hubiese sumado y vimos la necesidad de elaborar una sencilla base de datos y un formulario de adhesión.