Querido Jordán
Querido Jordán, Mi recuerdo de la primera vez que te conocí, fue ese 06 de marzo de este mismo año. No te conocía todavía, pero recuerdo que te acercaste a mi grupo de salón para hablar de juegos, o escuchar canciones que podrían gustarnos (o que nos gustaban). Incluso las canciones que nos sabíamos las cantábamos entre nosotros. Fue muy divertido, que el hecho de compartir ese poco tiempo contigo, me llamó mucho la atención la persona que eras y me decidí a querer conocerte más a fondo. Ese mismo día busqué tu número, quería escribirte, pero realmente no sabía cómo hacerlo, no sabía con qué mensaje iniciar la conversación, y sonara chistoso, pero lo único que se me vino en la mente fue “pedirte la tarea de lengua castellana” Y quién iba a creer que ese mensaje fuera el comienzo de todo. Uno nunca sabe qué cosas te pondrá el destino en tu camino (cosas buenas, al igual que malas), pero lo que sí sé, es que el destino sabía que encontrarte era lo correcto.
¿Recuerdas nuestro primer beso? Hay una frase que me recuerda mucho ese momento y dice así “porque el deseo de besarnos llegó a nosotros antes que el amor”, recordar esa vez que no nos podíamos dirigir las palabras de lo nerviosos que estábamos, o al siguiente día cuando te vi en el salón, sentir muchas emociones al mismo tiempo cada que nuestras miradas se encontraban, o esa pequeña sonrisa que me causabas con solo una mirada, en ese momento sentí como mi corazón dio un gran salto, no sabía que eso fuera posible, en ese entonces no tenía ni idea de que te convertirías en quien eres ahora, la personas más importante de mi vida. Nuestra primera cita la recuerdo muy bien, te invité a comer sopa instantánea (no la conocías en ese entonces) quedamos en ir a tu casa un sábado, estaba muy nerviosa porque iba a ser la primera vez que tendría un momento a solas contigo compartiendo tiempo juntos y conociéndonos más. En ese entonces me dijiste que la sopa instantánea sabía a plástico, que no te había gustado, ahora quién se lo aguanta comprando a cada rato que porque le encantan. Pero lo mejor de eso es que ahora cuando nos reunimos para ver películas en tu casa no puede faltar la sopa instantánea. No hay las suficientes palabras para explicar lo maravilloso que fue compartir esa tarde contigo, esas miradas que hablaron más que mil palabras, o la vez en la que te abracé y supe que no hay lugar en el mundo en el que me pueda sentir más segura. Recuerdo que una vez estaba hablando contigo por chat y se nos ocurre la grandiosa idea de hablar de música. Por lo que veíamos, tus gustos y los míos eran completamente diferentes, algunos que otros teníamos en común, pero lo que nos sorprendió más ese día fue el gusto de ambos por las canciones viejitas, canciones de los 80’s. Saber que no éramos los únicos de las personas que conocemos con ese gusto. Porque la música de esa época muestra una energía que con solo escucharla te dan muchas ganas de cantarla y bailarla, o lo maravillosa que es la letra de algunas. En ese poco tiempo que te fui conociendo me di cuenta de muchas cosas tuyas, como por ejemplo lo mucho que te gusta dibujar, mayormente retratos de los personajes de tu anime favorito. O que en tu tiempo libre te la pasas jugando CODM, tu juego favorito. Que te encanta mucho Jojo’s (tu serie de anime favorita), o el amor que tienes por los autos y las motos, que yo sé que pronto tendrás esa GN que tanto deseas. La primera vez que me diste mi primer ramo de flores. Fue el 21 de septiembre, un día antes de cumplir 6 meses juntos. Saber que esa persona que tanto amas se toma el tiempo para darte un detalle tan lindo, aunque muchos digan que hay cosas mejores que un ramo, con el simple hecho de que esa persona haya pensado en ti y haya tomado de su tiempo para darte un detalle como ese, lo es todo, porque cada detalle que me entregues lo apreciaré mucho. No sé cómo agradecerle a ese chico por hacerme tan feliz estos 6 meses. Quererlo a mi lado para cosas tan sencillas como: reír, bailar, ver pelis o salir juntos al lugar que nos nazca. Pero también lo quiero para asuntos tan complejos como construir un amor que nos dure al menos una eternidad. Desde el primer día que nos conocimos, supe que había algo especial entre nosotros. Cada sonrisa, cada mirada, cada caricia ha sido un regalo para mi corazón. Tu amor ha llenado mi vida de una manera que nunca imaginé posible. Agradezco cada risa compartida, cada aventura vivida y cada lágrima consolada. Tú has estado ahí en los momentos más difíciles, brindándome tu apoyo incondicional y recordándome que no estoy sola. Tu presencia es mi refugio, mi paz en medio de la tormenta. Agradezco también por los pequeños detalles, esas muestras de amor cotidianas que hacen que mi corazón se llene de alegría. Tus abrazos cálidos, tus besos dulces y tus palabras de aliento son como un bálsamo para mi alma. Gracias por aceptarme tal como soy, con mis virtudes y mis defectos. Gracias por amarme incluso en mis momentos de vulnerabilidad y por mostrarme día a día que el amor verdadero no conoce límites ni condiciones. Estar contigo me ha enseñado el verdadero significado del amor y la importancia de valorar cada instante. Cada momento a tu lado es un regalo preciado que atesoro en lo más profundo de mi ser. No puedo esperar para seguir construyendo un futuro junto, lleno de amor, complicidad y felicidad. Quiero seguir creciendo a tu lado, aprendiendo de ti y compartiendo nuestras vidas en cada paso del camino. Gracias por ser mi compañero, mi confidente y mi mejor amigo. Te amo más de lo que las palabras pueden expresar y siempre estaré agradecida por el amor que compartimos